La elección dominical, un mensaje de pueblo sabio a Amlo y su partido

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

El resultado de las elecciones del domingo se acomoda a la traducción y lectura del Partido Acción Nacional y de Morena, los dos partidos protagonistas de la jornada. ¿Y los priistas? Ellos se enfrentaron al proceso más difícil de su historia y distraídos en su reconstrucción, su participación fue testimonial.

Es válido reducir la suma de los números de los seis estados a un respiro que da vida a los panistas aunque a los priistas solo les alcanza para un simple respiro.

En Puebla los morenos se alzaron con la gubernatura pero perdieron las principales ciudades, incluyendo Puebla la capital. La alianza encabezada por el PAN, ganó las diputaciones urbanas. La diferencia apenas es superior arriba a los diez puntos.

En la elección presidencial del año pasado, Morena se agenció el 56.91% de los votos, equivalente a un millón 750 mil votos en números redondos. En aquella elección, el PAN computó 20.05%, apenas poco más de una tercera parte del voto moreno. Ese sería el indicativo de un retroceso en otras circunstancias.

Esperanzador resultó el resultado para el PAN en Durango. En alianza con el PRD ganó más alcaldías que nadie pero sobre todo se quedó con la capital.

Fue en Tamaulipas donde el panismo no solo contuvo sino que borró a los morenos al llevarse el carro completo en una elección donde se compitió para renovar el Congreso local.

Ahora, los morenos tienen sobradas razones para gritar ser los triunfadores en la jornada dominical. Le arrebataron la gubernatura y todas las alcaldías de Baja California. En las elecciones extraordinarias de Puebla, con un gobernador sustituto de origen priista, ganaron la gubernatura. Naturalmente, lo deben asumir como victoria suya y derrota al panismo.

El cómputo permite tantas lecturas e interpretaciones que hasta a los priistas y perredistas les da vida artificial. El fenómeno Andrés Manuel López Obrador que marcó la elección el año pasado, ahora desalentó al electorado y esto corre a favor del PRI y de PRD. ¿Por qué? El abstencionismo rayó el 80% -en el caso de Quintana Roo se marcó en el 20%- tiene origen en el desaliento causado por los desatinos del gobierno federal. A esa bolsa pudieron ir a parar los votos tricolores y amarillos.

No estamos seguros de si los morenos tienen razones para festinar el resultado. Tal vez deberían preocuparse. No hace ni un año que en Tamaulipas, Morena se adjudicó el 48.06 de los votos muy por arriba del 20.05 del PAN y del 15.91 del PRI. Los números dicen algo similar en Durango. En Aguascalientes, en donde el ciudadano jamás ocultó su animadversión a López Obrador, la capital y otras alcaldías las ganó el PAN. Pero un año atrás, Morena y sus aliados ganaron con el 39.67%, ocho puntos porcentuales arriba del PAN.

No les quitemos su alegría a los amigos morenos. Se impusieron en modo avasallante en Baja California, la última frontera del país y donde el panismo se arraigó en los últimos 30 años. Ahí sí apabullaron a la oposición. Morena contabilizó 63.88% hace un año pero este domingo apenas se agenciaron el 50%. Es decir, más allá del abstencionismo, perdieron en menos de un año 13 puntos porcentuales. Jaime Bonilla, accionista de aquel equipo de beisbol Los Potros de Tijuana, entre cuyos accionistas destacaba un mafioso ejecutado en Residencial Victoria de Guadalajara, será el nuevo gobernador. En esa frontera el PRI fue literalmente borrado, con apenas 4.68%, abajo inclusive del MC que sumó 6.63%, y del PRD con su 8.49%.

Hasta ahora, nadie ha podido refutar una máxima sagrada de la política tan repetida en ese mundillo: El poder desgasta.

Hace un año, Morena de López Obrador arrasó. Ese mismo partido, un año después se propuso consolidarse y a tumbos consiguió el objetivo. Le quitó dos gubernaturas a los panistas, que de 12, ahora tendrán 19 gubernaturas.

AMLO, es un producto que también perjudicó a la marca Morena de tal forma que hasta la militancia se confundió y ahora ya no sabe cuál es el producto y cuál es la marca. Con todo y mañaneras, el producto encarnado en la figura del presidente de la república se devaluó en un nivel preocupante.

Lo normal sería esperar triunfos de los candidatos de Morena en las alcaldías de Aguascalientes, Durango y Puebla o en los distritos de Tamaulipas. Fue lo deseable para todos los morenos. Ese hubiera sido el escenario esperado. Pero los morenos no avanzaron. Fueron contenidos y los han hecho retroceder.

López Obrador ha impuesto un estilo de gobernar que dividió a los mexicanos. Las amenazas, los insultos, agresiones, injurias de todos tamaños, se escuchan y se leen todos los días. Chairos y contrachairos se agreden, se ofenden y se retan en las redes sociales que están al alcance de cualquier parroquiano. La semilla de la inquina y el desprecio al semejante con simpatías a un partido distinto se sembró en la era lopezobradorista. Con los hechos y su discurso, el mesías tropical alentó las fobias y el encono entre hermanos.

Con lo anterior procuramos exponer la posibilidad de haber sido el miedo de salir a votar. Solo por añadir, ni los candidatos pudieron desaparecer el desdén ciudadano y el desinterés de los mismos por la política.

Apegados al cómputo de los comicios, por vergüenza nadie se erija triunfador. En todo caso, asuman la responsabilidad de haber sido derrotados por el abstencionismo. Es vergonzoso que de diez ciudadanos, todos juntos fueron capaces de convencer a dos o a tres vecinos salir a votar.

El pueblo sabio pareciera haber enviado un mensaje dominical a López Obrador y a su partido. Allá, la militancia del rancho exige respeto y no más imposiciones de candidatos. De alguna forma le reclaman cerrarles el camino y dejar purificar a los malosos del PRIAN convirtiéndolos en morenos. Ya hubo quienes no le perdonan a Amlo santificar a los corruptos.

López Obrador y todos los morenos tienen un festejo mesurado por saber que el conteo de votos les arroja números negativos. Los números, por muy fríos que parezcan, indican un retroceso. Esos mismos números son la explicación de la urgencia de aquella iniciativa por empatar la elección federal del 2021 con el ejercicio de la ratificación tan anhelada por López Obrador. Éste es la marca y también el producto del mercado electoral, la única garantía bien valuada de Morena.

Poco después de la elección local el año pasado, un estratega electoral de profesión nos decía que para el 2021 Morena se caería. Las elecciones del domingo en seis entidades parecen darle la razón. Seis meses en el ejercicio de poder, han sido suficiente para un retroceso perfectamente marcado, en promedios que van de 15 puntos porcentuales hacia arriba. La única excepción es Baja California.

A ese ritmo, si Morena continúa en picada, en seis años, el pronóstico no es optimista. Si alguna enseñanza nos dejó la elección dominical es que en el país, hay oposición y que ni el PAN ni el PRI están muertos. Como Vicente Fox en el 2000, López Obrador y los morenos pudieran muy pronto arrepentirse de solo pensar y creer que el PRI está muerto.

Revolcadero

La incómoda, por momentos abusiva e ilegal, presencia de los agentes viales que mantienen como cerco carretero el operativo por la carretera 544 entre Ixtapa y Las Juntas poco a poco enoja a los lugareños. Eso platican en las calles amigos y vecinos de Ixtapa. El fin de semana pillaron a los mordelones realizando fugaces invasiones de territorio municipal. Se les notó la voracidad, nos dijeron.   Cayeron en las tentaciones platicó un amigo vecino de Los Tamarindos. Agentes en automotocicleta se dieron su tiempo para lonchar en un negocito media calle adentro del fraccionamiento y al notar automotores con “faltas” visibles, “clientes” seguros pues, sacaron sus folios y a “vacunar”. En este barrio abundan autos temporalmente “escondidos” y sus propietarios evitan salir a la carretera. Pero el fin de semana se descuidaron al acercarse a la zona prohibida. Eso causó llamados a organizarse para hacer un frete vecinal y lanzarse contra los mordelones tapatíos. Eso sí, las mentadas contra el gobernador Enrique Alfaro están en promoción.****** No es nada nuevo saber que desde las entrañas de la Fiscalía del Estado y por instrucciones del más alto nivel, se intenta fincar responsabilidad penal al abogado Francisco Sandoval Rodríguez. Nos hace recordar aquel juicio a que se sometió a Marco Roberto Juárez González, quien también fue víctima de arbitrarias acusaciones sin fundamento, ordenadas y ejecutadas desde las oficinas centrales en Guadalajara. Los abogados Miguel Ángel Yerena Ruiz y Roxana Sandoval tienen la tarea de la defensa legal del experimentado hombre de leyes quien desde hace ya 30 años se desempeñaba como agente del ministerio público federal aquí en Puerto Vallarta. Que se sepa, en más de tres décadas de servicio público, federal y estatal, no tenemos antecedentes de una conducta apartada de la ley de nuestro amigo Paco Sandoval. Su defensa sostiene que esta no será la excepción, que no hay elementos “ni para un regaño”. Nosotros confiamos en el abogado Sandoval Rodríguez y también en su equipo legal de defensores. Es una acusación de abuso de autoridad y falsificación de documentos, los que él habría ejecutado desde su cargo de fiscal regional. De ahí sería perjudicado un ejecutivo de la empresa Samsung.***** Para despedirnos, hablemos de box. La noche del sábado un mexicoamericano, Andy Ruiz alegró a los aficionados del deporte de las orejas de coliflor. Nosotros nos incluimos. El regordete gladiador del Valle Imperial, ahí pegado a Mexicali pero del otro lado de la “línea” se enfrentó a un adonis inglés, Anthony Joshua con record invicto y favorito 33-1 para la pelea. Joshua había destronado dando una demostración al imbatible ruso ucraniano Klitschko y nadie creyó que en América caería ante un mexicano. En el tercer round cayó a la lona el mexicano. Se levantó y mandó al entarimado dos veces a su oponente. Para la séptima tanda, el inglés de piel negra se fue dos veces más a la lona y el réferi le paró la pelea. Una velada acaso equiparada a un sábado de febrero de 1980 cuando Salvador Sánchez destronó a Danny “el coloradito” López, o cuando Amado “panterita” Urzúa fue a Panamá a quitarle la corona a Hilario Zapata. Son triunfos que por inesperados e ir en contra de las apuestas y cualquier pronóstico, alegran a los mexicanos hasta en el peor momento. Ya cuando Sal Sánchez derrotó a Wilfredo Gómez, o cuando Julio César Chávez apaleó a Héctor “el macho” Camacho, los triunfos estaban cantados. Una disculpa pero nos traicionó nuestra debilidad por el boxeo, sin duda el deporte que más fama y prestigio ha dado a México.

 

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