La jugada de Alfaro contra Uber y el rol de “El Mochilas” y Munguía

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Otriz

Enrique Alfaro Ramírez.

Para asombro nuestro el tema de los taxis Uber y el compromiso ofrecido por el gobernador Enrique Alfaro de sacar de las calles del destino a toda unidad de esta plataforma es de mucho interés para los vallartenses y reaccionaron a la defensiva, en clara postura a favor de los bien llamados “taxis ejecutivos”.

Dos amigos nuestros nos contactaron y nos hicieron comentarios. Uno procuraba obtener una recomendación: ¿será bueno comprar un auto y meterlo de Uber?”. Más allá de conminarlo a consultar a quien tiene un taxi Uber, no nos atrevemos a sugerirle siquiera una respuesta.

Nuestro amigo ya había dado el paso de preguntar a quienes hicieron el trámite de registrar su vehículo para prestar dicho servicio. También había obtenido idéntica respuesta: “Si deja el Uber”.

En honor a la verdad tampoco es recomendable dar por cierto cualquier comentario de quien posee un taxi ejecutivo y presume dejarle buenos ingresos. A quienes conocemos sabemos que se conectan a la plataforma y ofrecen el servicio en sus ratos libres, dos o tres horas a lo sumo y después de cumplir con una chamba ordinaria. Con cierta regularidad, dedican el fin de semana a ruletear en su Uber. Es probable que esos amigos entienden justamente que el taxi Uber es una opción extra para conseguir un ingreso extra y llevarlo al hogar. Al fin y el caso esa fue la esencia de quien o quienes tuvieron la gracia de diseñar y organizar una empresa de tamaño global.

Nuestro segundo tiene un empleo, por llamarlo así, de agente de ventas. Asociado a su padre, destinó sus ahorros y aprovechó un dinero extra a la compra un automóvil nuevo. Les fue bien y en unos cuantos meses se atrevieron a adquirir otro auto de agencia y correr riesgos con la inversión de su dinero.

De tajo, nuestro amigo nos soltó una andanada de dudas.  ¿“Tu como ves? ¿Va quitar Uber el Alfaro? ¿Puede quitarlo habiendo el amparo federal?

Tales interrogantes solo pueden reflejar serias dudas y mucha incertidumbre, la consecuencia inmediata al insólito juramento de Alfaro Ramírez frente a la jerarquía estatal de las CTM y líderes de las agrupaciones de taxis amarillos.

Se nota pues el nerviosismo de nuestros amigos que se aventuraron hace ya casi dos años a gastar sus ahorros en la compra de un automóvil, nuevo y seminuevo, que cumpla los estándares mínimos para ser aceptado en el registro de la plataforma Uber.

No sabemos si Alfaro tenga atribuciones y se anime a borrar del mapa a los taxis Uber de un plumazo. Pero si existe un amparo federal seguro estará impedido para sacar de las calles de Puerto Vallarta a los taxis que se ampararon en esa figura jurídica.

Rafael Yerena y Enrique Alfaro.

Ahora, en donde no tenemos duda es en haber un “amparo político” bajo cuya sombra tratan de protegerse los taxis amarillos. Para darnos a entender, el manto protector de los amarillos lo conforman los políticos, el gobernador Enrique Alfaro en primer término, y en un segundo cinturón, el jerarca estatal obrero, Rafael Yerena y el diputado local, Luis Munguía, siempre resorteado por su gurú, Ramón Guerrero Martínez.

Los taxis están en lo suyo y recurrirán a cualquier método, a todo recurso y aceptarán toda oferta que les signifique apoyo. Si Rafael Yerena les dice que ese es el camino para quitarse de encima la competencia Uber, no renegarán.  Y si encima de todo, les otorgan dos centenares de nuevos permisos, claro que habrán de aplaudirle al gober Alfaro.

En ese afán, los permisionarios de taxis amarillos cierren ojos y orejas, y dejan al garete sus memorias más inmediatas.  No ha transcurrido ni dos años de aquel público ofrecimiento de apoyo total e incondicional a los dos mil taxistas y a sus familias con su juramento de que a Puerto Vallarta no llegarán los Uber.

Lo de Ramón Guerrero en julio del 2017 fue algo muy similar al compromiso que Enrique Alfaro hizo este pasado lunes 28 en el Centro de Convenciones. Alfaro repitió una segunda promesa que lo exhibe cual vulgar político oportunista.

Cuando en un boletín de prensa difundido por su equipo “el mochilas” trató de erigirse en su defensor acá en Puerto Vallarta, pronto fue desenmascarado. Casi al mismo tiempo dos de sus operadores compraron nuevos vehículos y los destinaron a Uber. Uno, su ex secretario particular, Oscar Pérez, el otro, Víctor Manuel “el cachis” Aréchiga, quien por esas fechas había renunciado a la delegación municipal de Ixtapa.

Ramón Guerrero y Enrique Alfaro.

“El mochilas” fue más allá de las inversiones de sus amigos en los taxis Uber. Mientras acá venía a intentar venderse como un “chucho el roto” de saco amarillo, en Guadalajara y en su calidad de diputado aprobó iniciativas de reforma a la Ley de Movilidad y Transporte del Estado. No votó, tampoco se abstuvo y voto a favor de modificar el artículo 113 de dicha ley. El voto de “el mochilas” derivó en el decreto 25814/JXI/16, con el cual prácticamente se le abrió las puertas en Jalisco a los taxis Uber. En dicho artículo quedó sellado el camino libre a las “empresas de redes de transporte” y ahí encaja la transnacional plataforma de taxis ejecutivos con sede en el norte de California. Una de las escasas condiciones era aportar el ya famoso “fondo verde”, como es conocido el impuesto estatal.

Es ingenuo pensar que un gobernante irá a contrasentido al sentir y a los intereses de los gobernados si en esa jugada no obtiene ganancia alguna. En la jugada del gobernador Alfaro apuesta a un rédito político. Existe evidencia de haber cuajado Alfaro un pacto político con Rafael Yerena y los cetemistas. En esta apuesta, están de por medio Ramón Guerrero y el diputado Munguía.

En ese juego político de Alfaro, donde hace equipo con “el mochilas” y con Yerena, no hay ganancia para los vallartenses. Es más, cualquiera que sea el resultado, ya sea se repartan roscas los señores, lo único garantizado es un perdedor: Puerto Vallarta y sus habitantes.

¿Por qué la garantía única es una pérdida para los ciudadanos?

Por tratarse de un juego político en donde se antepone a todo el interés político de los contendientes. Alfaro construye condiciones para echar andar un juego del cual se propone al final imponer a un candidato a la alcaldía por el MC alineado a él y a sus intereses. Y aquí sí, se incluyen intereses económicos que se suman a los intereses políticos.

Una arista de este juego rudo contempla la vía del taxi ejecutivo. Es unánime el sentir de los ciudadanos respecto a los Uber. Más allá de los taxistas y sus familias, estarán de acuerdo en permitir la continuidad de ese servicio. Si se levanta algún sondeo o encuesta, fácilmente se obtendría que de diez encuestados, si acaso uno estará en contra de los Uber o lo que es igual, a favor de Alfaro.

De lo anterior se desprende la eterna duda del por qué un gobernante, Alfaro en este caso, está en contra de las mayorías. Una y otra vez se obtendrá la misma conclusión: el gobernador echó a andar una jugada política y va en contra de la ciudad. El ex diputado, Ramón Guerrero y el diputado local actual, Luis Munguía, son parte de esa apuesta. El jugador circunstancial es el jerarca obrero Rafael Yerena Zambrano. Los taxistas amarillos completan el cuadro de ese juego temporal.

Si los morenos traen su juego nacional con los priistas, y juntos conformaron el team Pri-Mor pues que acá no nos asombre que la elite naranja, con Alfaro-Munguía-“mochilas” a la cabeza, salgan al empastado con el mismo uniforme.

Revolcadero

Ramón Guerrero Martínez.

Otro que ya anda desatado es el ahijado de Ramón Guerrero Martínez, Juan Ignacio Calderón Ibarría. En las redes sociales no desaprovecha la oportunidad de autopromocionarse y sin ningún pudor difunde fotografías al lado de beneficiarios del programa “mi pasaje”. En las últimas de sus estampas que publicó en su “feis” modela al lado de doña Eliza Ávalos, que para mayores señas es tía del ex regidor Efrén Ávalos Bernal. El hijo de Juanito Calderón Ramírez y nieto del ex alcalde, Efrén Calderón Arias tiene asesoría en materia de redacción. Las fotografías que suele difundir, siempre con sombrero nuevo, las acompaña de un bien cuidado texto. De ahí rescatamos lo siguiente: Soy fiel creyente de que la movilidad urbana es una necesidad básica y no tiene porque ser un lujo para unos cuántos. Es por eso que hoy tengo el honor de compartirles que iniciamos con el programa Mi Pasaje en Puerto Vallarta, que beneficiará con transporte público a adultos mayores y personas con discapacidad. Mi deber como funcionario público y como ciudadano, es el de trabajar incansablemente en hacer de Puerto Vallarta una mejor ciudad para vivir, una ciudad hecha para todos y todas los vallartenses, sin importar nuestra condición socioeconómica, edad, sexo o discapacidad”.****** De nada sirvió que organismos no gubernamentales y diversos sectores de la sociedad tapatía alzaran la voz en contra de la extinción del Instituto Jalisciense de las Mujeres, lo cual se consumó en la sesión ordinaria del Congreso del estado este martes 29 de enero. Es una propuesta que surgió del gobernador Enrique Alfaro para darle forma a su recién creada Secretaría de Igualdad Sustantiva que se hará cargo de las funciones del ya desaparecido Instituto. Entre los 17 diputados del Movimiento Naranja que votaron a favor está Luis Munguía quien solamente alzando la mano cumplió a cabalidad la orden de Alfaro. Los naranjas también contaron con el apoyo de un legislador del PRD y otro del Partido del Trabajo. Los que se opusieron   en todo momento fueron los 8 diputados del Partido Acción Nacional.*******En el informe diario de la Policía Municipal notamos que es de casi todos los días la recuperación de vehículos robados. Muchos provienen de robos de autos ocurridos en el vecino Bahía de banderas y se destaca un dato: ese delito ocurre con preocupante reiteración en el estacionamiento del centro comercial Lago Real. Algo raro hay en este estacionamiento. El centro comercial tiene seguridad privada pero nadie hace nada y sigue imparable el robo de automotores.

 

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