“La lista negra” de los promotores de Munguía

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Luis Munguía y Magali Fregoso.

A temprana hora del martes, el diputado local Luis Munguía pidió licencia para dedicarse de tiempo completo a su “campaña” por Morena. Así, sin dar ninguna explicación a quienes votaron por él en los comicios del 2018, consumó la traición a su partido y se lanzó a la conquista de los corazones morenos.

La trayectoria política de Luis Ernesto Munguía González es corta pero de tantas piruetas que parece ocultar debilidades propias de un tipo inestable e inmaduro.

Munguía apareció en la precampaña del PRI de 2005. Apoyó a Andrés González Palomera en aquella elección interna que Javier Bravo Carbajal los venció. Munguía lideraba a un grupo de jóvenes universitarios ávidos por alcanzar la gloria. Javier Bravo les cerró el camino ya para la siguiente elección, 2009 se asomaron al PAN y se incorporaron a la campaña de Ignacio Guzmán García.

En el PRI y PAN Luis Munguía cargó siempre con el santo de espaldas. En el PRI, Gustavo González Villaseñor les dio cobijo pero con González Palomera cosecharon su primera derrota. Nacho Guzmán era el candidato del PAN a alcaldía y también perdieron.

El ahora revestido de moreno fue uno de la desbandada de panistas que acompañaron la aventura de Ramón “el  mochilas” Guerrero Martínez. En 2012 abandonaron al PAN  y por fin consiguieron su primer triunfo local con el Movimiento Ciudadano. La metamorfosis incluyó a todo el clan de amigos que en el PAN crearon “perfil joven”, entre los más destacados, Magali Fregoso Ortiz, Héctor Briseño Navarro, Vincent O´Halloran Lepe, Rosalío Villaseñor.

Cada tres años Munguía cambiaba de partido. Pero en el 2015 puso un alto sus cabriolas y se mantuvo en el MC. Le cumplieron su capricho de ser candidato a diputado federal. Y en el 2018 contuvo sus ímpetus para hilar otros tres años en actividades legislativas pues de San Lázaro de mudó al Congreso local.

Desde el 2018, se propuso alcanzar en este 2021 la candidatura a la alcaldía. Pero su partido le negó la oportunidad, optó por proponer a una candidata mujer –Guadalupe Guerrero Carvajal-  y Munguía, como en sus inicios, volvió a dar muestras de su talento de saltarín.

Es interesante observar de fuera el comportamiento y las actitudes en el MC y en Morena. El gobernador Enrique Alfaro Ramírez guarda un sospechoso mutismo aun cuando ya se consumó la felonía de su protegido. En buena medida, Alfaro fue el creador de esa figurilla y es a él a quien Munguía abofetea. No hace ni un año, cuando a Alfaro le llegaron rumores de que Víctor Bernal Vargas, el desahuciado primer “candidato” del grupo político de Arturo Dávalos Peña armó un silencioso escándalo y hasta Puerto Vallarta mandó sus reclamos. Nunca hubo evidencias de las supuestas reuniones de Víctor Bernal y en este caso, sabido el salto de Munguía a Morena, Alfaro rehúye hablar del tema.

La ausencia en su accionar de Alfaro es un vacío que juega en su contra y parece dar la razón a quienes creen que el gobernador ha metido la mano a Morena. La evidencia son los ejemplos como el de Munguía y otros incondicionales que con singular alegría se apuntaron como aspirantes a otras alcaldías. El regidor de Talpa de Allende por el Movimiento Ciudadano, Marco Antonio Franco Palomera también saltó a  Morena y se apuntó para repetir su candidatura a presidente municipal. En Zapopan, Morena aceptó la solicitud de registro de la diputada local del PRI, Mariana Fernández. Esta dama es conocida por su parentesco consanguíneo con Alfaro. Demasiadas suspicacias se desprenden de la eventualidad de que la prima del gobernador abandera a Morena. 

Luis Munguía y Oscar Daniel Zamora

Es apremiante pues que el gobernador de un manotazo y corte el flujo de “financiamiento” a Morena. En la nómina del estado, cobran poco más de un centenar de recomendados de Munguía. Todo se le permitió al diputado para hacerlo crecer y a todo eso deberá renunciar. Y como  no renunciarán, el urgente manotazo de Alfaro deberá ser los inmediatos ceses. Mantenerlos en la nómina significará financiar sueldos de promotores de Morena, prueba irrefutable de que Alfaro se adueñó de esa franquicia política.

En el Instituto Tecnológico de Puerto Vallarta, desde el principio se colocó a Oscar Daniel Zamora Cuevas y sus primeras acciones fue ejecutar despidos y abrir espacios a todos los recomendados de Munguía. Ahí cobran altos sueldos de directivos, Terrance Vincent O´Halloran Lepe, Juan Manuel Olvera Uribe, Ramsés Palomera Jiménez, Ángel “el güene” Marcial Carrillo, Héctor Benítez Palazuelos, todos por méritos políticos y la gracia de Munguía.

El abuso político en la nómina pública se cometió de la forma más burda en el Tec en donde hallaron acomodo y probablemente aun cobren Andrés “el Andy” González, Elías Gibrán, Asdruval Ortiz Cuevas y su primo Alex Ortiz, el hijo del Tato Ortiz. En esa larga lista de recomendados está Iván Alejandro, de los  ilustres apellidos García Delgado. Hasta el año pasado, Munguía también controló la nómina del Seapal. En la nómina del Congreso, algunos, asesores, asistentes, y hasta una novia de Munguía cobran jugosas quincenas, con Carlos Andolini Ruiz Hernández a la cabeza.

Ignoramos el futuro de nombres no tan conocidos, amigos o familiares de políticos priistas aliados al diputado ya con licencia. Son alrededor de 120 nombres los que integran “la lista negra”. Algunos ya tienen cantado su cese. Entre estos está “el Winnie Zamora”, Terrance Vincent O´Halloran Lepe, “el ChaloVa”. También están en capilla el infame jefe de las DRSE, Roberto Palomera Preciado y algunos directivos de planteles de bachillerato, Conalep, Cobaej y Cecytej.

En el aire quedan Susana Rocío Ortega Arías, quien ya ha mandado mensajes de intentar desprenderse del grupo político del jerarca obrero, Rafael Yerena Zambrano para renovar votos y seguir a Munguía a Morena. En la CTM se puso fin al acuerdo que los unía con Munguía y harán un frente con el grupo político del alcalde Arturo Dávalos. El fin es el mismo que los llevó a Munguía, contener el avance de Morena en Puerto Vallarta.

Revolcadero

Quien sabe que penitencia deban pagar los orgullosos militantes de Morena de toda la zona metropolitana, Puerto Vallarta y Bahía de Banderas que se sienten zopiloteados por dos personajes de cuestionable fama pública y por suerte prueba fiel de sus odiados enemigos políticos. En el vecino Bahía de Banderas, el ex diputado local por el PRI y su último candidato a la alcaldía en el 2017,  Héctor Santana es uno de los aspirantes a ser candidato de los morenos y para malestar de todos, tiene altas posibilidades de abanderarlos.  Héctor Santana está en esa posición gracias al impulso que el fugitivo ex gobernador Roberto Sandoval le ha dio. También es discípulo del preso en Nueva York, el ex fiscal del estado en el gobierno de Sandoval, Edgar Veytia. Y pues acá por el lado de Puerto Vallarta el discípulo que mejor le cuajó a Ramón “el  mochilas” Guerrero, Luis Munguía está bien apuntado por Morena. Todavía hace una semana, para los morenos, Munguía era lo peor de lo peor y poco a poco empiezan a aceptarlo. Si le conceden la candidatura, veremos rostros nuevos en el club de admiradoras naranjas y también aumentará la “cofradía rosita” pues ya se le sumaron algunos de la nueva piel de Munguía.******* Por cierto, en Talpa de Allende, no solo “el Kito” Franco Palomera invadió a Morena sino la doctora Patricia Sánchez Moro quien para mayores señas es la esposa del ex presidente municipal , Jorge Luis Terriquez. Este matrimonio, representó por muchos años los cacicazgos de políticos ligados al PRI. En algún momento, cuando perdieron el control político, esas familias se mudaron a Puerto Vallarta y hallaron cobijo en el gobierno municipal acá en la costa. Gustavo González Villaseñor, alcalde entre el 2003 y 2005, ayudó con empleo al matrimonio de la doctora ahora candidata de Morena en Talpa.****** La tarde de este  miércoles 17 de febrero falleció don Manuel López Coronado, el legendario luchador  enmascarado “El Demonio Blanco”. En la calle Aldama en El Coapinole, don Manuel construyó su arena y por casi 40 años ha sido sede de veladas boxísticas, de lucha libre y todo tipo de artes marciales. Recordamos a Don Manuel cuando fue delegado municipal de El Pitillal, una experiencia que le acarreó algunos sinsabores. La ahora viuda, Esther Blanco participó en la política y se desempeñó como regidora. Vaya el pésame para la familia hasta la esquina de las calles 10 de Mayo y Madero, la morada familiar.

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