La parálisis del puerto, un golpe demoledor a la economía vallartense

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

En circunstancias normales, hoy viernes 3 de abril Puerto Vallarta estaría alistándose para recibir a miles y miles de visitantes y disfrutar del periodo vacacional de Semana Santa. Ante la amenaza del Covid-19, esas dos semanas y todo el mes de abril, serán días de guardarse en casa, dicha como la medida más efectiva para contener el malicioso virus.

El malecón, los antros, cualquier centro de esparcimiento, calles, playas, estarían ya desde este fin de semana atiborrados de clientes locales y visitantes. Bullicio puro.

Semana Santa y Semana de Pascua son las fechas más esperadas por la alta derrama económica de la que todos obtenemos ganancias. Pero hoy, los hoteles, el que no cerró actividades, restringió operaciones al mínimo. La ocupación es inferior al 10%. Miles, decenas de miles de trabajadores de la industria sin chimeneas han sido despedidos. A los que mejor les fue, debieron “negociar” descansos solidarios, con goce de sueldos o vacaciones adelantadas.

El turismo, acá lo es todo. La economía gira en su alrededor y si los hoteles no tienen huéspedes, si el visitante se ausenta del destino, la ciudad y sus habitantes resentirán una crisis sin dinero. Aunque todavía esta semana, pese al llamado de aislarse en casa y no salir, el Covid-19 ya semiparalizó toda actividad. En el peor de los escenarios, Puerto Vallarta y todas las ciudades del país pudieran reflejar escenas para una película de fantasmas.

El gran debate respecto a si primero debemos cuidar la salud o primero la crisis económica, despierta tantas pasiones como aquella de qué fue primero, la gallina o el huevo. La respuesta salomónica, y también más sensata es procurar todo al mismo tiempo, salud y el ingreso familiar para ni morir de hambre ni morir por el virus chino.

Las decisiones de nuestros gobernantes se han ido tomando orientadas y salpicadas por razones políticas. El gobierno federal lo dijo desde el principio, que cada paso se daba tomando en cuenta los criterios de los médicos pero también siendo cuidadosos de no detener la maquinaria económica que mueve al país. El gobernador Enrique Alfaro se adelantó una semana a establecer medidas preventivas, decisiones de alta carga política.

Para cuando el viernes 27 de marzo, hace una semana, el gobierno federal finalmente anunció acciones extraordinarias para todo el país, ya varios hoteles habían empezado a deshacerse de empleados. Parecieron tener información privilegiada pues casi todos negociaron separaciones temporales, permisos solidarios, o vacaciones anticipadas. En todos los casos, desde la contratación misma, las empresas se blindaron y fácilmente pudieron rescindir de sus trabajadores. Sucedió que en muchos casos había contratos por tres meses, firmados en enero y con vencimiento en marzo. En esos casos, solo fue necesario avisarles se posponen nuevos contratos, que se vayan a sus casas y luego se les hablará.

El martes 31 de marzo, finalmente el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decretó la “Emergencia Sanitaria por razones de fuerza mayor”. El decreto del gobierno federal es un golpe demoledor para la clase trabajadora pues un único término inclina la situación en favor de los patrones y dejó desprotegido a millones de trabajadores.

Considerando el marco legal, en materia laboral y también en materia de salud que para el caso es el tema, si el gobierno de López Obrador hubiese considerado proteger a los trabajadores debió hacer la declaratoria de Contingencia Sanitaria…”. Al quedarse en “Emergencia Sanitaria” permitió vía libre y legal a los patrones para, amparados en supuestas negociaciones o acuerdos con los trabajadores, se desprendieran de estos con la mano en la cintura.

Es decir, al omitir acuerdo de “contingencia”, el gobierno federal le canceló a los trabajadores la posibilidad técnico y legal de invocar a la Ley Federal del Trabajo para salvaguardar sus derechos laborales. Todo eso se cuidó en el decreto desde sus discusiones en el Consejo de Salubridad General.

Si en vez de “Emergencia” se declara “Contingencia Sanitaria”, la situación contractual trabajador-patrón se dirime al aplicarse el artículo 427 de la Ley Federal del Trabajo, en cuya primera fracción establece: “la suspensión temporal de las relaciones de trabajo en una empresa o establecimiento se encuentran la suspensión de labores o trabajo, que declare la autoridad sanitaria competente o en los casos de contingencia sanitaria”

Conforme al decreto de “emergencia”, en ese caso la ley permite que el patrón no requerirá de aprobación o autorización de un tribunal para la suspensión de los contratos. Es decir, la obligación de la empresa no va más allá de pagar a sus trabajadores una indemnización equivalente a un día de salario mínimo general vigente; esto por cada día que dure la suspensión sin que se exceda un mes esta situación.

En Puerto Vallarta y en Bahía de Banderas muchas empresas se sometieron a lo indicado en el último párrafo y negociaron con sus trabajadores irse a casa y pagarles el salario mínimo. Ya cada familia se les arreglará para vivir con el mínimo.

Hasta este momento, dado el paso de desprenderse de la mayor parte de sus empleados, los empresarios hoteleros, restauranteros, toda empresa vinculada al turismo, no tienen reclamo alguno. Más bien elevan sus voces para presionar al gobierno federal y también por decreto les conceda una tregua tributaria. Quieren ignorar que a manera de “contraprestación” el gobierno lopezobradorista les ha dado invaluable ayuda al no invocar la “contingencia” y dejarla en simple “emergencia”. Tal condicionante a los grandes tributarios es la de llamarlos a pagar impuestos, que no habrá rescate financiero y cumplan a cabalidad con sus declaraciones fiscales.

En tanto avanza el Covid-19 el pronóstico no es nada alentador y la incertidumbre se posiciona. Los más escépticos estiman que más de diez millones de empleos están en riesgo. Las pequeñas y medianas empresas, que emplean a más del 70% de los mexicanos, serán quienes resentirán los efectos de una crisis económica de proporciones globales.

Con una ocupación abajo del 10%, que en días bajará a menos del 5%, los hoteleros saben que abril es un mes perdido y prácticamente lo que resta del año. Todas las reservaciones de los siguientes meses se han cancelado y será imposible levantarse para el invierno, la llamada “temporada alta” que inicia el fin de año y se prolonga a los primeros meses del 2021.

Así las cosas, es casi improbable que la economía local se recupere en este año. Para cuando se eleve la ocupación, ya para el fin del año, la derrama será lenta. Los empresarios privilegiaran cubrir deudas y ahí se les irá su facturaje. Sus trabajadores deberán ser pacientes para recuperar lo perdido.

Revolcadero

En la primera reunión del llamado Comité de Criterios, figura creada por el gobierno del estado, celebrada el jueves 2 de abril en Casa Jalisco definió una lista serie de negocios “esenciales” que podrán permanecer abiertos hasta el 30 del mes. Entre los negocios permitidos se destaca los hoteles y restaurantes, condicionados a reducir al menos el 50% su capacidad de servicios; asimismo: taquerías, tiendas naturistas, papelerías, lavanderías, refaccionarias, ferreterías y tlapalerías, aseguradoras, casas de cambio, despachos jurídicos y contables, notarías, talleres mecánicos de autos, motos y bicicletas, (incluyendo agencias de autos), cerrajerías, consultorios médicos y veterinarias, ópticas, imprentas, toda obra pública y construcciones con menos de 50 obreros. Los tianguis tienen permiso de instalarse y funcionar pero condicionado a giros permitidos. En casos de comercios con diversos giros, solo deben operar los giros esenciales. Todos los giros permitidos deberán cumplir estrictamente con todas las medidas de sanidad y disposiciones oficiales bajo advertencia de multa y hasta clausura. ******** Y como para disipar cualquier duda también se difundió un listado de negocios quedando entre los “no esenciales”: tiendas de ropa, calzado, tiendas de regalo, tintorerías (independientes o anexas a lavanderías), bisuterías, agencias de viajes, galería de arte, bares, discotecas y cantinas, estéticas y spas, mueblerías, oficinas de consultorías, agencias de publicidad, moteles de cualquier tipo. En centros comerciales, solo abren los giros esenciales. Respecto a las agencias de venta de autos, solo se permitirá abrir el taller. Para hacer cumplir las disposiciones, se permitirá el uso de la fuerza pública. ****** En el Hospital General de Zona número 42 del IMSS, el personal médico y enfermeras, pasó en esta semana de la preocupación al miedo a contagiarse. Oficialmente se reconoció el fallecimiento de un paciente pero es fuerte el rumor de haber ya un segundo muerto. La versión no es oficial, pero que de ser cierta como parece, se informará la tarde de este viernes 3. Y como el primer fallecido, el segundo sería compañero de trabajo en la misma empresa, dedicada al tiempo compartido. Desde el inicio de semana corrió la versión de que en el hospital 42 del Seguro Social había un brote de contagio del Covid-19 y que se había aislado una zona especial para atender a pacientes internados por enfermedades respiratorias, sospechosos de ser contagios del llamado Coronavirus.

 

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