La reacción de la policía en casos críticos y la de una sociedad mal informada

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Las imágenes de aquel video captado el jueves 20 de diciembre por un camarógrafo de la televisión local exhibió la aparente barbarie de la actuación de una policía que horrorizó sus limitaciones en el manejo de crisis de tal naturaleza. Por lo menos ese fue el sentido de miles de quienes vieron la película en las redes sociales.

La acción en la puerta y el frente de una tienda de abarrotes de la colonia Lomas del Coapinole fue uno de varios momentos críticos en los que quedó atrapada la policía vallartense. Una profusa difusión de una toma editada dejó mal parada a la policía comandada por el comisario Misael López Muro.

Las acciones de la película no mostraron el mar de fondo de la historia vivida por más de dos horas aquella mañana. La lluvia de balas acabaron con la vida de un individuo de largo historial delictivo. Había asesinado a familiares y compadres en su pueblo natal, allá por Tomatlán. Era un parricida.

En la carpeta judicial se consignó el desgarrador testimonio de la hija del ladrón que por más de dos horas mantuvo de rehén a una dama. “Me dijo que había matado a mi mamá y se despidió, que quería morir”, declaró. Las investigaciones posteriores permitieron confirmar que en efecto, la esposa del sujeto estaba en calidad de desaparecida.

Reportero y camarógrafo de TVmar llegaron casi dos horas después que los policías. Estos intentaron negociar todo ese tiempo con el ladrón. Le ofrecieron, si liberaba al rehén, permitirle huir. Rechazó todas las propuestas de negociación.

Dos horas es mucho tiempo para concretar una negociación de ese tipo. Las partes, policías y delincuente están sometidos a un estrés, la situación se tensa y se torna peligrosa. Así, al momento de abalanzarse cuchillo en mano y tropezarse, las balas cegaron la vida de aquel asaltante del abarrote. Los policías están instruidos para disparar en estas situaciones a los pies, no al cuerpo. En su ruta al suelo, el cuerpo se cruzó con el plomo.

Dos policías municipales serían detenidos aquel jueves. El juzgador los absolvió. Mataron en defensa personal y en correcto uso de los protocolos.

En la más reciente crisis, la escalada de acecho, robos y raptos de niños y jovencitas, un suceso no difundido bien puede explicar el daño capaz de ocasionar a una sociedad no informada correctamente. Por la calle camina una madre al lado de su pequeño, no lo toma del brazo, y se cruzan con un individuo en aparente estado de ebriedad. En el momento, el desconocido levanta el brazo y acaricia cabeza y pelo del pequeño. De reojo, la madre alcanza ver y reacciona. Lanza gritos acusando al desconocido de intentar robarle al niño. Alguien pide auxilio a la policía y en minutos aparecen en el sitio. Varios mirones salen en defensa del asustado acusado que una y otra vez insiste en soy borracho pero no “robaniños”.

En un momento determinado, la madre acaba por aceptar haber exagerado en su reacción y exculpó al sospechoso. En ese momento se multiplicaban los defensores de aquel borrachito. La madre aceptó haber sido víctima de la psicosis creada por vallartenses que inundaron en esos días las redes sociales con historias de raptos de niños y jovencitas, casi todas inventadas con quien sabe qué razones.

El ejemplo de la madre y el borrachito es cierto. No trascendió y nos lo platicó a detalles el comisario, Misael López para ilustrar que tanto los elementos de la policía como cualquier ciudadano está sometido a un estrés que en un momento determinado lo impulsa a tomar distintas reacciones.

Los policías que acudieron en auxilio de la madre que denunció el intento de rapto de su menor entendieron que la dama eso vio, una mano que con posarle en la cabeza de su hijo fue la intención de arrebatárselo. Esa fue la naturaleza de aquella reacción de los policías que vieron amenazar su vida por aquel sujeto que cuchillo en mano se lanzó sobre ellos.

Siempre hemos considerado que el trabajo del policía es sinónimo de la más alta responsabilidad. En sus manos se deposita la custodia de la vida de un parroquiano común.

Este fin de semana, la celebración de una quinceañera en las jardinadas áreas verdes públicas de una sección de Los Tamarindos, en Ixtapa acabó en un escándalo.

En Ixtapa, operan costumbres de rancho y es común que el vecino cierre la calle de su frente para algún momento festivo. Se causan molestias pero es la costumbre.

El festejo de la quinceañera fue a todo volumen. La rocola se apagó hasta las siete de la mañana.  A esa hora, una señora de no buenos modales seguía lanzando sus arengas, madres y mentadas contra los vecinos que osaron llamar a la policía clamando detener la fiesta a media madrugada. “Nos faltó coordinación” nos diría en la charla de café el “sheriff” Misael López.

Jorge Misael López Muro.

Los condóminos de los edificios construidos por el arquitecto Pepe Díaz Escalera, por cierto en áreas públicas desincorporadas y vendidas por el gobierno municipal presidido por Fernando González Corona, todavía están indignados. Una vecina llamó una docena de veces pidiendo ser socorrida. La policía acudió al amanecer. Nadie vio a personal de reglamentos ir y ordenar parar el ruido.

¿A dónde vamos con la historia de la quinceañera? Esa aciaga noche del sábado los vecinos recurrieron al coordinador de ese sector, Jesús Manuel Fonseca. Este atiende a los vecinos de Los Tamarindos, Villas Ixtapa, Costa Dorada y Banús. Ya medio Ixtapa sabe que Chuy el coordinador es uno de varios coordinadores amenazados por su trabajo en defensa de los vecinos. Aquella dama enloquecida que del micrófono de la rocola contratada para la quinceañera también le dedicó a Chuy algunos saludos.

En la búsqueda de obtener historias y documentarnos para fines del tema, otro coordinador nos expuso el caso reciente de un vecino que en su casa bebía con música a todo volumen. Llamó una, dos, tres veces y acudieron los genízaros. En la tercera, el ya alcoholizado vecino se descuidó y lo llevaron preso. Las tres veces le habían solicitado moderar el volumen y las tres veces respondió con amenazas contra los policías.

Es casi seguro que en Ixtapa, las amenazas han doblegado a los policías municipales. Como que su reacción inmediata es salvaguardar la vida propia a ser garante de la vida del ciudadano. Mucho creemos que ser policía en Ixtapa va en deterioro de la salud del poli. Se siente desprotegido inclusive de sus propios compañeros. Ayer nos decían que solo hay dos patrullas para atender a más de 30 mil habitantes.

No es mito. Es cierto. En Ixtapa, desde donde el primo Luis García Ortiz desparramaba sus influencias a puras mentadas, los buenos y malos de barrio, se confunden con malosos y mañosos. Los últimos son el terror. Ese era el esténtor que despedía aquella alcoholizada dama de la quinceañera del sábado en Los Tamarindos. Por sí o por no, a ella le corrieron policías e inspectores.

Revolcadero

Fabio García Patiño (centro).

El miércoles 23 recibimos la invitación de Fabio García Patiño a su toma de protesta como presidente del Consejo Nacional Independiente de Campesinos y Ecologistas de México. Nada sabíamos ni todavía sabemos, de dicho organismo. Tampoco le preguntamos a Fabio que era eso pero con el entusiasmo de un amigo, nos animó a ir.  Fue él y presidentes de muchos otros comités municipales los que protestaron. Ya sabíamos de su cambio de residencia de Ixtapa a Cabo Corrientes, su padre, Lorenzo “el tiburón” García ya presidió la Comunidad Indígena El Refugio de Suchitlán se lo llevó. Padre e hijo, comparten el gusto por la grilla en aquellas vecinas comunidades. No hace muchos años los dos fueron activistas del PRI. Ahora, por lo menos Fabio se declara moreno. Su organización, la CNMI está adherida a Morena. Ahí coincide con Mario Rodríguez el mismo que en la pasada elección gritaba ser naranja. Ahora, éste dueño de un restaurante es el secretario de Concertación Política de la CNI Jalisco. Que por la vía Morena se procurará hacer llegar la esperanza al campo y también a los ganaderos de todo el país, dijo. Fabio no es hombre de muchas palabras. Nos comentó que es comunero y que para hacer producir al campo y a los ganaderos, lo invitaron a estar al frente de esa organización y que ya ha logrado “bajar” dinero y “ya no son para los mismos de siempre”. Y ocurre lo de siempre, ya se le adelantaron algunos lángaros que con la misma camiseta prometen “bajar” recursos pero piden lana. Que son morenos. ****** El batallón de blanco comandados por Everardo Rubio, el motejado como “el tigre”, andan bravos. Es el operativo de “cero tolerancia” contra los motociclistas. Solo en una hora, de la noche del martes atoraron a cuatro motoratones y por traer en situación irregular su caballo de acero de dos patas le fueron recogida y depositaron en un corralón. También aplicaron cinco folios. Las cuatro tripulantes que se quedaron a pie conducían motos Itálika. La repentina propagación de este tipo de medio de transporte motiva apasionados debates y la mayoría de opiniones les recriminan su irrespetuoso estilo de conducir, sin respeto a otros conductores y sin respeto a los reglamentos de vialidad.****** No está por demás recomendar a los conductores que circulan por la carretera 200 rumbo a Mismaloya, extremar sus precauciones a la altura del desarrollo Garza Blanca. Ahora que los trabajos del emporio de Fernando González Corona talaron medio cerro para construir nuevas moles de acero y cemento. Debido a la ausencia de señales en la carretera han ocurrido incidentes viales.  No sabemos si fue el último pero poco antes de las cuatro de la tarde del martes 12, una camioneta Nissan chocó al auto sedán Óptima Kía de César Horta. Consecuencia del encontronazo, tanto César como don José Arias, conductor de la Nissan, salieron con golpes en su humanidad. Desde aquella noche que echaron abajo la selva de la montaña nuestros amigos de Mismaloya nos advirtieron del peligro al circular por ese tramo de la carretera.

 

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