La reelección de los diputados, tentación del poder

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

A Porfirio Díaz, la Revolución Mexicana le cortó sus aspiraciones a su octava reelección y perpetuarse en el poder. Benito Juárez, otro grande en la historia del país, fue por lo menos dos veces presidente de México, solo su trágica muerte por un infarto le impidió por lo menos hilar un tercer mandato y seguir el ejemplo de Díaz.

El gran legado de la revolución armada ha sido el “sufragio efectivo” y “la no reelección”. En ello apostó Francisco I. Madero su vida.

Debió ocurrir poco más un siglo para echar atrás el logro que se le atribuye a Madero. La ancestral tentación de los políticos arrancó en 2014 cuando una reforma política abrió la puerta a una reelección a cargos de elección popular. En julio del 2018 los presidentes municipales pudieron reelegirse por única y primera vez.

Si abrir candados para permitir reelegirse a los alcaldes abrió acalorados y apasionados debates, no es la excepción ahora que los diputados federales, en primera instancia, se “autoaprobaron” sumar hasta por un máximo de cuatro periodos consecutivos. Pero esta mayoría de Morena sí se despachó con la cuchara grande. Se aprobaron la libertad de ir por su reelección, pero sin separarse de su responsabilidad legislativa, sin renunciar a sus jugosos salarios, a sus canonjías, a sus emolumentos.

No podemos anticipar juicios como para sostener que el modelo político en la época morena fracasará. Pero si se puede adelantar que ellos desde sus curules y con su voto se aprobaron reelegirse en condiciones ventajosas respecto a sus eventuales adversarios. Es decir, ellos se autorizaron ir a la campaña y gastar dinero, dinero sí, bien habido, pero dinero pagado por el gobierno, por el estado, por el pueblo.

De alguna forma se puede romper la equidad, uno de los principios sagrados de la contienda electoral. También se atenta contra la imparcialidad, al no separarse de su cargo de representación popular. Eso es por lo menos algo parecido a erigirse en juez y parte.

Es legítimo que México y sus gobernantes se desvivan por tomar lo mejor del sistema político estadunidense. Allá lo normal es ver una y otra vez que sus legisladores o congresistas hagan una y otra vez campañas y reelegirse. Lo interesante seria primero determinar si estamos preparados para ello. Allá se sanciona con severidad a quien se le pille haciendo al uso de recursos, rompiendo las reglas de una elección. En México eso es deporte nacional y reparar en solo ese dato advierte que abrir puertas a la múltiple reelección nos volverá a los tiempos del porfiriato.

Abrir las puertas a cuatro periodos consecutivas a nuestros diputados es sin duda una tentación a la voraz clase política; es como poner el bocadillo al ratón, que no lo pensará dos veces para engullirlo.

Decía Madero estar más orgulloso por las victorias obtenidas en el campo de la democracia que por las alcanzadas en los campos de batalla. Con el manoseo actual de las reglas electorales quien sabe si pensaría igual. Un diputado no posee llave al cajón del dinero pero de alguna forma influye en el gasto desde el momento que son ellos quienes aprueban el presupuesto federal. Ahí los panistas hicieron crecer su fama con los moches. Esa es la prueba de que sí tienen posibilidad de meter mano al dinero público, de ser juez y parte, para sacar ventaja en una elección. La mayoría de Morena en el Congreso ha puesto en riesgo la de por si débil democracia mexicana.

Ahora, sin embargo una relección podrá convertirse en una oportunidad para el elector, para el pueblo pues, para premiar  a un legislador que cumple en su responsabilidad, que elabore leyes que redunden en beneficios para los ciudadanos. Naturalmente, también queda la oportunidad para que con su voto el elector sancione a ese diputado faltista, que fue a casa a pedir el voto prometiendo las perlas de la virgen pero que faltó a quehacer y no supo honrar su palabra.

Nuestra legisladora por el 05 Distrito es Lorena del Socorro Jiménez Andrade. Meses atrás fue el ojo de atención por haber sido señalada de presuntos actos deshonestos. Los priistas la tacharon de haber recibido moches en un municipio de allá por los rumbos de Ameca. Probablemente no se le probó el pecadillo pero le quedó la mancha prieta, la del color que quema. En honor a la verdad desconocemos si la maestra de Morena ha presentado alguna iniciativa de ley que genere condiciones de mejor vida para los habitantes del distrito. No tiene caso asignarle una calificación, diez, ocho, un seis, cinco. Corresponderá a los ciudadanos aprobarla o reprobarla si se postula para una primera relección. Sin embargo, queda la advertencia, correrá un alto riesgo de obtener la maestra de Mascota una calificación reprobatoria. Es que no, no vemos por ningún lado hechos, acciones, iniciativa, leyes de su autoría para aplaudir su trabajo. Lo más que han hecho sus súbditos es recorrer las colonias y repartir el periódico “Regeneración”.

Desearíamos que Lorena Jiménez se vuelva a apuntar. Ojalá. Seguimos pensando que solo pudo ganar la elección al competir a un repudiado Ramón “el mochilas” Guerrero Martínez y a un César Abarca que nunca pudo desmarcarse de un PRI que arrastra la antología negra de sus pecados sumados en siete décadas. Si busca reelegirse y sus opositores postulan candidatos honorables va a perder.

En las urnas le recordarán a la maestra la promesa de que con ellos, los morenos, iban a disminuir los diputados, proponer leyes que desaparezcan a los diputados “pluris”. Lo que han hecho es crear leyes para perpetuarse, por lo menos ahora 14 años.

Revolcadero

La pandemia del Covid-19 gana fuerzas en Jalisco y en Puerto Vallarta y la zona metropolitana de Guadalajara. En Zapopan se ordenó a sus residentes resguardarse los siguientes días en casa como un desesperado acto para cerrarle el paso a la expansión del virus llegado de China, peor con escalas en Italia, España y algunas ciudades gabachas. Que de esos 400 esquiadores jaliscienses que viajaron a Vail, Colorado y muchos se contagiaron ya localizaron a la mayoría pero todavía rastrean a unos 80. Ya confirmaron los contagios, algo más de una docena de viajeros pero se consideran sospechosos. Aquí ya corrió la versión de que una numerosa familia vallartense, acaudalados hoteleros, hizo ese viaje a las blancas montañas de Colorado. Nos enteramos la noche del miércoles pero hasta ahí. ******* Por cierto, el gobierno municipal ya tomó la decisión de reducir a su personal de oficinas administrativas para permitirles estar refugiados en sus domicilios y reducir el riesgo del contagio. Habrá guardias. Personal de áreas de campo, como por ejemplo de Servicios Públicos, el aseo público, no bajará la guardia. Desarrollo Social, todos los coordinadores de sector. La tarde del miércoles saludamos al director de dicha dependencia, Víctor Bernal Vargas, en la entrada a Ixtapa por Mojoneras, y nos comentó que toda su gente estará dedicada a hacer talacha en las colonias de la ciudad. Todo el miércoles trabajaron en la calle Simón Andrade y vías alternas. Barrieron y pintaron las banquetas. La oficina de Pasaportes, que depende en buena medida de instrucciones del gobierno federal, sigue atendiendo citas ya agendadas. El gobierno federal se niega suspender actividades. ****** Este viernes 20, los vallartenses se aterraron al ver ingresar al puerto otro gran crucero. Llegó con pasajeros, ya programados para bajar a la terminal, ser sometidos a exámenes para determinar estar sanos y libres del Covid-19 y ser repatriados vía aérea a sus países de origen. En los muelles de la API ya reposa en sus mansas aguas el Rotterdan, otro crucero de gran calado. Los vallartenses están inquietos, preocupados, algunos ya con algo de miedo por compartir vecindad temporal con a esos vecinos.

 

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