La trama de la hidroeléctrica y el papel de protagonistas y villanos

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Río Los Horcones.

El domingo 14 de marzo del 2013, la asamblea general del ejido Boca de Tomatlán y Mismaloya discutió y aprobó el permitir la hidroeléctrica en el Río de Los Horcones y otorgar en comodato un terreno para operar las instalaciones. Fausto Robles Ortega era el presidente del ejido.

Este pasado domingo 2 de junio, se celebró la última asamblea y retomaron el tema de hace seis años. El centenar de socios ejidales rediscutieron el tema y una abrumadora mayoría votó por aprobar dar marcha atrás y recurrir a los medios legales para demandar la anulación de aquel comodato. Es un trabajo más para el Tribunal Agrario Distrito 12. El comisariado de hoy es Mario Topete Cortés.

El río de Los Horcones no es precisamente un afluente de fuertes y grandes corrientes de agua. Pero es lo que hay y para los fines, de generar energía eléctrica, satisface a los promotores del proyecto. Por su capacidad es una mini hidroeléctrica.

Los datos duros que se conocen ubican como promotor al Grupo Hidrogenerador de Occidente y dos empresas, Hidroeléctrica Occidental S.A de C.V. y Energía Verde Meyer S.A. de C.V. liderean a una docena de empresas y personas físicas. El representante legal y administrador de la última, José Ayala Michel firmó el convenio a nombre de todo el conglomerado de empresas.

Empecemos por el principio. A finales de 2012 y principios del siguiente año, el ingeniero Ayala Michel tuvo sus primeros acercamientos con las autoridades del ejido Boca de Tomatlán y Mismaloya. Siempre se presentó como administrador general y representante legal de la empresa Energía Verde Meyer S.A. de C.V. su contacto principal fue el presidente del ejido Fausto Robles aunque hay testimonios de haber hablado y negociado también con el secretario, el tesorero y el presidente del Consejo de Vigilancia, Benjamín Estrada Colmenares, Marco Antonio Rodríguez Martínez y Francisco Javier Guzmán Zúñiga.

Ganándose la confianza de algún ejidatario, hasta de lancheros, playeros o pescadores de esas dos comunidades, es posible escuchar que los empresarios “negociaron” con la mesa directiva del ejido el apoyo de la asamblea a la hidroeléctrica. “Para que lo negamos, se vendieron. Y también Fausto”, nos dijo un ex presidente de dicho ejido.

En una de las varias charlas para fines de escribir de un tema tan abundantemente expuesto y tratado en medios de comunicación, sobre todo en redes sociales, consultamos a varios informantes, todos amigos personales. Nadie titubea al sostener la versión no comprobada de estar atrás de la hidroeléctrica y todo el grupo de inversionistas el magnate del tiempo compartido, Fernando González Corona.

Fernando González Corona.

El también dueño del diario Tribuna de la Bahía, de TV Mar, la radiodifusora Radiante, se ha ganado a pulso su fama de villano en el sur del municipio, por cierto en la zona donde tiene su mansión arabesca. Los lugareños ya están ariscos y lo acusan de todos sus males por haber y por venir. Uno de los rumores platicados al autor apunta a que los herederos de don Carlos Osuna Penn le vendieron en 22 millones de dólares extensos terrenos arriba de la montaña, incluyendo el desarrollo Sierra del Mar, propiedades que colindan con El Edén. “Allá va a construir una presa, arriba del Edén”, platican en Mismaloya.

Obras hidroeléctrica.

Pero bueno, centrémonos en el tema de la hidroeléctrica. En aquellas pláticas informales, el ingeniero Ayala Michel ofreció, entre otras bondades y beneficios, proveer de luz y agua a las comunidades. Se incluyó Las Juntas y Los Veranos, comunidad ésta de Cabo Corrientes. Esto fue suficiente para convencer a los más escépticos de los ejidatarios y alcanzar la aprobación de la tercera parte de los ejidatarios aquel 14 de marzo de 2013.

Sin embargo, tarde se dieron cuenta que se dejó fuera del convenio el compromiso de proveer luz y agua a los poblados. Para este momento la mesa directiva había firmado el documento de 12 hojas. Ahí se compromete a proveer en comodato de dos mil metros cuadrado para instalar el equipo necesario de la mini hidroeléctrica. Es cierto, ocupan mucho más terreno que dicha superficie pero de manera alterna, la empresa entabló negociaciones de compra de terrenos con particulares. Ahora mismo nos indican de negociaciones individuales con ejidatarios y posesionarios.

El representante de las empresas informa en dicho convenio que el propósito es instalar equipo necesario para generar, operar, administrar y autoabastecer de energía al grupo de empresas que integran el grupo. En la página 3 se lee añadió el compromiso.

En la cuarta cláusula se plasmó que la entrega del terreno es por 30 años “prorrogables” para el aprovechamiento convenido del predio ubicado en “el polvorín” pero también para “construir, mantener y transitar por el camino a Navidad. De acuerdo a dicho convenio, el ejido se obliga a no estorbar ni entorpecer los trabajos y operación. En la misma superficie se construirá la casa de máquinas, cuarto de control y “la superficie restante”, se destinará a la subestación eléctrica.

Las contraprestaciones: el ejido tendrá a disposición una toma de agua a presión pero ya cuando el ejido haga su trámite y obtenga su concesión ante la Comisión Nacional del Agua.

Existe una cláusula, la “Décima Primera” perturba a los ejidatarios. Se lee: “la empresa podrá ceder sus derechos respecto del presente contrato y de las tierras materia del mismo, a otra persona física o moral sin requerir previo consentimiento por escrito del ejido”. Se considera que este contenido es prueba para sostener que los empresarios abusaron de los directivos del ejido y si no, los últimos se excedieron de su bondad al aceptar tal permisividad con un terreno que sigue siendo ejidal.

La cláusula Décima Tercera no es menos importante. “Ambas partes acuerdan debido a que se harán importantes inversiones económicas sobre los terrenos de uso común materia del presente contrato que el término del mismo es de 30 años prorrogables y por haber sido aprobado por la Asamblea General de Ejidatarios no podrá ser prescindido”.

Lo anterior es parte de la página 8 del contrato y es la materia por atacar al cabo del acuerdo del domingo, el de buscar la anulación de todo el contenido del convenio aquí comentado.

El 19 de abril de ese 2013, Fausto Robles Solís, Benjamín Estrada Colmenares, Marco Antonio Rodríguez Martínez y Francisco Javier Guzmán Zúñiga, respectivamente presidente, secretario, tesorero y presidente del Consejo de Vigilancia del ejido acudieron a la Notaria Número 5, la de Carlos Castro Segundo, a certificar el convenio. Fueron ellos quienes representaron al ejido en el contrato-convenio que por los inversionistas firmó el ingeniero Ayala Michel.

Revolcadero

Vamos añadir algunos datos adicionales. Mario Topete Cortés es el actual presidente del ejido Boca de Tomatlán y Mismaloya. Para empezar, tiene residencia y siempre ha vivido en Puerto Vallarta y pues como Salvador “Cachi” Pérez desde lejos maneja los asuntos del ejido playero. Hará cosa de unos cuatro años se hizo de dos derechos para alcanzar la jerarquía de “ejidatario”.  Uno de esos derechos, terrenitos pues, se lo “compró” a don Lino Zúñiga Aguilar, un señor ya de edad avanzada, totalmente empobrecido, quien ya se gastó el dinero obtenido por su venta. Cuando hizo campaña para ser presidente del ejido, su promesa y propuesta estelar fue vender terrenos de uso común y que todo el dinero lo repartiría entre el centenar de ejidatarios. No lo pudimos confirmar pero uno de nuestros informantes, un lanchero y playero, de Mismaloya nos dice que Mario Topete ha incursionado hasta en la política y lo asocian al grupo político del ex alcalde Gustavo González Villaseñor.****** Fausto Robles Ortega no es familiar del cardenal de Guadalajara, no al menos que sepamos nosotros, pero nos lo describen como una persona con tendencias a la confrontación. Es hijo de Adolfo Robles Solís, familia de los fundadores del ejido desde la primera ampliación de la resolución ejidal, la de febrero de 1964. Siempre ha vivido en Boca de Tomatlán, lanchero por oficio y fundador de la Cooperativa Barra de Tomatlán donde se agremian los lancheros que dan recorridos y servicios turísticos. Esta cooperativa la fundó el profesor Leobardo Curiel Preciado en 1980. Fausto Robles incursionó también en la restaurantería con un negocio a orillas de la carretera rumbo a El Tuito y es ahí donde actualmente vive, el mismo donde antes vivió su padre Adolfo Robles. Ah, decíamos que Fausto es de carácter recio o de menos, tiene su genio. Hace unos meses, no más de un año, discutió con una dama a quien hizo pasar el coraje de su vida. Discutieron por una propiedad, un terreno o lote ejidal. La dama sufrió por un derrame cerebral y no se pudo recuperar de las secuelas. La dama ya había cumplido dos décadas de trabajar en periódico, precisamente el de Fernando González Corona. Otro vecino de Mismaloya, a Pedro López Balcázar, también ha pasado ciertos corajillos. Pero los detalles se los vamos a quedar a deber a nuestros dos o tres lectores.****** El último comentario corto, tómelo como un chistorete pero así nos lo platicó un amigo lanchero. Luego de una charla con ciertos detalles, de hablarnos de los tres temas que aquejan a los lugareños de Mismaloya y la Boca de Tomatlán, reiteró que en dos aparece Fernando González Corona como el maloso de las películas. Que desde la lancha ha podido ver al lobo marino merodeando playas y playones y que cuando toma el solo en las Playas Gemelas, a la altura de la casona árabe de Fernando González Corona y que nomás lo ve, el lobo a “el Pavo” Fernando, se lanza al agua. “a ese señor, ni el lobo marino lo quiere, nomás lo ve y le tira sus aullidos”, nos platicó el amigo.

 

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