Las atrocidades del duo Veytia-Sandoval y su red de corrupción

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Roberto Sandoval y Edgar Veytia.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, la misma AC que sin fines de lucro realiza periodismo de investigación sin fines de lucro, denuncia para prevenir y erradicar la corrupción y que en mayo exhibió evidencias de los negocios de Carlos Lomelí Bolaños en la venta de medicinas al gobierno, difundió ahora una serie de videos que reafirman las tropelías cometidas por Roberto Sandoval Castañeda y Edgar Veytia Camberos en Nayarit.

La investigación de MCCI sobre el negocio de Lomelí mereció primero la descalificación del presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador y del aludido empresario tapatío, amén de sus seguidores. Pero el trabajo fue tan cuidado que al final le costó la remoción al superdelegado del gobierno federal en Jalisco, Carlos Lomelí y hoy en día el puesto sigue acéfalo.

En momentos que la MCCI registra desprecios del gobierno federal, de López Obrador en particular y de los morenos en general, se publica su nuevo trabajo periodístico y atrae el interés de los habitantes del vecino estado de Nayarit. Hasta hoy, habían sido esporádicas evidencias de tanta contundencia como escuchar videos de encuentros con grupos de personas que vivieron las prácticas aterradoras del fiscal “el diablo”.

Edgar Veytia.

Un video, el de vecinos de Rincón de Guayabitos nos gana la atención. Es el balneario situado a unos 50 kilómetros de Puerto Vallarta, localidad que como pocos sufrieron el criminal sexenio de Roberto Sandoval y su infame fiscal, preso en Nuevo York, precisamente por delitos propios de la delincuencia organizada.

Se trata de un video de 55 minutos y 22 segundos. La reunión se llevó a cabo entre los meses de mayo y junio de 2013 en la oficina de Veytia y acudieron algunos hoteleros, pequeños comerciantes, restauranteros, prestadores de servicios turísticos y hasta puesteros ambulantes. MCCI reitera haber podido confirmar que la voz es la del “Fiscal Zeta”, el apodo dado a Veytia en un trabajo publicado por Proceso.

Acudieron a Veytia cansados de extorsiones, pagos por derecho de piso, secuestros, amenazas de muerte, asesinatos. En Guayabitos hubo despojos de valiosos predios y de las víctimas se contaron hoteleros. En los meses previos -de acuerdo a la investigación- algunos de ellos fueron obligados a firmar y vender sus propiedades a la constructora DUVASA. Veytia sacó su pistola y la colocó a mitad de su escritorio, un estilo propio para intimidar a sus interlocutores. Varios leyeron las iniciales del fiscal grabados en el arma, un gusto de los capos de las drogas. Se sabía en Guayabitos y en todo Nayarit de un grupo armado de policías encapuchados en camionetas sin placas que aterrorizaba en todo el estado a las órdenes de Veytia.

Para dejar evidencia y testimonios, alguien grabó los 55 minutos del encuentro. Procedente de un rincón contiguo se escucha el grito de una mujer. Parece sufrir de tortura, por lo menos, alguien que sufre de un dolor. Que ruega pidiendo se detengan. Ni Veytia ni sus pistoleros se conmueven.

Carlos Saldate.

En otros videos publicados en la dirección de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, las víctimas refieren en sus entrevistas la existencia de un cuarto contiguo a la oficina del ex fiscal en donde se ejercía cotidianamente la tortura a detenidos.

A los videos de las entrevistas MCCI les titula “voces del infierno” y destacamos el descarnado relato de Gerardo Montoya Barajas. Este señor cuenta dedicarse en ese tiempo a los bienes y raíces y en 2016 puso en venta un terreno de 280 metros cuadrados en un coto con alberca en Puerto Vallarta. Carlos Saldate lo buscó y ofreció comprarlo pactando la operación en un millón 800 mil pesos. Acordaron ponerlo a nombre de la esposa del empresario del transporte público y político priista.

Tres meses después del acuerdo, el viernes 24 junio 2016 lo interceptan cuatro camionetas en la vía pública, se baja un individuo que identificó como “Valdivia y amenazándolo con un rifle le gritó: “Bájate, el patrón quiere verte”. Lo llevaron a la Fiscalía a un cuartito y con unas 10 personas y fue sometido a un amenazante interrogatorio. “Te vas a morir”, “te vas a ir a prisión”, “te vas a ir a la jaula de los locos” le repitieron durante dos horas de tortura psicológica”. Lo subieron con Veytia pero antes le advirtieron un “no le vayas a decir que no, al jefe no se le dice que no”. Veytia le pidió llevarle el millón de pesos. “Tienes de aquí a las 11 de la noche. Son las seis de la tarde”.

“Valdivia” era el comandante de la Policía de Nayarit, nombrado por Veytia y uno de sus varios testaferros. Desde el paso por la Policía y Tránsito Municipal de Tepic, en el trienio de Sandoval, “Valdivia” fue hombre de confianza y leal a “el diablo”. Se lo llevó de escolta personal y le dio grado de comandante. Su fama pública en la capital de Nayarit lo definía como el responsable de los levantones ordenados por Veytia, levantones regularmente para fines de despojos.

Ahí estaba Carlos Saldate, que trataba de convencerlo con un “coopera, dale la casita, con eso va a estar contento”. Al cabo de varias horas, Montoya accedió entregar las escrituras de su propiedad en Puerto Vallarta, cuyo valor estimó ahora en 2 millones de pesos. El despojo se “legalizó” en la notaría 9 de Carlos Alfaro López y a través de un prestanombres. Se simuló un contrato de compra-venta por 700 mil pesos. Montoya nunca recibió un peso. Casi un año después Veytia fue detenido en San Diego. Montoya fue de los primeros en acudir en octubre de 2017 a la Comisión de la Verdad, un grupo plural creado a iniciativa del político y activista social Rodrigo González Barrios, y denunciar su despojo. Al día, la finca ha sido vendida dos veces por la omisión en el Registro Público de la Propiedad al no suscribir el aseguramiento judicial.

Pero Veytia no pudo construir el engranaje criminal sin la ayuda de Roberto Sandoval. El ex diputado local y derrotado cuando buscó por el PRI la alcaldía de Tepic en la elección, Carlos Alberto Saldate Castillón fue parte del grupo al que se le atribuyen secuestros, abuso de autoridad, extorsiones, desalojos de inmuebles, amenazas de muerte, levantones y un sinfín de delitos.

Además de los testimonios grabados en videos difundidos por MCCI de la reunión de los vecinos de Guayabitos y de Gerard Montoya, se incluyen otros, como el de José Cruz Corchado y su hijo Hugo Corchado Partida.

José Cruz Corchado fue trabajador ferrocarrilero y con su retiro se compró sus vaquitas y un terreno junto a lo que hoy es el centro comercial Forum. En los 10:16 minutos narra lo vivido por él y su hijo. Cuando Sandoval era alcalde empezó a presionarlo y le ayudó Saldate. Secuestraron a su hijo. Sandoval solo quería la mitad. Se actuó como siempre. Mandaron patrullas de encapuchados y lo llevaron con Veytia. Éste, pistola en su escritorio le puso precio. Sandoval le habló a Veytia. “Si no te quiere vender, enciérramelo unos días”, le ordenó. El valor catastral del predio era de 50 millones de pesos. Le ofrecieron 17 pero solo le dieron 800 mil pesos y dos casas con historial violento. Luego Saldate se interesó por el restante. Le pagó con dos de servicio público. “Antes dí que te dí algo”, le soltó al final.

A finales de marzo de 2017 aprehendieron a Veytia al intentar cruzar la frontera en San Diego. Apenas en mayo pasado, la oficina de Control de Activos del Departamento del Tesorero gabacho, la OFAC por sus siglas en inglés, incluyó a Sandoval en la lista negra y lo define como involucrado al Cartel Jalisco Nueva Generación. Hoy en día sigue libre.

Tal vez todavía hoy, le resulta exagerado lo que se habla y se publica del dúo Sandoval-Veytia. Se tiene que vivir en Nayarit, en cualquiera de sus rincones para tener apenas idea de la dimensión y gravedad de los atropellos sufridos por los paisanos.

Revolcadero

En el entramado de Roberto Sandoval y Edgar Veytia son de invaluable valía el soporte legal de un grupo de notarios públicos. Carlos Enrique Alfaro López, suplente en la Notaría Pública número 9. De acuerdo a la denuncia de MCCI está incluido en tres denuncias por los despojos de dos terrenos y una casa. Los afectados son, Gerardo Montoya, Manuela Gamboa y Norma S. Morán. Por separado lo acusan de usar un mismo folio para diferentes escrituras y avalar documentos con más de 100 tachaduras. Expedientes: NAY/TEP-III/RH/11049/17, TEP-II/RH/8620/17, ECO:137/17 y NAY/TEP-III/RH-1822/18. Arturo Luna López, el notario número 6 es uno de los implicados en la denuncia presentada por Antonio Parra, quien denuncia le arrebataron una bodega. Cuando MCCI lo consultó, admitió que un compadre. Jorge González, estaba implicado y presentó una identidad falsa. ******* Notario 18, Jesús Torres Lora, referido por Francisco Anguiano a quien le despojaron de su rancho las Presas, a orillas de la carretera federal 15. La historia del señor Anguiano, aparece en uno de los videos de MCCI, que relata en poco más de siete minutos su caso. Puso en venta 18 hectáreas de las 68 que poseía en 4.3 millones de pesos pero su vecino Roberto Sandoval quería comprarlas para construir un camino que lo llevara directo a su rancho. Le ofreció tres millones por las 68 hectáreas del rancho. Los policías de Veytia lo torturaron para que transfiriera todos sus terrenos y no le pagaron nada. En el momento de los papeleos, le advirtió del acto ilegal al notario. El caso consta en el expediente NAY/TEP-III/RH/11048/17. ****** Otros notarios al servicio de Sandoval y Veytia lo fueron Emilio M González Acosta, por avalar a prestanombres en la compra de una casa, según denunciaron Zenaida Cortes y Mario Huízar Guerra. El notario 15, Jorge Arturo Parra Carrillo aparece involucrado en un crédito hipotecario en favor de la nuera de Veytia, Livier Flores, crédito destinado a Juan Miguel Coppel para “pagar” por salir de la cárcel. En el reportaje se dan detalles del ilegal encarcelamiento de Coppel. La historia se cuenta en siete minutos. Se trata de un vendedor de refacciones que un mal día vendió un auto modelo 1999 en 23 mil pesos pero “prestó” las placas y el comprador resultó ser un supuesto secuestrador. Lo “jalaron” a la oficina de Veytia, lo torturaron con agua helada, cables de luz, bats de beisbol y golpes al cuerpo. Veytia le exigía 50 mil pesos porque “nadie podía secuestrar sin permiso”. Le achacaron otros delitos y como le exigían una casa, acabó por pagar 300 mil pesos. El dinero se lo quedó el abogado litigante, Roberto Huerta Ávila, intermediario en ese entonces de Veytia con la familia de Coppel, por cierto asesinado el 18 diciembre de 2017 afuera de su casa en el exclusivo fraccionamiento Ciudad del Valle.***** El notario público número 26, Manuel Béjar Fonseca, aparece también en el mismo expediente que su colega, Emilio M González Acosta, el asunto de los prestanombres en el despojo de la casa de Zenaida Cortes y Mario Huízar Guerra en la colonia Sandino. José Luis Bejar Fonseca, hermano de Manuel, también intervino en el traspaso de la bodega de la Central de Abastos, transacción concretada a precio por debajo del valor real.

 

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