Los aguamáticos y el otro gran engaño de Alfaro de despolitizar el Seapal

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Luis Ernesto Munguía.

El miércoles 29 de mayo, el diputado local, Luis Munguía presentó la iniciativa de Acuerdo Legislativo que no ameritó ni aprobación del pleno del Congreso del estado. Dos días después, el Consejo de Administración del Seapal se reunió y aprobó la solicitud de Munguía y ya el lunes, se reabrieron los aguamáticos.

Los aguamáticos cumplen un objetivo social pues proveen de agua a cientos, a miles, de familias que habitan en zonas de la periferia de la ciudad. Hasta ahí todo bien.

Es un programa surgido en la administración anterior, cuando César Abarca Gutiérrez fungía como director del Seapal. Se le acusó por haberse construido una plataforma electoral desde la paraestatal y su programa estelar, a juicio de sus oponentes políticos fueron los aguamáticos.

En la reapertura de 18 aguamáticos el lunes no estaba el director general, Francisco Javier Rojas Gómez. Pero sí estaba el diputado Munguía y una pléyade de amigos personales y los infaltables, Susana Rodríguez Mejía, Rosalío “Chalo” Villaseñor Álvarez y Oscar Daniel “el Winnie” Zamora Cuevas. La escena la completó el titular de la Dirección Regional de Servicios Educativos, Roberto Palomera Preciado y la regidora María Inés Díaz Romero.

El evento del regreso de los aguamáticos no fue en esencia un acto de la paraestatal sino un suceso de gala de profundo significado político. El que debería de haber estado, el director del Seapal, Javier Rojas, no estaba. Si lo invitaron los organizadores, el grupo de amigos y de la aventura política de Munguía, Javier Rojas desistió de ir en desaprobación al grosero político que el diputado Munguía hace de un programa de gobierno y del gasto de recursos públicos para fines. O bien a Rojas simplemente no lo invitaron los amigos del diputado.

En campaña y ya en su calidad de gobernador electo, Enrique Alfaro machacó varias veces su compromiso de designar al frente del Seapal a un “técnico” para despolitizar a la empresa y erradicar toda práctica de ese tipo. Fue unánime el aplauso por el nombramiento del ingeniero Rojas quien ya antes había sido director de dicha empresa. Sin embargo, otras designaciones de funcionarios de primer nivel prendieron las alertas.

La administradora del Seapal, María Magdalena Báez Jiménez, el “contralor”, Jaime Castillo Copado y el vocero Osvaldo Granados llegaron al Seapal como avanzada del grupo político del ex alcalde, Ramón “el mochilas” Guerrero Martínez y del legislador Munguía. En la nómina también se incrustaron activistas naranjas alineados al grupo político “Mochilas-Munguía y son quienes se encargan de las tareas de campo.

Enrique Alfaro Ramírez.

Es perfectamente claro que Alfaro permite el descarado manoseo de la nómina, de los programas y de los recursos del Seapal atribuido a Munguía. Su promesa de erradicar esas prácticas y no permitir que el Seapal se convierta otra vez en plataforma política es apenas otro engaño más a los vallartenses.

Alfaro colocó a Javier Rojas en la dirección, un tipazo sin duda de nadie, técnico de reconocida capacidad. Pero no tiene ninguna posibilidad de mandar ni de decidir. La compra de algún clavo o un martillo, la deciden los amigos de Munguía y los de Alfaro.

El asunto de los aguamáticos evidencia el burdo manejo que desde fuera hace Munguía y su pandilla. Munguía solicitó e impulsó reabrir los aguamáticos y papi Alfaro se lo concedió. Así se hizo y las evidencias son públicas.

Munguía publicó en las redes sociales supuestas entrevistas en donde urgía la necesidad de renacer los aguamáticos en las colonias populares de la ciudad. Hace una semana fue al grano. Llevó al Congreso su iniciativa de acuerdo para enviar un exhorto al Seapal y a la Secretaría de la Gestión Integral del Agua del Gobierno del Estado exigiéndole reanudar dicho programa.

A Munguía sus amigos del Seapal le avisaron a tiempo que el Consejo de Administración se reuniría el viernes. Por distintas vías intentó persuadir a Rojas poner en marcha el programa creado por César Abarca por considerar que el priista se granjeó apoyo social en las colonias por proveer agua a costo cero. Pero Rojas era el único del Seapal que se oponía al afán del diputado de convertir al Seapal en su plataforma político electoral. Alguna vez se sintió acorralado a tal grado que declaró “por mí, cierro los aguamáticos”.

Nuestra información indica que Munguía movió sus influencias para conseguir el visto bueno de Alfaro y a través de Jorge Gastón González obtener la aprobación en el Consejo de Administración. La iniciativa en el Congreso del Estado fue una trama bien pensada para crear condiciones y conseguir el voto de los consejeros vallartenses que integran el Consejo del Seapal.

María Inés Díaz la impulsó y la aplaudió con singular alegría el lunes pero no pudo votar por no tener dicha atribución en su carácter de regidora. Se trata de la esposa del ex secretario particular de Ramón Guerrero, Oscar Pérez, éste acaso el más leal de los fans más de Munguía y pieza del engranaje mochilista.

El tema de los aguamáticos no se planteó ni se aprobó en la reunión del viernes por ser de total atribución del director general tomar autorizar o desautorizar. Consultamos a un consejero y nos dijo que a título personal, los aguamáticos se justifican siempre y cuando se instalen en zonas o colonias donde no existe agua potable certificada apta para consumo humano. Ofrecer llenado de garrafones en las zonas urbanas es tanto como incurrir en contradicciones pues se envía mensajes contradictorios con respecto a la calidad del agua.

En el Seapal Alfaro presumía aplicar su sello de la austeridad de su gobierno. Si se aplica esa línea, los aguamáticos ahí no caben. A Munguía le llevó menos de una semana en convencer a todos de echar andar un programa que tiene los tres colores de un priista.

El manoseo tosco de Munguía y sus amigos se plasmó el lunes en el acto de la reapertura. Por ahí fueron funcionarios desconocidos de la paraestatal pero los estrellas, además del legislador, fueron sus amigos, todos funcionarios estatales de primer nivel de la estructura regional. El infumable “Winnie Pooh”, impuesto al frente del Instituto Tecnológico, Chalo y la ex regidora y ahora jefa de Turismo en la costa, Susana Rodríguez le dieron colorido al momento.

Los amigos de Munguía, todos enmochilados, ninguno es vallartense. “El Chalo” es de Atenguillo, “el winnie” es natural de La Huerta, Susana Rodríguez de allá de Guadalajara, y Roberto Palomera es de allá de los rumbos de Talpa de Allende. Con un cuadro foráneo, Munguía despilfarra sus posibilidades y también malgasta los recursos del Seapal. En el supuesto de ser bendecido con otra candidatura lo será por la vía de la imposición, del dedo padre de Alfaro. Eso significaría que es de corta memoria pues él siguió al “mochilas por esa razón.

Revolcadero

La noche del lunes, el equipo de prensa del Seapal emitió un boletín del cual sustraemos algunos datos. Al momento del acto simbólico celebrado en la cancha de usos múltiples de La Aurora, se reabrieron 18 aguamáticos del Seapal. Que ahí se realizó  “la primera reunión informativa de ciudadanos para explicar la reestructuración y nueva propuesta de operación y entrega de  tarjetas para recibir el beneficio”.  Entendemos en lo anterior que, muy al estilo del gobierno lopezobradorista, habrá borrón y cuenta nueva. Bueno, no cuenta nueva, listados nuevos de beneficiarios. Se indica que hubo un mes de periodo de evaluación y reestructuración y que ahora se incluyen lo que llaman “guardianes del aguamático”, los que serán el personal operativo y de atención. Se añaden las identidades de los “invitados especiales”: Andrés Michel Santana, representante de la Octava Región Sanitaria de la Secretaría de Salud; la regidora María Inés Díaz, Luis Munguía. Por alguna razón, los otros nombres se omitieron.****** Con eso de las marchas, como que ya Puerto Vallarta se transforma en una ciudad grande. Aunque una movilización abortó por falta de manifestantes, los maestros del SNTE de Tomatlán, Cabo Corrientes y escuelas de Puerto Vallarta, tomaron la avenida Francisco Villa y se fueron al Hospital del ISSSTE para reclamar por la falta de medicinas y una deficiente atención médica y solución a todas sus demandas. Eso por la mañana. Por la tarde se lanzó una convocatoria para ir a exigir se ponga final a los operativos de vialidad. La invitación circuló profusamente en las redes sociales y por teléfonos celulares y desde la tarde del martes parecía haber sido bien recibida. La invitación indicaba como punto de reunión las letras del ingreso al norte de la ciudad y a las seis y media de la tarde. A esa hora nos reportaron que no había presencia de manifestantes. Lo que sí hubo, fueron los operativos y como ya es costumbre, a esa hora de la tarde, estaba en el crucero del ingreso al CUC. A eso las 19:30 horas, un grupo de poco más de unas dos docenas de personas se apersonaron en el CUC. A esa hora y como todos los días, los agentes de blanco ponen fin a su jornada. ******A propósito del arresto del líder de la iglesia La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García debemos confesar que media vida, toda la infancia, nos hemos hecho acompañar de amigos fieles a esa iglesia. Esos amigos han sido eso, amigos a cabalidad. Jamás escuchamos de ello aceptación alguna que apenas insinúe o sugiera prácticas tan deleznables como de las que el estado de California acusa al líder de La Luz del Mundo. Que son 26 cargos de violación sexual, tráfico de personas, pornografía infantil cometidos entre 2015 y 2018. Son 25 millones de dólares la fianza a pagar. Los amigos nos han recordado que hace 21 años, en 1997 hubo una acusación de la misma naturaleza. Tienen confianza de ser libre de todo pecado su apóstol. “Naasón es inocente -nos dijo ayer un amigo- la iglesia está creciendo a pasos agigantados hay intereses de por medio. “El señor Naasón nos enseña a ser buenos vecinos, buenos ciudadanos. Es inocente”.

 

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