Los crímenes de políticos que han consternado a San Sebastián

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Pablo Aguirre Covarrubias.

Poco antes de las cuatro de la tarde nos informaron de la muerte del regidor en San Sebastián del Oeste, Pablo Aguirre Covarrubias. Cuatro horas antes lo habían hallado muerto en un paraje en las inmediaciones de la ranchería El Pueblito de San Pablo, de donde era originario. Lo torturaron, lo mataron de un balazo y lo abandonaron en el monte.

Nos llamó la atención la petición hecha por nuestro informante. Había información disponible, evidencias, pero nos condicionó a eludir la afirmación de tratarse de una ejecución. Cuando solicitamos razones para semejante exigencia, solamente nos dijeron que era de trámite, cuestión de esperar resultado de las diligencias de ley para confirmar o rechazar la presunción de tratarse de un crimen.

Poco antes de la media noche, el mismo miércoles, confirmaron que en efecto, habían ejecutado al regidor del Partido Verde Ecologista de México en la vecina municipalidad. Nada se nos dijo sobre las razones ni los probables autores de tan monstruoso crimen. Las investigaciones continuarán, fue el despido.

Luis Alberto «Betillo» Arredondo.

Quienes en vida lo conocieron, nos platicaron que a Pablo Aguirre Covarrubias le divertía el apodo “el cajetas”. Se desempañaba como presidente de la Comunidad Indígena de El Pueblito. Ese cargo le fue útil para darse a conocer más allá de las rancherías de aquel perdido valle entre el río Ameca y un arroyuelo que le provee de agua.

Luis Alberto “el betillo” Arredondo lo invitó a unirse a su proyecto y lo incluyó en la planilla del PVEM, y juntos contendieron y ganaron las elecciones de hace un año. Derrotaron a un Movimiento Ciudadano que de 2015 al 2018 fue pisoteado por el manoseo político de Luis Munguía y Ramón Guerrero. Sobre todo Munguía tuvo la desvergüenza de imponerles a Oscar Daniel “El Winnie Pooh” Zamora Cuevas en la Secretaría general del Ayuntamiento. Bueno, metían mano hasta el cajón de los dineros. “El Winnie Pooh” muy pronto debió salir huyendo pues se equivocó en su cortejo a un chamaco y por una temporadita se fue a esconder a un puerto del sur del Pacífico.

El regidor ejecutado tenía fama de ser un hombre de campo trabajador. También se dedicaba a la compra y venta de ganado. Nos lo describen como una persona pacífica y eso le hizo ganar el respeto de sus amigos y conocidos. Todos ellos lo acompañaron en la despedida al camposanto la mañana de este viernes. Era pues un hombre de trabajo, que evitaba meterse en problemas.

Esa media noche del miércoles recibimos un paquete de fotografías. Al verlas, renunciamos a publicar casi todas, seleccionamos a tres y en dos la imagen es la de una camioneta Toyota Tacoma de color gris oscuro, de frente y de costado. El “fotógrafo” se dio gallo imprimiendo imágenes de un rostro bañado en sangre y tierra. Hubo exceso de saña.

El acta levantada ya incluye algunos testimonios recabados de lugareños de El Pueblito, una comunidad de unos 250 habitantes. Se accede al tomar adelante de La Estancia un camino rural, se pasa por Las Mesitas, La Haciendita-San Isidro, y a orillas de un riachuelo que se une al Río Ameca justo en El Ahuejote, el último caserío de Bahía de Banderas.

De acuerdo a los primeros testimonios, dada la naturaleza de sus actividades políticas y de campo, el regidor se había ganado enemistades y tenía conflictos con algunos comuneros y ejidatarios de la zona.

Los agentes enviados a levantar el cuerpo y tomar declaraciones tienen algo claro: La Fiscalía de Justicia del Estado tiene pocos indicios sobre quién o quiénes perpetraron la agresión.

Posterior a los primeros testimonios recabados todavía le resta a la Fiscalía entrevistarse con otros familiares y vecinos del regidor victimado. Llamarán a personas, amigos, allegados a Pablo Aguirre.

Se sabe que lo mataron de un balazo. Hay huellas de haberlo torturado. Parece ser que luego lo asesinaron de un disparo en la cabeza. Hallaron el cuerpo en un potrero conocido como “Cabecera del Mono”, en las inmediaciones de El Pueblito. Quedó a un costado de la camioneta Tacoma 2012.

Se ignora si el regidor fue muerto en el paraje donde lo hallaron al mediodía del miércoles. El último contacto con sus familiares fue justo 24 horas antes. Uno de los primeros datos obtenidos por el personal del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses establece que lo mataron justo 24 horas antes de localizar el cuerpo.

A ver, sería ocioso hacerle al Sherlock Holmes. El Pueblito es un caserío aislado y se dificulta indagar datos más allá de los incluidos en la carpeta judicial. No hay pues, condiciones para contactar a la familia, a los amigos del finado y para hacer el viaje, ni intentarlo.

Entones, sería temerario establecer a través del razonamiento deductivo y la observación a distancia cualquier teoría que apunte a saber las identidades de los ejecutores, materiales o intelectuales. En una de esas la motivación pudo ser política. Nadie puede descartar que algún ganadero se sintió defraudado por una compra-venta de alguna vaquilla o torete. ¿Por qué no? El quehacer como líder agrario de la Comunidad Indígena pudo afectar intereses de otros comuneros y estos tomar venganza. Bueno, a veces suelen brotar hasta cuestiones sentimentales, maritales.

En San Sebastián del Oeste aún se guarda en la memoria el triste final de Efrén Álvarez López. Era originario de San Felipe de Híjar, poco más al norte de El Pueblito. En enero de 2012 trataron de matarlo pero sobrevivió. Lo asesinaron en diciembre de 2014, había sido presidente municipal en el trienio 2007-2009. Su mandato coincidió con el asentamiento y fortalecimiento del grupo hegemónico que a través de la violencia controla la región y todo el estado. Lo mataron tres pistoleros en su veterinaria en Tlaquepaque en diciembre de 2014.

Nunca se aclaró el móvil del homicidio del ex alcalde. Sin embargo, trascendió en el curso del tiempo de ciertos conflictos con otra familia de esa zona. Una dama de esta segunda familia, los Cibrián, se vinculó sentimentalmente con un alto jefe de los malosos y por ahí pudo fraguarse la agresión en la veterinaria de Los Olivos.

Entonces, no. No podemos sostener qué razones hay atrás de los asesinatos de estos desventurados políticos del vecino San Sebastián del Oeste. Ninguna línea de investigación tampoco debe descartarse.

Revolcadero

Hallamos en un viejo archivo pormenores de la odisea sufrida por el ex alcalde de San Sebastián del Oeste, Efrén Álvarez López. Fue el 28 de enero de 2012 cuando sobrevivió al primer atentado en su natal San Felipe de Híjar. Los perros advirtieron de la presencia de enemigos al ladrar con fuerza y con sus hijos escapó entre las calles del poblado. El grupo de pistoleros llegó a su casa y accionaron sus armas largas a discreción. Mataron a sus perros y le robaron una camioneta Tacoma. Se ocultó él y su familia para salvar su vida debido a que nadie le brindó apoyo, ni la policía municipal que durante tres años comandó, ni el gobierno federal o estatal. Los vecinos vieron a cinco encapuchados. Unos días antes fue obligado a entregar escrituras y otros documentos que acreditaban una propiedad. Tres años atrás había concluido su gestión como alcalde y en esos momentos pretendía postularse a la diputación local por el PRD aspiración a la que declinó para mudarse a la zona metropolitana de Guadalajara. Considerando aun este último dato, siempre nos despertó curiosidad, también incredulidad, que la familia acusó a grupos políticos, particularmente a priistas, para obligar al ex alcalde renunciar a ser candidato del PRD diputado local. ¿Por qué? Porque el PRD no representaba ninguna amenaza para el PRI. Si acaso el PAN tenía fuerzas para derrotar a los priistas por esa época en el Distrito electoral con cabecera en Puerto Vallarta. Todo fue antes de la irrupción del MC, dueño único en esta zona.***** Que Guadalajara amaneció este viernes en auténtica “guerra”.  Que se registraron cuatro ataques contra agentes de la Fiscalía del Estado, en donde manda Gerardo Octavio Solís Gómez, aquel que hace 25 años fue Subprocurador Regional de Justicia acá en Puerto Vallarta. Hubo muertos y heridos. Una de las balaceras se prolongó por dos horas y todo ese tiempo mantuvo en vilo a las familias de un fraccionamiento residencial en Tlajomulco, la tierra del gobernador Enrique Alfaro. Ahí mataron a un mando y lesionaron a su hijo y enseguida se armó la balacera y murieron dos o tres matones. Uno de los heridos, en otro atentado, fue un escolta del fiscal Solís Gómez. En Zapopan, la coordinadora de Puestos de Socorro de la Fiscalía, escapó sana de un tercer atentado pero su esposo, también parte de la corporación, fue herido en una pierna. En el fraccionamiento Villas de San Martín, allá en Tlajomulco, otro agente tiroteado y muerto por pistoleros. ¿Y donde está el gobernador Alfaro? Ah, el señor anda de gira dizque por la tierra del gabacho. Nos mandó un mensajito por las redes sociales en donde informa a todos los jaliscienses que está al tanto de la situación.****** Y ya para despedirnos, con la  novedad de que esta semana acusamos la visita de encuestadores que nos mandó Don Santo Amlo para considerar si aprobamos para ser beneficiario de sus muchos a poyos sociales. Claro, nomás considerarnos. No nos dieron muchas opciones. En segundos concluyeron la entrevista y pasaron a visitar al siguiente vecino. Ya  mero y nos atrevíamos a pasar de cachirul y acreditar la Tercera Edad. Pero nos acordamos de un terrible castigo por andar de cachiruleros sufrieron los futboleros hace tres décadas y abandonamos la tentación de ese dinero facilito. Nos negaron tomar nota para pasar como “nini”. Nos reprobó a vista ser guatemalteco. “No estás tan feo”, nos soltó la frasecita y nos animó a preguntarle: ¿las “chapinas” son feas? Nos reservamos la respuesta. No, la doña, aunque risueña, se nos puso difícil. Total, que ya no alcanzamos ni la beca de los 3 mil 600 pesos. No nos dio tiempo para ofrecerle moche. Seremos pacientes por si hay una segunda oportunidad. Segunda visita pues. Eso sí, allá por Tecuala, tenemos registro de al menos cuatro censos o visitas de encuestadores. Pero ya van diez meses y la ayuda nunca les llegó. Que le digan que en Tecuala, Acaponeta, y Huajicori es pueblo cora, pueblos originarios, como él les llama, merecedores de sus apoyos.

 

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