Negras historias que hacen dudar de los policías estatales de ‘negro’

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Un suceso ocurrido el sábado en Guadalajara nos ha dado pauta a reconstruir la breve historia de los cuerpos de tres jóvenes tirados en Verde Vallarta. Por un punto coincidente: la aparición en escena de patrullas de policía.

“Qué, hay pedo…”, se lanzó el intimidante grito de amenaza al momento que los desconocidos se treparon a la camioneta con la preciada carga. El susto no se le quitó en todo el fin de semana a “el gordo”, el apodo con el que se identifica al dueño del negocio en el mercadito de Ixtapa.

Ya antes dimos detalles del suceso que conmocionó a los ixtapenses. Al amanecer del jueves, tres desconocidos fueron hallados en el cruce del viejo camino Las Juntas-Ixtapa con la avenida Federación, casi a espaldas de la etapa 2 del fraccionamiento Verde Vallarta. Aquí se insinuó la posibilidad de tratarse de los jóvenes levantados en el transcurso de la madrugada del mismo jueves.

Hasta el viernes al mediodía no había identificación de los cuerpos. Ya más tarde se supo que al menos uno de ellos vivía en la colonia Niños Héroes de Ixtapa. Podemos presumir tener datos, aunque sin confirmar a plenitud, que un segundo también es avecindado de esa misma demarcación.

La historia se tejió si acaso unos diez minutos después de las tres de la mañana. Como es habitual, a esa hora cualquier trasnochado con algo de apetito hallará alimentos en uno o dos negocios frente al patio de estacionamiento del mercado municipal. Una potente camioneta, por sus características, Toyota, se abrió camino por la avenida Independencia y entró al estacionamiento. Se fue directo a un grupo de jovencitos. Los golpearon sin miramientos ni consideraciones hasta someterlos y amarrados de manos por la espalda los subieron a la camioneta. La acción les llevó unos cuantos segundos. Antes de partir barrieron con la vista a los presentes y uno de ellos lanzó la amenaza.

Accedimos a un informante que nos dio detalles de lo observado a la misma hora. Estaba apostado por la carretera 544, frente a Los Tamarindos. Pudo ver una camioneta ostentosa circular a toda velocidad con rumbo a Las Juntas. Atrás iban dos camionetas de la Policía estatal. Eran los negros pero policías asignados al cuartel que suelen reportarse a una base contigua al reclusorio de Ixtapa. Se pudo identificar que esas dos unidades son parte del convoy de patrullas enviadas de Guadalajara para apoyar el operativo especial contra los automovilistas.

Foto de archivo para ilustración.

La camioneta no identificada giró a su derecha, con rumbo a Verde Vallarta. Las dos unidades de los estatales siguieron de frente. Todo ocurría aproximadamente a las tres y media de la mañana. Esa fue la versión recogida.

Nuestro testigo se asombró al ver venir de regreso ya alta velocidad la misma camioneta. Se perdió de vista con rumbo a Ixtapa, tal vez siguiendo la ruta de la carretera 544.

Enseguida, atrás iban de retorno las dos patrullas de los policías estatales. La coincidencia no pasó desapercibida pero todo quedó en eso. Por lo menos hasta el viernes, cuando nos platicó las escenas. Quedó la sospecha de si los policías estatales hacían tareas de escolta a la camioneta desconocida, sospechosa ésta, de haber ido a tirar los tres cuerpos. Recorrieron el tramo carretero, ida y vuelta, apenas minutos después del allanamiento de la taquería del mercadito en donde levantaron a los tres infortunados jovencitos.

En torno al triple crimen, y a previo levantamiento de los tres chamacos en el mercadito, realmente poco se sabe a ciencia cierta. “Los negros” son clientes en esos negocios, de día y de noche, y también de madrugada. Lo que abundan son las especulaciones.

Ignoramos el pecado cometido por los jóvenes hallados en Verde Vallarta. La versión más socorrida apunta a otro escarmiento a ladrones de barriada. Todo indica que se trataba de cacharpos sin oficio ni beneficio, que para saciar sus vicios vivían en la permanente búsqueda de una oportunidad para apoderarse de algo de valor para venderlo o empeñarlo.

En la franja de colonias alrededor de la carretera 544 los zombis cacharpos se han multiplicado en los últimos años a un ritmo preocupante. Son viciosos que viven para sus vicios. No trabajan. Aprovechan cualquier oportunidad para robar alguna prenda de casa. Son raros los negocios de esa zona que no han sufrido algún robo. En el video tomado en un robo reciente aparece el rostro que asemeja ser de uno de los muertos en Verde Vallarta. Algunos afectados los han perseguido y atrapado por su cuenta propia. Son escenas que nosotros hemos presenciado.

Hemos sabido no uno, de varios casos que el empresario, el comerciante, procuró la ayuda de “los malosos” para recuperar sus bienes. Un comandante de la Policía Municipal suele recomendar justamente eso, reportar el robo al “jefe de plaza” para ajusticiar al ladronzuelo. La justicia no tardaba. A esa vía para recuperar lo robado se sigue recurriendo. No hay confianza con “el gobierno”.

Foto de archivo para ilustración.

Nos han asegurado que Javier García es el muchacho identificado. Vimos su foto y es la de un jovencito que aduras penas rebasa los 20 años de edad. Se trataría de un chamaco dedicado a hacer rondas nocturnas desde la colonia Paraíso hasta Los Tamarindos. Se reúnen en varios domicilios de La Niños Héroes. Los vecinos los creen “picaderos”, casas o sitios de reunión para consumir enervantes. Desde ese jueves esos lugares lucen abandonados. La última vez que dejaron de verse fue cuando la muerte de “el tigre”, hace poco más de tres semanas.

Esa madrugada del jueves, los muchachos estaban nerviosos. Como si supieran que eran buscados. Se movieron a la Idipe. La pandilla de este barrio se puso nerviosa. Como que también supieran lo que estaba por ocurrir. Quizá por eso se ocultaron en los rincones más oscuros de los edificios de la calle Diego Rivera y ahí permanecieron hasta después de las tres de la mañana. Se sintieron seguros a espaldas del mercadito. También esta pandilla desapareció desde el fin de semana. Los buscamos la noche del domingo y madrugada de lunes y no hallamos huellas en sus refugios nocturnos.

Revolcadero

Al principio mencionamos que un suceso registrado en Guadalajara el sábado nos alentó a dar pormenores del caso de los tres jovencitos hallados muertos en Verde Vallarta. Un policía y una mujer fueron tiroteados por pistoleros de un vehículo y una moto al circular por la avenida Javier Mina. Paola Huerta González, de 39 años escapó de una finca donde permaneció tres días secuestrada y pidió auxilio. Estaba esposada y con un tobillo fracturado. Los policías la presentan a la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas. El Ministerio Público ordenó al oficial regresarla al puesto de socorro y camino a éste, ocurrió el atentado que costó la vida a la dama y al policía. En un escenario como el de la Javier Mina, la orden del patrón y la misión de los pistoleros es cumplir a cabalidad la instrucción. Para matar a la mujer que horas antes escapó de una casa de seguridad, sacrificaron la vida del oficial. Conocida la cronología, todo indica que los malosos dispusieron de información desde el corazón de la policía o de la Fiscalía. Sabida la ruta y hora del traslado planearon el ataque. Con qué cara el gobernador Enrique Alfaro, o el fiscal, Gerardo Octavio Solís Gómez dan el pésame a la familia del policía muerto. Tampoco justifican el compromiso de hacer justicia si adentro de las corporaciones estatales campean agentes corruptos y al servicio de los malosos.****** Los que andan con todo son Ramón Guerrero Martínez y el diputado local, Luis Munguía quienes acomodaron en la llamada Secretaria de Asistencia Social a las ex regidoras, Iris Ulloa Godínez, a Bellani Fong y también a Carmelo “Carmelito” García. Bueno, también le hallaron cupo al cuñado de un alto dirigente priista, del que nos reservamos mayores datos para luego darle más espacio a su caso. Iris Ulloa y Bellani Fong Patiño son sin duda dos de las damas más enmochiladas y ahora adoptaron el proyecto Munguía, el heredero de todos los intereses que trae en sus espaldas “el mochilas”, que por ciertos son muchos. Que desde los primeros días de este mes el team mochilista al servicio de Munguía está de tiempo completo. De Carmelito, le podemos decir que es el hijo de aquel constructor don Carmelo García, afincado en Las Juntas, quien entre otras obras, fue beneficiado con la asignación de la construcción y remodelación de las plazas en las colonias y delegaciones municipales. Aunque suena a “aviaduría” nos han asegurado que Carmelito trabajará para desquitar el sueldo. Una propiedad de don Carmelo, allá en Las Juntas fue sede permanente de reuniones del equipo mochilista y Munguía también tiene llave para disponer de la casona y su grama. Don Carmelo ya murió.****** Y para presentar cuadro rojo completo, retomamos el dominical comunicado oficial de la Fiscalía General del Estado de Nayarit, en donde despacha al frente el viejo abogado Petronilo Díaz Ponce, sobre el asunto que enfrenta y divide a políticos y periodistas de Bahía de Banderas, el de Salvador Macías Valdés. Se informa que Chavita fue llevado a las instalaciones de las autoridades ministeriales de Guanajuato y allá procedieron a las diligencias correspondientes, tales como entrevista, exámenes médico y psicológico. Que se contactó a la familia más cercana de Macías Valdés y que se está a la espera de reunir información por los conductos institucionales “para aclarar lo conducente en términos de los acuerdos de colaboración entre fiscalías, y hasta entonces se tendrá formalmente de la calidad de localizado de la víctima”. Se añade que los procesos instaurados continúan y en su momento se comunicarán los avances y los delitos que regirán la situación jurídica de los probables acusados en este caso y una vez corroborada toda la información con relación a los hechos la Fiscalía emitirá un posicionamiento acerca de esta investigación. El telenovelón de Chavita Macías cumplió un año desde el pasado 30 de mayo, cuando desapareció misteriosamente de las celdas de la policía municipal y no se le ve fin. El muchacho reapareció Guanajuato y se abrió el debate, unos con la apuesta de ser cuento chino e invento el secuestro, y en la otra esquina, quienes claman justicia.

 

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