Que el “Cheo” quiere lo mismo que el “Archi”: jubilarse de regidor

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz /

Esta semana, hasta Puerto Vallarta llegaron las preguntas de “¿Quién es Eliseo Aréchiga Castillo?”.

Personal del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco, Ipejal, solicitó referencias personales del motejado “gallo”, posterior a que este solicitó su Carta de Servicios.

De acuerdo a la experiencia de empleados de Pensiones del Estado todo aquel empleado de gobierno, estatal o municipal, acude a solicitar dicho documento previo a dar el siguiente paso: tramitar su pensión por jubilación.

La Carta de Servicios es un resumen de los años laborados en cualquier dependencia que cotice a sus empleados en Pensiones del Estado. Es pues, algo así como su constancia y antigüedad de cotizar en el Ipejal.

Eliseo Aréchiga es el mismo individuo metido en el escándalo de priistas luego de ser removido de la tercera a la quinta posición en la planilla. Exige a su partido le respeten la posición original por la simple y sencilla razón de estar frente a la gran oportunidad de ser regidor. Y eso significaría plantearse la fabulosa jubilación y lograr una pensión igual a la de Adrián “el archi” Méndez. Por ley, se le asignaría una mesada igual a la que devengó en sus últimos salarios.

A nosotros nos consultaron desde Guadalajara sobre el tema. La respuesta fue seca: si alcanza jubilación, el Cheo. Naturalmente, debe primero ser regidor para tener derecho a una jubilación, que conforme a la ley, deberá ser igual a la que cobró en los últimos tres años. Esos últimos tres años serían los de cualquier otro regidor. Así le hizo “el archi”.

Eliseo Aréchiga se inició en el gobierno municipal en los tiempos de gobiernos priistas. Ese es el antecedente nuestro. Estaba condenado a despachar en un rincón del fondo en la Dirección de Obras Públicas. Su primer jefe fue Víctor Dueñas Aréchiga, uno de los subdirectores, y quien luego saltaría a la titularidad de esa dependencia. Víctor es hermano de la actual presidenta del Instituto de la Mujer, Bertha Leticia Dueñas.

No vamos a detenernos en exponer si “el gallo” consiguió la chamba al amparo o no de algún pariente. No hallamos parentesco con Víctor Dueñas Aréchiga. Sin embargo, ahí estaba, “trabajando” para un gobierno de origen panista, un tipo que luego se acercó a los hermanos González Reséndiz y son ellos quienes lo titiritean hoy.

Entonces, lo que a nosotros consta, es haberlo visto emplearse en Obras Públicas en la administración 1995-1997. Ahí despachó aun en la administración siguiente, cuando David Cuevas García fue alcalde. En los siguientes tres años le perdimos el rastro. Si Pedro Ruiz Higuera o Nacho Guzmán en su interinato, lo despidió, no nos consta. Pero, cuando el regreso de los nueve años dorados del priismo, el Cheo Aréchiga cobró jugosas quincenas. Fue delegado municipal de El Pitillal, funcionario de primer nivel en el área de Desarrollo Social, empleado del gobierno del estado en una plaza donde tenía acceso a la caja del dinero, siempre protegido por su padrino, Chavita González Reséndiz. En esas estaba cuando le tronó el cuete, lo pillaron metiendo mano al cajón y lo regresaron a Puerto Vallarta. Pero, regresó con chamba y fue acomodado en la dirección del Conalep.

Es decir, por lo menos estará en la posibilidad de sumar 25 años de trabajar en una dependencia de gobierno que cotiza en Pensiones del estado. El pago de las nóminas de centros escolares, el Conalep entre ellos, lo cubre el gobierno del estado.

La Ley del Ipejal considera en al menos tres supuestos la pensión por jubilación: cuando el trabajador cumplió los 65 años de edad o más, o cuando compute los 30 años de cotización al Instituto. El tercer supuesto, es la jubilación al cumplirse al menos 20 años de cotización. A esta disposición se aplicó el caso de Adrián Méndez González, quien fue candidato del PRI a la alcaldía en 2012, perdió pero por su porcentaje de votos pudo ser regidor plurinominal. En las postrimerías de aquel trienio mochilista, el pleno del Ayuntamiento aprobó su prematura jubilación con sueldo de regidor. Esa pensión se le otorgó por orden de Ramón Guerrero Martínez, quien hoy anda en campaña por la diputación federal por el Movimiento Ciudadano. En el término más mexicano, lo que hizo “el archi” fue venderse y el pago por sus servicios fue su jubilación. También hubo la complicidad de Javier “el pitas” Pelayo Méndez, quien cubrió el interinato en la alcaldía.

“Piensa  mal y acertarás” nos dijeron cuando preguntamos si Eliseo Aréchiga confesó sus intenciones de tramitar su jubilación. De cualquier quincena cobrada en la era panista, a la actualidad ya transcurrieron los 20 años. Del primer día de la gestión de Fernando González Corona la hipotética y última quincena de la siguiente administración habría pasado 28 años. (Considere diferencias de meses o un año a diferencias de meses entre algunas administraciones. La elección de 1995 fue en febrero y tres años después, en noviembre. Hoy, las elecciones locales son el primer domingo de julio, concurrentes con la elección federal).

Cabe el supuesto que “el gallo” se pudo quedar desempleado en algún momento de sus últimos 25 años. La consecuencia es no cotizar en Pensiones y por lo tanto, este tiempo no se considera para efectos de pensión. Sin embargo, cualquier trabajador, en el desempleo temporal, para mantener intacto sus derechos ante el Ipejal podrá recurrir el llamado “régimen voluntario”. Es decir, al margen de cualquier actividad laborar que desarrolle, podrá aportar una cuota voluntaria a Pensiones y eso suma tiempo, meses o años y no perderá derechos a la pensión. En algún momento si hubiese retraso en la aportación del 5.5 por ciento de la cuota, el Ipejal también otorga al trabajador la facilidad de regularizar su pago, vía pago de cuotas extraordinarias extemporáneas.

Es probable, y ese es una mera suposición a partir de la petición de obtener su Carta de Servicios del Ipejal, que el candidato a regidor priista tenga en la mira tramitar su jubilación. Sería más o menos en idénticos términos que “el archi” Adrián Méndez.

El artículo 73 de la Ley del Ipejal, dice: La pensión por jubilación dará derecho al pago de una cantidad mensual equivalente al 100% de la base determinada conforme al artículo 70. El afiliado que, habiendo cumplido los treinta años de cotización, aún no tenga la edad requerida por el artículo anterior, tendrá derecho a retirarse del servicio, si así lo decide, y esperar a cumplir los sesenta y cinco años de edad para acceder a la pensión por jubilación. En tal supuesto, la pensión por jubilación se pagará a partir de que sea solicitada y se haya cumplido la edad mínima. El monto de la pensión que se otorgue se calculará tomando como base los últimos tres años cotizados acorde al artículo 70 de esta Ley, actualizándose esa base en proporción a los incrementos del salario mínimo general en la Zona Metropolitana de Guadalajara”.

Si eso tiene en mente, tener su pensión por jubilación, entendemos la desesperación de Aréchiga Castillo por ser el tercero en la planilla de Roberto González. Hubo quienes pensaron advertirle a éste último, al profe Roberto, pero uno de sus asistentes los paró en seco: Dejó en claro que Roberto González apoya al Cheo. Esta afinidad entre Roberto González y El Cheo con “el archi” Méndez, causó asombro entre priistas allegados a los hermanos González Reséndiz. Pero esa es otra historia por contar aparte.

Revolcadero

La polémica política de esta semana la están protagonizando el contador Héctor Gallegos y el abogado, Roberto Ascencio Castillo. Cuando sus nuevos “socios políticos”, los priistas Roberto González Gutiérrez y César Abarca Gutiérrez hicieron públicas varias fotografías en donde los cuatro estaban cómodamente sentados en una mesa de restaurante, los ya ex morenos fueron pacientes y luego reaccionaron ante las embestidas de que eran objeto. Entre miércoles y jueves, el tema quemó las redes sociales. Al devorar opiniones tras opiniones y notar que casi todas las mentadas se les hacían militantes y simpatizantes de Morena salieron a contestar en términos iguales. Gallegos se sintió obligado a escribir un texto en donde expuso su queja por la barrida que sus ex compañeros de partido les hacía. Rescatamos una frase para la posteridad. “Soy un ser libre sin  atadura de ninguna índole, no soy propiedad de ningún partido, solo le debo lealtad a dios”. Ignoro si en alguno de sus varios partidos Gallegos les endosó su libertad. Si leyó estatutos del PAN, del MC o de Morena, todos presumen, no la libertad o ataduras de sus militantes, sino obligaciones y derechos. El tema no ha muerto. Recién se la leímos a mi amigo Cyrano, la que muere es la esperanza, al último pero muere”. Que lo sepa Gallegos.****** El jerarca obrero don Rafael Yerena Zambrano informó el jueves 18 lo que calificó como un hecho histórico: “Un hecho histórico en la vida política del país, hoy en la cámara de diputados aprobamos la eliminación del fuero. Felicito a mis compañeros y compañeras diputados y diputadas. Un México sin fuero. Un honor ser parte de la historia progresista del país”. Los amigos y no tan amigos del líder cetemista nos habían platicado de su precario estado de salud. La semana pasado lo vimos a distancia en una iglesia y nos pareció gozar de aceptable salud. Para bien o para mal, a Puerto Vallarta le viene bien tener un político de la talla de Yerena.****** Este sábado 21 de abril, Ramón Guerrero Martínez hace campaña en las calles de Las Palmas. Aquella población es uno de los pocos reductos en donde se siente cómodo “el mochilas”. De allá es oriunda su amada Ada. Pidió a su equipo de brigadas, reunirse en la calle Constitución, a un lado del mercadito a eso de las seis de la tarde. La barrida casa por casa será de aquel barrio del pueblo para luego concentrarse en el quiosco de la plaza del poblado y ahí echar sus incendiarias arengas. Por enésima vez nos confirman que “el mochilas” anda preocupado. Preocupado en exageración. Y eso que ha hecho dos o tres pactos con diablos y santos, con azules y morenos. Arrastra pactos hasta con políticos priistas, el principal, con un ex alcalde de Bahía de Banderas. La historia última es extraordinaria y está por contarse. Y claro, procura por todos lados reconciliarse con los naranjas y para ello convocó un encerrón en una finca campestre, allá rumbo a Volcanes. Fue algo así como clamar a sus invitados por elevar rezos al cielo por su salvación.

 

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