Roberto Sandoval y el nuevo escándalo que exhibe sus corruptelas

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

El último escándalo en Nayarit es el fugaz flirteo de la diputada federal de Morena y ex reina de belleza, Geraldine Ponce con el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador. Es el video más visto de la semana y capta la ira de celo de la historiadora y “primera dama”, Beatriz Gutiérrez Müeller.

Pero, si de escándalos de trata y este no tiene fin, es el que tiene como protagonista principal el ex gobernador, Roberto Sandoval Castañeda. Las investigaciones exhiben a un humilde carnicero obligado a irse de bracero por una temporada que a su regreso entendió que su vocación estaba en la política, oficio único en garantizarle una riqueza desmedida.

Aquí al otro lado, Sandoval construyó un imperio del bien y del mal, de negocios lícitos e ilícitos, en donde le da igual el comercio de carnes que de caballos de alta escuela. Al mismo tiempo cerró los ojos al pujante negocio de las sustancias prohibidas, cuyo “socio” principal fue su fiscal, Edgar Veytia Cambero.

La historia se tejió en apenas unos cuantos años, en menos de una década. En esos años, a cualquier hora del día y en el más remoto camino o carretera se podía uno tropezar con algún retén de sujetos con caras ocultas por pasamontañas. Los superpolicías del fiscal de apodo “el diablo” asolaron por todo el territorio cora en la caza de una oportunidad para cometer sus fechorías. Mostraban predilección por los sitios más alejados de las carreteras para instalar sus barricadas, interrogar y revisar a tripulantes de todo automotor. Nosotros perdimos la memoria de las veces que caímos en sus operativos a lo largo de una travesía costera.

En la cima de su poder, Sandoval construyó una red de socios y aliados, empresarios, artistas y deportistas. El ejemplo de más trascendencia es el boxeador, Saúl “El Canelo” Álvarez y los cantantes Joan Sebastián y Ezequiel “el cheque” Peña. El empresario tapatío, Juan Cristobal Bremer Villaseñor, como los dos artistas ya citados arriba, aparecen en la escritura pública de la asociación Valor y Principio de Dar A.C.

Bremer Villaseñor recién apareció de la mano de Enrique Alfaro empujando juntos el ambicioso proyecto turístico de Chalacatepec. Bremer tiene una millonaria apuesta en terrenos de Compostela, para ser preciso, en las playas de El Monteón. El capital de Bremer Villaseñor, vía la empresa Rosaland Developmen, se pactó con Sandoval y con la alcaldesa de Compostela, Alicia Monroy. Para ser más claro, esta señora es la suegra de Veytia. Acá en Jalisco, la “sociedad” se pactó con el célebre Emilio González Márquez, gobernador de 2006 al 2012.

La carrera política del gobernador en desgracia fue meteórica. Era presidente de la Unión de Tablajeros e Introductores de Ganado cuando Ney González Sánchez lo invitó a ser director de rastros municipal. Éste lo llevó a la dirigencia de la CNOP en donde ocupó la Secretaria de Organización. En 2005 fue electo diputado local y tres años después, presidente municipal de Tepic.

Como alcalde de la capital, se definió su futuro. Incorporó a su gobierno a Edgar Veytia, primero a comandar el equipo de tránsito, y luego a la policía. Desde ahí vivió uno de los periodos más violentos en la historia de aquella entidad. Las balaceras incendiaron Tepic. Nadie olvida un video nocturno en medio de una balacera por la avenida Insurgentes, en donde Ney González, ya como gobernador, cuestionaba la “desaparición” del alcalde de la ciudad. Alcalde y gobernador se distanciaron y se acabó esa sociedad política.

El violento espiral del periodo 2008-2011 culminó con un aparente “pacto” de los narcos y la sospecha de meterse en las negociaciones Sandoval y su jefe de policía Edgar Veytia. Los paisanos no tenían empacho en jurar que el nuevo capo era Sandoval y su brazo ejecutor Veytia.

El 19 de septiembre de 2011 tomó protesta como gobernador. Una de las primeras decisiones fue apurar la creación de la Fiscalía y desparecer la Procuraduría de Justicia y colocar ahí a Veytia. El ahora detenido en Nueva York amasó un inmenso poder político y gansteril. Era el único fiscal de una entidad sin vicefiscales, sin subprocuradores ni subalternos inmediatos. Él encarnó la Fiscalía. Su poder y mando comprendía a todas las policías municipales y, por dar un ejemplo, nada se difundía sin pasar antes por su oficina. Se dirigía a su mentor político, como “mi señor”. Después, el simple “sí, gobernador” y apenas Sandoval le daba la espalda lo despedía con mentadas a señas.

El enriquecimiento de Sandoval, y también de Veytia no podía pasar inadvertido para los habitantes de Nayarit. Ya en la segunda parte del sexenio, era un rumor tomado como cierto que su reinado se ampliaba al negocio de las drogas y ellos controlaban a los grupos mafiosos.

A finales de marzo de 2017, al pasar la garita express de Tijuana a San Diego las autoridades gabachas atraparon a Veytia. Lo presentaron como un pez gordo de la delincuencia organizada. Le fincaron delitos de llevar drogas al vecino país. Ya se declaró culpable. Le hallaron propiedades por decenas de millones de dólares. Por estos días, quizás se cruce en algún pasillo con otro ilustre preso en una cárcel de la capital del mundo, Joaquín “el chapo” Guzmán.

Hace dos semanas, las autoridades también gabachas finalmente anunciaron que Roberto Sandoval, su esposa y sus dos hijos pasaron a formar parte de los enlistados en la llamada “lista negra”, cuyos caídos en desgracia suelen ser perseguidos por la justicia, sufren el congelamiento de sus cuentas y bienes. La acusación madre es su vínculo con el llamado Cartel Jalisco Nueva Generación.

Los enredos mafiosos de Sandoval-Veytia es un auténtico galimatías que nadie atina a ciencia cierta a desentrañar. Nayarit ha sido histórico un feudo donde quienes se enseñorearon los varones sinaloenses. Allá por los 70, “Don Manuel” Salcido, el de apodo “el cochiloco”, alineó a los capos regionales. En los 80, Héctor Luis “el güero” Palma Salazar, y más abajo “el chapo” se movían como los jefes aunque respondían indistintamente a los señores Félix Gallardo-Carrillo Fuentes y aquella pandilla de sinaloenses desterrados cuando la “operación Condor” y asentados en Guadalajara.

En agosto del 2003, ya con un gobernador de una alianza opositora al PRI, se aprehendió a Ramón Laija Serrano, conocido como “el coloche”. Era cuñado de “el güero” Palma y sobrado ejemplo para sostener que los sinaloenses mantenían el control. Cinco años después se vino la violencia atribuida a la mano negra del dúo Sandoval-Veytia y por primera vez se habló de la presencia de una pandilla distinta a los de Sinaloa. Los Beltrán Leyva, a través de un grupo de la sierra de Mazatlán se hicieron de la plaza.

Al caer la noche de los primeros días de febrero del 2017, se supo de la ejecución desde un helicóptero a un capo identificado como Juan Francisco Patrón Sánchez. Le apodaban “El H-2” y representaba a la pandilla de los Beltrán Leyva”. Es el grupo o célula conocida como “los mazatlecos”, asociada a los hermanos ya desaparecidos y otros encarcelados y acoplada a través de “el chapito Isidro”.

La aprehensión de Veytia coincidió con la muerte de “El H-2” y fue el principio del derrumbe del imperio de Sandoval. En las dos últimas semanas, ya enlistado como capo por las autoridades gringas, uno a uno afloran los pecadillos del ex gobernador.

Rodrigo González Barrios, un ex diputado de izquierda, ha rastreado y hallado propiedades acreditables a Sandoval: Rancho “El Sueño” en Aután municipio de San Blas, adquirido en 2007; Fundación Ríe bajo la AC “el valor de dar”, valuado en más de 100 millones de pesos con aportación de un millón 600 mil pesos de Sandoval; un rancho en el ejido La Cantera escriturado a nombre de la ex senadora, Margarita Flores Sánchez en donde resguardó 80 caballos con aire acondicionado; en 2017 notas informativas indicaron que asociado con Humberto Moreira compró el rancho “el Aguachiote”, en las inmediaciones de Saltillo.

Otras propiedades: un rancho ganadero en Puga, uno más La Resolana, con más de 300 hectáreas, otro Casas Coloradas de Acaponeta, donde resguardó ganado de registro y otro más en el crucero de Villa Hidalgo. En Bahía de Banderas se la atribuyó ser dueño de un rancho, más allá de Los Sauces camino a Aguamilpa. Los vaqueros y también sus amigos han dicho que en diversos ranchos ocultó ganado de aquel hato exportado de Nueva Zelanda. Algunos ejemplares pastaron también en las parcelas de El Sonoral, un paraje de varios cientos de hectáreas que limitan con El Colorado y El Cantón y compradas por el grupo Vidanta.

Revolcadero

Puerto Vallarta amaneció de fiesta por su celebración de sus primeros 101 años de vida municipal. Es un doble festejo pues también está de plácemes al sumar otro año más de erigirse en ciudad. Nuestras autoridades municipales echaron la casa por la ventana por diversos eventos a lo largo del mes y ponen cerrojazo final con un gran concierto de una popular banda en el malecón. Ya el sábado se abren los festejos por el Día de la Marina. En fin, es un fin de semana de puras fiestas. ******* Que los mordelones de Tránsito del Estado o de Movilidad pues, andan bravos acá por la carretera entre Las Juntas e Ixtapa. Decían iba a ser un operativo especial dirigido al transporte público pero agarran parejo. Le echan vista especial a las motocicletas. Que los agentes apostados a la altura del ingreso al CUC son escrupulosos en modo exagerado y casi nadie se les escapa. “Tienen a muchos carros parados”, nos reportó un amigo granjero la tarde del jueves. Y pues que no, que no hubo a la vista algún camión urbano, un taxi, volteo y camión materialista. Eso solamente nos indica que las revisiones tienen en la mira a los automotores particulares y no de servicio público.******Por cierto, Ixtapa también está de fiesta. El miércoles empezó el novenario de once días y hasta allá se trasladaron el alcalde Arturo Dávalos y Víctor Bernal Vargas quienes iban a la cabeza de la primera peregrinación salida del mercadito de la Idipe. Ese primer día brotó la desorganización de las fiestas. No hubo corte del listón en el escenario frente al pueblo. Habían anunciado corte de listón en la plaza en donde al cabo de tres horas de espera, solamente se entregaron reconocimientos a algunos ex delegados municipales. Entre los más aplaudidos, Víctor Martínez Oronia. Por cierto, como aquella canción de María Dolores Pradera, “el cachis” y David de la Rosa llegaron “amarraditos” de la mano. ****** Que el ex alcalde Javier Bravo Carbajal se mantiene al frente de la subdelegación administrativa del IMSS. Nadie sabe de dónde surgió la versión de que había sido despedido y cuando nos preguntaron de ello, constatamos al aludido y nos dijo que el mismo jueves estaba en la Delegación Jalisco para atender diversos temas y en ningún momento se habló de ello. Ni el mismo delegado estatal, Marcelo Castillero le trató ese tema a Javier Bravo.

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