Sin credibilidad ni confianza, AMLO y Alfaro regresan a Vallarta

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Andrés Manuel López Obrador.

Este domingo 12 de mayo será un día histórico para Puerto Vallarta. Vienen y comparten el mismo escenario dos personajes del momento en la vida política de México: el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador y el gobernador, Enrique Alfaro Ramírez.

¿Qué podemos esperar de la visita de tan ilustres visitas?

En realidad muy poco si no es que nada. Bueno, traerán bajo el brazo carpetas técnicas para presumir millonarias inversiones en obras de beneficio alguno. Ya antes llegaron con una carga de promesas, de palabras.

Pero hay un inconveniente. En uno y en otro, los vallartenses han perdido la confianza. Si se trata de obras, los dos han prometido y los dos han mentido. Aun más, los dos se han encontrado en lo oscurito y literalmente conspirado en contra de Puerto Vallarta. Es una forma puntual aunque agresiva de entender y para explicar el retiro a la ciudad de los prometidos 650 millones de pesos a mejoras en infraestructura de colonias populares.

Enrique Alfaro Ramírez.

Sino es dinero para irse al Tren Maya, es dinero que se irá al Tren Ligero de Guadalajara. Pero el caso es que López Obrador por un lado y Enrique Alfaro por el otro, han prometido y no le cumplen a Puerto Vallarta. Y lo ya dicho arriba, por separado pero por lo menos una vez juntos atentaron contra los vallartenses.

Por eso a los dos ya los ven los vallartenses cual viles bandoleros y asaltantes, que una vez se juntaron y se repartieron un botín.

Se trata sin duda de dos polémicos gobernantes, políticos de moda cada uno en un marcado universo. Los dos tienen un largo recorrido en la política y con un mismo trazo. López Obrador “trabajó” casi tres décadas en llegar al punto que pisa hoy. Alfaro tiene las mismas ambiciones, la de alcanzar Los Pinos.

En los patios de la API será el evento de gobierno pero en realidad se trata de un evento de gobierno donde habrá de celebrarse un duelo para dirimir el rey de la arrogancia y la soberbia. El pueblo sabio determinará con aplausos o mano alzada, elegirá quien de los dos es más popular. Abucheos y mentadas contra aplausos y porras. Ese será el voto decisivo.

Nos llamó la atención algunos exhortos de personajes locales de la vida pública que con videos y con breves textos acudir al recinto portuario. El regidor moreno, Luis Alberto Michel Rodríguez invitó ir a ver a López Obrador. El alcalde Arturo Dávalos Peña, de extracción morena como el gobernador, invitó ir a darle la bienvenida a Alfaro. Los dos merecieron recriminaciones por su atrevimiento. Nos quedamos con la idea de que ambos se sujetaron a la obligada máxima de hacer políticamente lo correcto. Es decir, nadie les pidió el favor pero gritaron su rezo al cielo para futuros dividendos políticos.

Entre el mundo de frases y palabras sueltas, del más alto tono, nos quedamos con aquella del “no eres bienvenido a Puerto Vallarta”. Tal, es de un acuñamiento popular, dicha y repetida por decenas, cientos, sino es que miles de vallartenses usuarios de las redes sociales.

Y no. El “no eres bienvenido” no se le restregó exclusivamente a López Obrador pero tampoco a Alfaro. Indistintivamente y dependiendo del color, filias, fobias y militancia, simpatías en otros, se le dice al presidente de la república o al gobernador.

No sabemos si con justicia o no pero en Puerto Vallarta los dos señorones se han ganado el repudio de un considerable sector de la ciudadanía. Quizá es secuela del anterior proceso electoral. A lo mejor el recurrente e incitador discurso de López Obrador “alineó” por un lado a sus fans y por el otro a quienes no comulgan con su gobierno ni su ideología antineoliberal.

López Obrador parece no darse cuenta del daño a los mexicanos con un discurso que divide y confronta a la sociedad mexicana. Dice combatir las clases sociales como si revivir la vieja guerra de castas unirá a los mexicanos y juntos catapultarán al país a la bonanza.

Supimos de la visita de López Obrador por estas latitudes del país a finales de abril. Los amigos del norte de Nayarit nos dijeron que el paisano Manuel Peraza les precisó que el domingo 12 de mayo estaría en Bahía de Banderas. Buscaron al arquitecto porque otros morenos les aseguraron regresaría a Tecuala. Sucede que en Nayarit los demonios vinotinto andan desatados. Allá todos ocurren desafíos y al superdelegado lo traen como pera loca.

Si en alguna entidad López Obrador no cumple es en Nayarit, en el norte de la vecina entidad para ser más preciso. Miles de familias de damnificados por el huracán Willa viven desde octubre del año pasado quemando leña y sin estufa. Duermen en el suelo. Sus viviendas están semidestruidas. Llegó apoyo, en efectivo y a otros enseres de cocina y muebles pero fue todo. Los amigos y familiares nos dijeron que dos terceras partes jamás recibieron el prometido apoyo gritado por AMLO en el lienzo charro construido por Oscar “el chacalilla” Cosío en Acaponeta.

Aquí en Puerto Vallarta la grosería del tabasqueño tomó forma cuando anunció el Programa de Mejoramiento Urbano en varias ciudades. Por lo menos en dos ocasiones vinieron altos funcionarios del gobierno federal. Se envió a un grupo multidisciplinario e inclusive un equipo de profesionistas del Instituto Politécnico Nacional realizaron el trabajo técnico y cuando apenas entregaron las carpetas de expedientes de las obras, se anunció que siempre no, que los 650 millones se irían a la línea 3 del Tren Ligero de Guadalajara. Aquí se consideró como un dinero “perdido”, “robado” a los vallartenses, a las familias que viven en el cinturón de las colonias populares de la ciudad, el sector más paupérrimo de la ciudad. Un monto similar se consideró para Bahía de Banderas pero al otro lado del río Ameca el dinero está disponible. Allá el gobernador cora, Antonio Echevarría García respetó al dinero de los badebadenses.

López Obrador logró cautivar con sus mañaneras a un sector de vallartenses. Están atentos a todo y una primera imagen dibujada en las memorias son sus cotidianas reculadas. Es la imagen de un presidente poco serio y nada confiable. Ese es el riesgo de construir una imagen y discurso falso de campaña. Es decir, no es lo mismo ponerse careta de candidato y desprenderse de la careta y ponerse cachucha de gobernante.

Nos decía un cansado anciano allá por el ejido El Tejón (comunidad El Cantón) de Acaponeta: “Ese Obrador ya parece gallina despescuezada de acá del rancho”.

Nos acordamos de semejante frase repetida por el pueblo sabio. A propósito de su enésima reculada por su sueño de construir la refinería en la denominada Dos Bocas allá en su natal Tabasco. Dos meses atrás anunció haber invitado a cuatro grandes empresas, las mejores del mundo en eso de construir refinarías, para hacer el armado de la refinería. Esta semana dijo que no, que mejor Pemex y técnicos mexicanos harían el trabajo.

Y en la compra de medicamentos, en su guerra guachicolera, en la construcción de aeropuertos, el combate contra varones de las drogas y hampones otros, no define estrategia, modo ni forma de atacar el problema. Un día perdona a mafiosos y otro día los exculpa. A los delincuentes de cuello blanco, a los políticos corruptos los ataca y al segundo día los purifica y al tercer día los integra a su equipo de gobierno.

Si. Si parece gallina despescuezada.

Revolcadero

El gobernador del estado, Enrique Alfaro Ramírez pasará su segundo fin de semana consecutivo por estas costas jaliscienses. El sábado 4 de mayo asistió a las costas de Tomatlán para dar el relanzamiento del ya viejo proyecto del presentado una vez por su antecesor Emilio González Márquez como el Nuevo Cancún. Estamos hablando del desarrollo Chalacatepec, ahí encima de la Laguna de Paramán, sus esteros y pantanales. Un mil 200 hectáreas de pantano desaparecerán. Alfaro no ha sido capaz de desmarcarse de un proyecto contaminado y salpicado que amenaza el ecosistema de la marisma de José María Morelos. El gobernador priista, Aristóteles Sandoval Díaz también abrazó el proyecto. Alfaro presume defender el dinero de los trabajadores de los municipios y del estado afiliados a Pensiones del Estado y al mismo tiempo hace suya la inversión de Juan Cristobal Bremer Villaseñor, el hijo del diplomático y político priista, Juan José Bremer de Martino. La inversión inicial del megadesarrollo fue de 183 millones de dólares y 89 millones los aportó el Ipejal. Es el equivalente al 48.5%. Ese sábado, Bremer y Alfaro llegaron al grado de argumentar que, como el 70 por ciento del turista que arriba por el aeropuerto de Puerto Vallarta se va a Nayarit, es impostergable el macrolibramiento Vallarta-Chalacatepec. Los Bremer y sus empresas, Rasaland, invierten en Chalacatepec pero también llevaron su dinero a Nayarit. Es pura simulación su queja de irse a Nayarit el pasajero aéreo. Los Bremer son los principales inversionistas en el desarrollo La Mandarina, que “privatizó” las playas de El Monteón. ¿Y Alfaro qué? Bueno, él donde hay dinero, se sienta cómodo. Prefiere llevarse el dinero previsto para equipamiento urbano en colonias populares de la ciudad y gastarlo en su tren ligero y proveer de infraestructura carretera el proyecto de sus amigos. ****** ¿Alguien se acuerda de los “Paradise Papers”? Se dieron a conocer a principios de noviembre de 2017 un trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas (ICIJ), el mismo que antes difundió los “Panamá Papers”. Ahí fue donde apareció Fernando González Corona por la compra de su yate Avenger y recurrir en ello a los paraísos fiscales para aparentemente evadir el pago de impuestos. Bien, pues Juan Cristobal Bremer Villaseñor llevó a Malta -un paraíso fiscal- capital de sus empresas Paraland, Chala Mar y Chalalegre. Todo concentrado en una cuenta, la de Rasa Land Investor Plc. Si, aquellos 89 millones de dólares se depositaron allá en un banco de Malta por varios años. Recordemos que por conflictos entre comunitarios, ejidatarios, por ausencia del Manifiesto de Impacto Ambiental y otros estudios, dictámenes y permisos, el Nuevo Cancún se congeló. Al sello de López Obrador, ahí se gastó hasta en el inicio de un aeropuerto, obra luego abandonada. ****** Vaya, los generalotes, almirantes y vicealmirantes de Andrés Manuel López Obrador nos salieron fifís. Sobre todo los que de blanco visten sus galas, a los que se les encomendó desde la capital del país apoyarse con las autoridades locales para hallar un terreno adecuado, no menor a los diez mil metros cuadrados de superficie, para construir la base para las Guardia Nacional. Nos enteramos que el sheriff Misael López Muro fue comisionado para acompañar a los mandos de la Secretaría de Marina a ver algunos terrenos. En la agenda de los marinos hay anotaciones de al menos dos terrenos. Al final resolvieron que no, que los terrenos no eran adecuados, que estaban feítos, alejados del mar y muchos cuestionamientos. Hasta a un subordinado del comisario de la policía local nos dijo que los marinos amlovers le parecieron muy fifís. Y sí, si quieren un terreno bien ubicado, con todas las comodidades, a orillas de la playa, que saquen la cartera y lo compren. Total.

 

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