Subordinados de Alfaro y “El Mochilas”, no trabajan pero como se divierten

0

CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Doña Martina Alvarado salió el lunes de su casa en Ixtapa y fue puro renegar esa la mañana en la Delegación Regional de Programas Sociales de la UNIRSE. Por una dotación de boletos para el camión urbano debió esperar casi las cinco horas, para su edad, una tortura.

Desde Las Palmas madrugó doña Eliza y a ella no le fue mejor al acudir a la oficina de la Delegación Regional de Programas Sociales donde despacha Juan Calderón Ibarría. Es también beneficiaria del programa “Mi Pasaje” y para recibir sus boletos de transporte urbano se vio obligada a esperar entre cuatro y cinco horas.

Juan Calderón Ibarría es uno de muchos funcionarios estatales que se entretienen en quehaceres de promoción de su imagen y descuidan sus responsabilidades. A esa lista se unió a últimas fechas el director estatal de la Secretaría de Asistencia Social, Oscar Pérez.

Juan Calderón Ibarría.

El viernes pasado y este pasado lunes 5 se entregaron a adultos mayores su dotación de boletos con apellidos G pero fue tal la desorganización que acudieron personas de otros apellidos y dilataron la entrega hasta por casi cinco horas. Demasiado tiempo para personas con edades arriba de los 60 años. De incompetentes no bajan a Calderón Ibarría y su equipo de trabajo.

El muchacho es nieto de Efrén Calderón Arias quien fue alcalde de 1989 a 1991. Cuando el ex alcalde, Ramón Guerrero Martínez pretendía ser otra vez candidato del Movimiento Ciudadano lo sumó a su equipo. Juntos perdieron la elección por la diputación federal pero su “jefe” político no lo desamparó pues a él se le atribuye haberle abierto su actual chamba.

Información actualizada originada en el entorno del grupo del político de Ayutla nos indica que “el mochilas” retiró el apoyo a Calderón Ibarría. Por incurrir en demasiadas torpezas, Ramón Guerrero ya no halla qué hacer con el muchacho. Desde el primer acto de entrega de apoyos evidenció no estar preparado para la responsabilidad que le pusieron en sus manos. Fue necesario recurrir a un apoyo externo para armar y entregar los apoyos.

Juan Calderón camina sobre la raya que separa lo legal de lo ilegal. Al aprovechar los programas sociales, reparto de apoyos materiales, para promover su imagen incurre en un acto que bien pudiera configurarse en un delito. Es común que en las redes sociales haga uso de los programas de gobierno para su promoción personal y eso está penado.

Oscar Pérez Flores.

Para los funcionarios del gobierno del estado tal parece que su hobby es la promoción de su persona. Decíamos que Oscar Pérez Flores la entró a la moda de explotar su “feis” para difundir sus encuentros con pequeños grupos de personas. Su activismo no parece empatar con su encargo de gobierno y de voz de otros funcionarios sabemos que en realidad, se decidió en hacer trabajo social y político por sus pretensiones personales acá en Puerto Vallarta.

Es el mismo personaje que en una etapa se hacía cargo del Banco de Alimentos, con simpatías por el Partido Acción Nacional y que saltó al MC cuando el éxodo liderado por Ramón Guerrero en el 2012. Fue secretario particular de Guerrero pero éste lo “castigó” por una serie de pecadillos cometidos al amparo de su cargo. Ya después reapareció al frente de la oficina de Turismo Municipal y cuando Arturo Dávalos Peña llegó a la alcaldía lo desterró por el repudio que despedía su persona entre los vallartenses.

Luis Munguía y Rosalío Villaseñor.

Ser pieza fiel y dócil del engranaje mochilista le redituó a Oscar Pérez una regiduría, la que ostenta su esposa María Inés Díaz Romero. Pérez quería la regiduría para él pero otra vez lo desecharon precisamente por la impopularidad que arrastra su persona. Al final acabó por empujar su mujer a la figurilla de “juanita”, una de las tres regidoras propuestas por Ramón Guerrero con mismo estigma y etiqueta. Las otras son Alicia Briones Mercado, matrimoniada con uno de los hijos del ya desaparecido Rodolfo Domínguez Valle, y María del Refugio Pulido Cruz.

Es notorio el activismo de dos personajes llegados del cerro. Rosalío Villaseñor Álvarez y Roberto Palomera Preciado dan la sensación de estar desesperados por elevar su nivel de popularidad. Obedecer a ciegas a Ramón Guerrero y sumarse al proyecto de ese grupo, Luis Munguía, corre en contra de la imagen personal de ellos.

Chalo Villaseñor y Roberto Palomera fueron alcaldes de su natal, Atenguillo y Talpa de Allende, respectivamente, y ninguno de los dos entregó las mejores cuentas. Chalo Villaseñor no tiene empacho en comprar pautas a Facebook para publicitar sus fotografías. A ello le da toda la importancia mientras el edificio que administra, UNIRSE, padece continuos cortes de aire acondicionado y otros servicios de comunicación.

Roberto Palomera y Enrique Alfaro.

Este último lunes, en el edificio de la Unirse paseada un amigo de Talpa. De reojo vio por los pasillos a su paisano Roberto Palomera y dejó escapar una serie de comentarios cortos del jefe de la Delegación Regional de Servicios Educativos.

“Es un vividor de la política” decía aquel amigo de Talpa, siguiendo con la vista los pasos de Palomera Preciado perdiéndose en la oficina del Pensiones del Estado, el IPEJAL. Recriminó le sigan dando “juego”. El tono de su charla era de notoria molestia y enojo.

“Como presidente municipal de Talpa fue un fraude. No entiendo porqué le siguen dando hueso a ese cabrón. Pero así son los políticos, falsos y traidores”, alcanzó a decir antes de despedirse.

Luis Munguía y Oscar Daniel Zamora.

Roberto Palomera Preciado fue alcalde hace ya dos décadas de Talpa de Allende y por el PRI. Hizo una campaña como candidato suplente a la diputación federal y perdió. Aristóteles Sandoval lo nombró jefe de la DRSE en marzo del 2013 y tres años después, en mayo, le dieron una patada en el trasero para abrirle campo a Teresita, la hija de Gustavo González Villaseñor. Tres meses después renunció al PRI para unirse luego al MC.

El nuevo gobernador Enrique Alfaro lo regresó a la DRSE bajo la instrucción precisa de trabajar por el proyecto de Luis Munguía. En los actos y ceremonias de graduación de planteles del sistema estatal medio superior, el invitado especial era Munguía. En las redes sociales Palomera le dio vuelo a la hilacha subiendo imágenes promoviendo los momentos captados al lado del diputado local.

Ya hemos citado en anteriores ocasiones la carga politizada de dependencias y organismos estatales. El Seapal es de los principales. Ahí orbitan activistas que se desviven en publicitar la imagen de Munguía. Se incluye por supuesto el Instituto Tecnológico con su flamante director, Oscar Daniel Zamora Cuevas, motejado como “el winnie pooh”. Zamora Cuevas se distinguía por arder las redes sociales pero se ha mesurado después de sus escándalos al frente de dicha institución.

Nada de malo tiene recurrir a las redes sociales como una herramienta para promocionar actividades de gobierno. La crítica surgirá cuando impone el afán protagonista y anteponer la imagen personal gracias al uso de recursos y programas de gobierno.

Dos ejemplos nos saltan a la mente y con sendas preguntas: ¿Qué tiene que hacer Luis Munguía en las reinauguraciones de los aguamáticos? ¿Que hace el director estatal de la Secretaría de Asistencia Social, Oscar Pérez, en las colonias de Puerto Vallarta?

Las respuestas con concurrentes. Todos se mueven desde una plataforma de gobierno y aspiran a escalar niveles de la política.

Revolcadero

Que se puso buena la asamblea ordinaria mensual del Partido Acción Nacional. Como lo había anticipado, la maestra Dulce Flores se le dejó ir a la yugular al todavía presidente del Comité Directivo Municipal, Ricardo Ponce Ibarría. También le llovió en su milpita a la maestra Idalia González de León. Se abrió espacio a las dos candidatas a relevar al Ricky Ponce, Marcionila Sahagún y a Idalia González. El regidor Saúl López Orozco llegó preparado con un informe de sus actividades en el pleno del Ayuntamiento. Ya este domingo los panistas celebran sus elecciones para renovar sus dirigencias en los municipios de la entidad. ****** Por cierto, el encarcelamiento de Antonio Gloria Morales, levantó ámpula dentro del PAN y en la clase política de Jalisco. Le fincan delitos de peculado y algo más. Que desapareció algo así como millón y medio de dólares en perjuicio del Instituto de Fomento al Comercio Exterior del Estado, el Jaltrade, hecho supuestamente consumado en la compra a sobreprecio de las instalaciones de la Casa Jalisco de Chicago. La casona de Melrose Park estaba evaluada en 2 millones de dólares pero se pagó tres millones y medio de verdes. Con diferencia de números, pero es algo parecido a la acusación contra varios ex funcionarios del gabinete de Enrique Peña Nieto por la compra de una empresa. Gloria Morales es una ficha de alto valor en la jerarquía jalisciense del PAN. Fue diputado local y federal, presidente del CDE de ese partido y ocupó la Secretaría de Educación con Emilio González Márquez, el último de los tres gobernadores panistas. Si ya actuó la Fiscalía de Alfaro hay varios personajes que deberían poner sus barbas a remojar. Como por ejemplo, ese moreno que arrastra señalamientos de haber vendido a sobreprecio medicinas.****** Anda mudo y raro el presidente municipal Arturo Dávalos Peña. Abrió la semana con un anunció, de que en breve recibirá maquinaria pesada y camiones recolectores y así mejorar los servicios públicos del municipio. Que se van a mejorar las vialidades y servicios a más colonias y en general habrá mejoría de condiciones de vida para los habitantes. Al alcalde dejó su mensaje público y guardó silencio. No sabemos si hubo alguna ampliación del programa alfarista “A toda máquina”.

Comments are closed.