Una de tantas historias de policías viales contra turistas extranjeros

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

A temprana hora del jueves, un amigo se comunicó para confesar su rabia que le transmitió un cliente con escuchar la ira que éste a su vez contrajo al cabo de un incidente vial. Un matrimonio adulto había sido víctima de un supuesto agente vial y en proporción del tamaño de la “mordida”, cinco mil pesos, fue el malestar del empleado de una arrendadora de autos y su cliente.

Estamos frente a la historia de Alfred Wright y su esposa Debbie, un cliente frecuente de la arrendadora de autos Gecko, domiciliada en Bucerías. Ellos intentaron hacer valer su derecho de queja, asesorados por un representante de la empresa, pero en el cuartel de la Policía Municipal, allá en Las Juntas, nadie los quiso escuchar ni atender ni recibir escrito de queja. En ese edificio despacha el titular de Seguridad Ciudadana, Jorge Misael López Muro, también comandante de los oficiales de blanco.

López Muro es el comisario y comandante de policía y tránsito de la ciudad. Tiene oficinas en aquel edificio construido para ser el mercadito de Las Juntas, en la avenida Revolución. Hasta ahí acudió el piloto jubilado de Boston y su esposa Debbie con intenciones de reportar la conducta de un oficial que asumen es un agente de tránsito.

Jorge Misael López Muro, nuevo director de Seguridad Ciudadana.

El policía que custodia el ingreso al edificio les dijo nadie los puede recibir. Les sugirió trasladarse al edificio de la UMA y dirigirse a la oficina de Asuntos Internos. El mismo argumento les dijeron en la oficina de jueces municipales. Luego de diez días de estancia, el matrimonio debía regresar a recoger sus maletas al hotel, ir al aeropuerto y volar a su destino de origen. El apremio del tiempo les impidió presentar la queja en Asuntos Internos.

Por su estatus de piloto retirado, American Airlines le permite viajar al matrimonio sin pago y eso le ayuda a viajar de tres a cinco veces por año a Puerto Vallarta. Es cliente regular de la arrendadora Gecko. Tan enamorado y tanto disfruta de Puerto Vallarta que está en trámites de adquirir casa y sentar residencia.

El miércoles 22 de septiembre pidió para una semana de estancia un Yaris Toyota. Su plan de viaje establecía el probable retorno a la ciudad de los Red Soxs y Los Patriots para el miércoles 29. Por ser viajero de condición “standby”, la aerolínea le concede asientos si hay disponibles y sino, queda en “lista de espera”.

El miércoles salió de su hotel a cenar a un restaurante de la zona de Marina Vallarta. De regreso, equivocadamente toman la avenida rumbo al centro de la ciudad. Toman el retorno en Isla Iguana, para enfilarse al norte de la ciudad. Al circular por los carriles laterales, antes de llegar al semáforo de Marina Vallarta, un camión urbano lo impacta levemente. Rayaba la media noche y en la semioscuridad no pudo tomar nota ni recuerda características del camión. El incidente fue frente al Candys.

No son daños mayores. El impacto le botó la gavia trasera al Yaris Toyota. Baja para tatar de reclamar la avería pero el chofer arranca su pesada unidad. Un extraño, desde la puerta del bar se acerca a ofrecerle apoyo. El señor Wright cree que es un taxista. Le sugiere llamar a la policía y así lo hace. Acude un uniformado en motocicleta y se identifica como agente de tránsito. Lejos de brindar respaldo, escuchó la situación y se dedicó a cuestionar al conductor extranjero. En tono acusador, le cuestionó si consumió alcohol. Le responde que ha ido a cenar con su esposa y no consume bebidas embriagantes. Insiste en detallar su situación y ruega por apoyo.

El testigo no identificado que cree es un taxista vuelve a acercarse y aparentemente le informa al oficial características del camión. El “policía” responde con amenazas ordenándole retirarse, que “el asunto no es tuyo”. (El supuesto taxista hablaba inglés y así se lo hizo saber al extranjero antes de retirarse del lugar).

Ya sin la incómoda presencia (para el oficial) del “taxista”, empiezan las amenazas e intimidaciones para el piloto jubilado. Mantiene la acusación de estar ebrio. El conductor propone someterse a un test de alcohol pero el “policía” se niega. Le dice que va a llegar su jefe con el equipo para aplicarle examen de alcoholemia. Transcurren unos 40 minutos y ya es de madrugada. “Te vas a ir a la cárcel y para salir tendrás que pagar alrededor de 40 mil. Mas lo del corralón del vehículo y te detendrán tres días”, soltó el uniformado. El extranjero estaba seguir de pasar cualquier prueba de alcohol pero las amenazas ya le daban temor. Sabe y conoce de lo que es capaz la policía mexicana y desconfía. Entendió que lo estaba amenazando aquel agente y también entendió el propósito.

Las amenazas lo doblegaban poco a poco. “Irás detenido a la estación de policía y vendrá un médico a hacerte el examen”, le insistió.

“Mi cliente, obviamente se espanta”, añade un empleado de la arrendadora de autos. Agrega haber sido el policía el primero en proponer el arreglo a cambio de diez mil pesos. Asustado, le responde que solamente trae consigo cinco mil pesos. Fue en ese momento cuando el agente le conmina a subirse al auto y le da una especie de cartera y le pide colocar ahí el dinero. Luego, toma el dinero y se retira. El “taxista” mirón, vuelve acercarse y le recomienda llamar al 911 y pedir a la policía detener al oficial. Todo atemorizado, Al prefirió conducir el auto a su hotel y descansar.

Al día siguiente entregaba la unidad a la arrendadora, le ofrecieron asesorarlo y decía tener miedo denunciar el caso. Acepta platicar la historia y lo convencen de ir a la policía. La decepción fue mayor al hallar las puertas cerradas. Aun así, no se opuso a la charla con el periodista.

¿Son frecuentes las quejas de clientes extranjeros por extorsiones de policías? preguntamos al empleado de la arrendadora Gecko.

“El último caso no recuerdo exactamente el nombre del cliente pero te puedo decir que es mínimo dos cada semana. Especialmente en el tramo entre el aeropuerto y la zona militar, o entrada a la central de autobuses”, fue la respuesta.

Las historias son las de siempre. Los acusan de conducir en “exceso de velocidad” y nunca admiten los oficiales negativas. Las quejas a la arrendadora indican que el cliente suele argumentar que ellos conducen a la velocidad del tráfico e inclusive, a velocidad inferior al resto de los automovilistas. “Son obvias las razones de abordar a extranjeros en vehículos de renta, subraya el empleado de Gecko.

-¿De qué tamaño son las “mordidas”?

–  Varían. Entre los mil y tres mil pesos. De ese tamaño.

En el caso de la arrendadora de Bucerías sugieren a los clientes no dar mordidas y exigir la multa. Pero ya tienen medidos a los extranjeros. Los amedrentan con la historia de que los llevarán detenidos para hacerles un examen de alcoholemia al cuartel de policía. “Y los gringos le tienen terror a las cárceles mexicanas”, concluye.

Revolcadero

En la sesión del pleno del Ayuntamiento aprobaron la Ley de Ingresos Municipales 2019. Se propone ingresar la fabulosa suma de un mil 483 millones de pesos. Échele cuentas y una cifra de ahí para arriba será el presupuesto del gasto para el mismo ejercicio fiscal. Eso “por lo bajito” dijeran los que se dedican a la venta y compraventa. La propuesta de iniciativa se aprobó sin sobresaltos y fue oportunidad para dejar exhibidos a casi todos los regidores que nunca entendieron que están esa posición para cobrar sí, pero con la obligación de desquitar ese sueldo. Por ahí un regidor, priista y cetemista de sepa, les dio su jalada de orejas por no prepararse para asistir a dichas sesiones de trabajo.*******Hace dos semanas, nos confió un amigo haber visto al regidor Francisco Sánchez Peña como a Chuy y Mauricio, feliz y muy contento. Que recién le dieron luz verde a la antigua y congelada iniciativa de concesionar ciertos servicios médicos, un tema y un área bajo total control del “regidor independiente”. Hoy no previmos entrarle de fondo a ese tema pero es interesante sobre todo por la sospecha de estar atrás del “negocio” el propio regidor. Podemos adelantar que Paco Sánchez no es novato en esos negocios sino todo un pionero pues hace ya años incursionó en al menos un municipio de la zona metropolitana de Guadalajara. Todo un caso que refuta la falsa teoría de que para gobernar el municipio un requisito debe ser que el alcalde sea un patasalada, nacido y bien parido en este edén. ****** Todo ya está listo para el informe de gobierno, el tercero de este trienio, primero y único que gritará Rodolfo Domínguez en su calidad de presidente municipal interino. El acto ceremonioso será en el patio central del edificio del malecón este próximo miércoles 5 de septiembre, a las ocho y media de la mañana. Nos aseguran será un evento austero. Ya luego, el último día del mes patrio habrá de celebrarse la entrega recepción de la administración y Arturo Dávalos Peña retomará las riendas de la administración municipal.

 

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