Víctor Bernal y la encuesta que lo convierte en el ‘gallo’ de las “monitas”

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Arturo Dávalos y Víctor Bernal.

La encuesta se levantó hace dos meses y un solo resultado a solo una pregunta fue fundamental para tomar la decisión de la semana pasada. Víctor Bernal Vargas duplicó los “votos” a favor respecto a su inmediato competidor, Rodolfo Domínguez Monroy. Ahí midieron la popularidad también de Ricardo René Rodríguez Ramírez y de Diego Franco Jiménez.

A inicios de la semana pasada, el alcalde Arturo Dávalos Peña y su equipo tomaron la decisión de realizar cambios en la administración. Víctor Bernal dejó la Secretaría General del Ayuntamiento para tomar las riendas de la Dirección de Desarrollo Social, cuyo titular, Rodolfo Domínguez asumiría la coordinación del equipo de asesores. El abogado Francisco Vallejo Corona se haría cargo de la Secretaría General.

Un día antes de trascender la noticia de los enroques, en una reunión de carácter informal, a Diego Franco lo hicieron pasar un mal momento. “Entiende, no te quieren porque no eres vallartense”, le insistía otro funcionario municipal.

Por alguna razón, “las monitas” de Dávalos coincidieron y hablaron del tema de los cambios. Eso fue el martes. Ahí se dieron algunos números. Hubo regocijo de algunos. Rodolfo Domínguez Monroy aceptó de buen modo los resultados que exponía Santiago Centeno. Pero Franco sufrió las de Caín. Ese mismo día nos reportaron que literalmente Diego “lloró”. No podía controlar sus pucheros en el rostro por incomodidad.

Ricardo René Rodríguez.

Bien. No tenemos disponible a detalles la encuesta ordenada por el equipo de Dávalos. No es para presumir pero consideramos que no arroja nada extraordinario. Se levantó en el transcurso del mes de febrero. La gráfica para el caso ofrece datos respecto a los indicativos de popularidad y aceptación de Víctor Bernal, Rodolfo Domínguez, el tesorero Ricardo René Rodríguez y Diego Franco.

De dicha encuesta disponemos de algunos porcentajes pero por decisión personal preferimos omitirlos. Pero podemos adelantar que Víctor Bernal le sacó una ventaja de ocho puntos a Domínguez, quien en la competición de ellos cuatro ocupó la segunda posición. Ricardo René Rodríguez Ramírez, “El señor de las cuatro erres”, fue mejor evaluado que Diego Franco.

Para Diego Franco los resultados del estudio fueron como una bofetada. Está seguro haber hecho un trabajo de altura al frente de Desarrollo Social en los tres primeros años de la administración de Dávalos como para merecer el respaldo del grupo y ser el abanderado del Movimiento Ciudadano en el 2021. Con esos mismos fines exigió y le dieron la dirección de Servicios Públicos desde octubre pasado.

Cuando Dávalos y su equipo, allá por septiembre cercano analizaban nombres y propuestas para integrar su segunda administración no estaba del todo convencido de mantener intacto al equipo operativo responsables directos de los servicios. Franco y Domínguez presionaron por ser nombrados en Servicios Públicos y Desarrollo Social y Dávalos los consintió. Se les advirtió perfectamente que estarían sometidos a determinados evaluaciones y que de enero en adelante habría cambios y eventualmente se les tocaría. Eso ocurrió el miércoles pasado.

Diego Franco Jiménez.

Diego Franco cometió ciertos errores de tacto político al interior de la administración y eso le acarreó tropiezos. En el equipo perdió apoyos por su necedad de desplazar cuadros de probada lealtad a “las monitas”, particularmente a Dávalos. A finales de diciembre ordenó mandar a la congeladora a dos elementos de trabajo. Uno de ellos sería Benigno Lara, el popular “winnie pooh”. Este señor se había ganado el reconocimiento público por el trabajo al frente del equipo de aseadores desde que Ramón Guerrero Martínez lo designó jefe de Aseo Público. Apenas Franco fue designado titular en Servicios Públicos se confrontó con “el winnie”. “Si quieres, tu dime, te dejo la jefatura”, le reclamó en algún momento.

A finales de diciembre se decidió el futuro del “winnie”. El viernes 4 de enero preguntamos y nos confirmaron el dato. Franco designó a un ex empleado del INE que había sido reprobado como coordinador de un sector en la primera administración davalista. Era Edgar Naranjo, cuyo mayor mérito es la docilidad total frente a Franco. “El winnie” se fue a la congeladora con el aviso de ser un descanso limitado. No sería el único. Franco también “castigó” Juan Rincón, jefe de Parques y Jardines. Por curioso que parezca, ahora con los enroques, los dos están en la misma área y al mando de Franco. Eso del “servicio express” de Aseo Público, el nuevo encargo del “winnie pooh” de “las monitas” (Ramón Guerrero y Luis Munguía tienen su propio “winnie”) es lo más parecido a la duplicidad de trabajo.

Rodolfo Domínguez Monroy.

Rodolfo Domínguez, como Franco, también se curtió en Desarrollo Social. Es un mito que en esa dependencia se construyen candidaturas. La historia corta nos dice que los abanderados se forjan con trabajo de campo sí, pero es vital otros factores, y se incluye el decisivo respaldo del presidente municipal en turno.

El dirigente sindical, Gilberto Lorenzo no había tenido quejas de inconformidad del personal de Servicios Públicos pero en unos cuantos meses ha sido requerido en siete veces para ir a dialogar con los aseadores los últimos seis años. No se trata de grandes problemas laborales pero el absurdo, grosero e insultante trato de Franco a sus subordinados también le acarrea problemas. No entiende que a mentadas no se gana liderazgo.

Ahora, en el más riguroso análisis nada de lo expuesto arriba nos resulta inédito. El 19 de septiembre publicamos buena parte de lo que hoy se materializa.

Sustraemos algunos párrafos: “Franco es de aquella pandilla importada de Guadalajara por Ramón Guerrero para la campaña por la alcaldía de 2012 (…) Sucede que Diego Franco no solamente reclama la titularidad de Servicios Públicos Municipales sino que se asume como el cerebro de los campañas de Dávalos y ya envió sus primeras señales, las de comerse el pastel (…). Dávalos ha cedido al capricho de Franco y ya palomeó para ser el próximo director de Servicios Públicos (…). Tenemos claro una duda inicial. Todas las versiones recogidas nos indican que las piezas del ajedrez se acomodan del lado y en apoyo de Víctor Bernal (…).  Mas allá de la mancha enmochilada que carga Franco, su debilidad es el nulo arraigo en la ciudad. Ya puede presumir procrear hijos en Puerto Vallarta y sentar bases de una familia patasalada. Pero los seis años de despachar en un cargo de primer nivel en la administración municipal no los ha sabido aprovechar para construir un grupo político leal a él”.

Luis Munguía González.

Aquel Contextos de septiembre causó varias ronchas en nuestros amigos naranjas. No les gustó pero pues tampoco se trata de hacer trabajos a contentillo de un particular. Siete meses después nada ha cambiado. Bueno, sin considerar los enroques de la semana pasada. Víctor Bernal es el perfil más acabado, con quien el grupo de “las monitas” puede competirle a Luis Munguía, la propuesta mochilista, que ya hizo suya el gobernador Enrique Alfaro.

Víctor Bernal y Munguía serán los finalistas en la carrera naranja por la candidatura a la alcaldía del 2021. Solo algo extraordinario será capaz de modificar la ruta y sustituir a los actores del telenovelón tropical.

Revolcadero

Arturo Dávalos Peña.

Con cierta intencionalidad dejamos para este apartado que en el enroque de la semana pasada se incluyó sacar del confort de oficinista a Cristian Omar Salcedo Guerrero. Es secretario particular de Arturo Dávalos desde el primer día de su primera gestión trianual. Es uno de los dos hijos de Guillermo Salcedo Contreras, éste elemento clave del grupo de “las monitas”, y compadre del alcalde. Su otro cachorro, “el memín” Salcedo, es el número dos de Planeación Urbana, responsable directo de todos los proyectos de desarrollo. Cristián Salcedo es ingeniero de profesión y tratará de seguir los pasos de Guadalupe Guerrero Carbajal, con quien compartió la secretaría particular de presidencia, que de ahí saltó a ser regidora. Damos por cierto que se trata de una pieza de lealtad probada a Dávalos.****** Caray. Hemos recibido un regaño de un amigo y lector del Centro Universitario de la Costa. Nos aclara que no es la doctora Gloria Angélica Hernández Obledo que ordenó cancelar los contratos a trabajadores de plaza, eliminando así un ingreso extra para trabajadores del más bajo nivel salarial. A quien se le atribuye dicha autoría es a Judith Araceli Saldate Márquez, la secretaria administrativa. Que sí, uno de los afectados fue Leobardo Mendoza, alias “el guacho”. Leobardo se dio conocer cuando fue chofer del ingeniero, Rodolfo González Macías, quien fue alcalde primero y luego diputado federal. La doctora Hernández Obledo es parte de la terna propuesta por el Consejo de Centro para relevar al actual rector del CUCosta, Marco Antonio Cortés Guardado. A ella respetuosamente le ofrecemos nuestra disculpa ante tan monstruoso error nuestro. No es con ella, sino con Judith Araceli con quien se reportan los proveedores. Como secretaria administrativa hasta normal es que se incurra en abuso de facturas pues desde ahí se controla el Comité de Compras y se deciden quienes sí y quienes no entran a la lista de proveedores.****** Como que no es cierto eso de la afamada coordinación que se traen nuestras autoridades municipales, las de Puerto Vallarta y las de Bahía de  Banderas. El jueves de la semana anterior difundieron un boletín de prensa en donde se anunció el cierre temporal del paso por la terracería que une a las comunidades de los dos municipios. El personal de Protección Civil y de Planeación Urbana acudió a revisar el puente de La Vena del Sonoral y detectaron un grave deterioro en la estructura del viejo puente. El comunicado se acompañó de imágenes, fotos y video, de tal forma que se consideró como un puente a punto de colapsar. El sábado fuimos a cumplir con un compromiso a Valle de Banderas y allá nos enteramos que el paso estaba libre. Nos toma entre 12 y 15 minutos pasar el polvoso callejón al Paso del Guayabo, cruzar el arroyuelo del Rio Mascota y llegar a San José del Valle. El ejido de San José aplica una cuota de 15 pesos “ida y vuelta”, cobro para dar mantenimiento a la terracería. Y este año como nunca, el camino se mantiene en inmejorables condiciones. A ciencia cierta no se sabe que tan grave es el daño en las bases del puente. Pareciera que no hay peligro que se desplome pues en ningún momento se impidió el paso. Si ocurre una desgracia, ojalá que no, que se acuse de una vez al ejido de San José.

 

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