Y mientras los estatales acechan la 544, la inseguridad permea y exhibe a Alfaro

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

El amanecer de este jueves 13, fue otro día pintado de rojo en Ixtapa. En el camino viejo a Las Juntas, a unos 300 metros de la Segunda Etapa de Verde Vallarta, tiraron tres cuerpos que un día después nadie identifica. Un día antes, hallaron a otro desconocido en un terreno entre Ixtapa y Mojoneras.

Antes de escuchar sobre los tres desconocidos sacrificados y lanzados a unos 25 metros del cruce del camino viejo Ixtapa-Las Juntas con la avenida Federación, se escucharon comentarios de que esa misma madrugada habían levantado a tres jovenzuelos en la zona de los fraccionamientos Idipe y Tamarindos. Es una zona caliente, de abundante presencia de ladrones oportunistas que “trabajan” y asolan las casas por las noches. En esos barrios nadie supo ni habló de uno ni del otro caso.

Bien, en Ixtapa perturba y preocupa la inseguridad, lo de las ejecuciones y la de delincuencia común. Esa madrugada del jueves se sentía el ambiente tenso por las calles de la Idipe. Chamacos sin quehacer estaban al acecho en los rincones oscuros de los edificios y casas. Por esa zona de Ixtapa, desde el tiroteo de “negros” y pistoleros en la carretera 544 el martes 14 de mayo, dejó de haber presencia de los representantes de la ley. Pero no hubo ni un solo reporte ni un comentario que siquiera insinuara que los cuerpos tirados en las inmediaciones de Verde Vallarta correspondieran a jóvenes de Ixtapa, a los supuestos levantados ni de otros rumbos de esa demarcación.

Si antes hubo indignación y enojo por el “robo” y los “asaltos” que a diario realizan agentes de vialidad vestidos de blanco y policías estatales vestidos de negro, el sentimiento de los ixtapenses lo es ahora por ocurrir asesinatos y aparecer muertos literalmente en las barbillas de los celosos policías ocupados a proteger a los agentes de blanco.

El sitio en donde fueron arrojados los tres cuerpos se halla a no más de un kilómetro del ingreso al CUC, crucero atiborrado todos los días por intimidantes policías viales y policías de negro. La posibilidad de tratarse de vecinos de Verde Vallarta parece haber sido rechazada. La versión aceptada es que los ejecutaron fuera de esa zona y los vehículos utilizados para trasladar los cuerpos pasaron por el sitio del retén de los policías, acaso una hora antes de apostarse “el operativo mordelón”.

Este jueves 13, curiosamente los oficiales madrugaron y a eso de la ocho de la mañana ya acechaban a los automovilistas en el CUC y a la altura de Home Deepot. Otros días antes, se instalaban después del mediodía.

Los lugareños de esa zona de la ciudad compartieron aquella publicación del gobernador Enrique Alfaro, donde presumió que los operativos asustaron a los delincuentes y que en Puerto Vallarta ya no había robos, asaltos, nada atribuible a la delincuencia común. Ese mismo día, martes 4 de este mes, asaltaron un camión de una empresa refresquera ahí en el tramo Las Juntas-Ixtapa. Si, justo en las barbas del agresivo operativo contra los conductores.

En donde operan los agentes envidados desde Guadalajara también se saturan de unidades de la policía estatal. Por curioso que parezca, los señores necesitan de la protección de policías para trabajar. Bonita fregadera. A la policía, a sus jefes, al gobernador deberían preocuparle por garantizar seguridad a los ciudadanos, no ocuparse de brindan protección a sus propios agentes. Los paisanos de Ixtapa lo dicen en palabras como “la policía protege a los verdaderos bandidos”, los que azotan en la carretera 544 de Las Juntas a Ixtapa.

Semanas atrás, dos unidades de policías de negro barrieron el fraccionamiento Idipe, desde la llamada “colonia de Los Maestros”, a la avenida Independencia. Tomaban datos de vehículos. No se supo de alguna actuación posterior pero daban la impresión de buscar automotores en condiciones irregulares, robados. Nos llamó la atención por tratarse de policías preventivos, no correctivos.

La madrugada del viernes 24 de mayo, hace tres semanas, mataron a Fabián Montes Villa a unas cuatro cuadras de la plaza principal de Ixtapa. Por la mañana, todo ese barrio era un hervidero de policías estatales, municipales, de marinos y solados. Por ahí pudieron atrapar a unos chamacos y dos jovencitas que en estado propio de quien consuma enervantes de alguna forma participaron en la muerte de “el tigre”. Fue una escena como la vista el martes 4 de ese mes en la balacera frente a la entrada a Nuevo Ixtapa y la calle Pavorreal de Los Tamarindos.

La inseguridad no se ataca con alardes ni haciendo gala de prepotencia. Pudieran empezar por hacer presencia en las calles. Quizá eso inhiba a los delincuentes, rateros de baja escuela que asolan en las colonias.

Pero los mandos prefieren comisionarlos a proteger a los agentes de vialidad, quienes a su vez también atentan contra los ciudadanos al despojarlos de sus vehículos de trabajo por cualquier falta menor.

Mientras se instalan “retenes” y se atenta contra los ciudadanos al volante, la delincuencia común no duerme, roba casas y asalta en las calles. No está confirmado pero los desconocidos hallados en Verde Vallarta, y también el colgado y previamente asesinado en un potrero rumbo a Mojoneras, no tenían oficio ni beneficio. Que por manilargos, rateros o salteadores, los ejecutaron.

Más allá de las razones por las que le arrebataron la vida, lo crudo y real es la proliferación de jovencitos “ninis” que optaron por gastar su vida en hacer nada, acaso en consumir sustancias prohibidas que luego, por carecer de un peso para la compra, su camino es el de la vía fácil para satisfacer su adicción. Todos esos malvivientes se saben la cantada de tener prohibido robar. La necesidad debe ser bárbara que roban y roban.

Acá en Ixtapa nadie nos va a platicar porque lo hemos visto. Sin entrar en detalles, una vez se reportó un caso y hasta con un jefe. Prometió mandar una patrulla, que jamás llegó al sitio. ¿Qué, cuál, donde estará el valiente vecino que denunciará, reportará a la policía un acto digno de ser atacado por los hombres de la ley, los que aplican la justicia? Nadie confía en los uniformados. Esa es la razón.

Entonces, no sería sorpresa que los muertos del amanecer del jueves sean malvivientes, tal vez narcomenudistas de bajo pelo que pellizcaron un peso de sus ventas, que consumieron merca y no hubo para pagar al proveedor.

Pero sí, todo ocurre en las narices. Y ocurren cosas peores.  Todo cuando las patrullas de los genízaros se dedican a cuidar a sus pares los de blanco. Eso es despilfarrar, desviar  recursos, salarios-hombres, policías que bien pudieran dedicarse a salvaguardar la seguridad de los ciudadanos.

Revolcadero

El miércoles en el Congreso de la Unión, legisladores Morenos se liaron en una discusión. Porfirio Muñoz Ledo estaba enardecido y acusó que colaboradores del gobierno de AMLO violaban la ley al ir a Washington a negociar cuestiones migratorias sin participar el titular de la Segob ni al comisionado de Migración. “Gobernación ha sido privada ilegalmente de sus funciones. Está violando el artículo 27, fracción 33 de la Ley Orgánica. Compruébelo usted: formular y dirigir, competencia de Gobernación, la política migratoria, así como vigilar las fronteras del país y los puntos de entrada al mismo, por tierra, mar o aire (…). Muñoz Ledo discutía con la diputada, Dolores Padierna, la esposa del “señor de las ligas”, René Bejarano. El viejo lobo, alguna vez titular de Gobernación en la era priista tenía razón. En sus ansias por quedar bien con mister Trump, el gobierno lopezobradorista envió a Marcelo Ebrard a negociar la amenaza de los aranceles con los gabachos pero ese tema es de atribución de la Segob, donde despacha Olga Sánchez Cordero. Es ilegal porque también dejaron fuera al Comisionado de Migración, Tonatiuh Guillén López. Las órdenes de AMLO causaron una profunda fractura en el team de gobierno. Al mediodía de este viernes 14, Guillén López renunció al Instituto Nacional de Migración. El señor es un académico e investigador de larga y respetable trayectoria en el Colegio de la Frontera y alguna vez dirigió la revista académica Frontera Norte. Tiene dignidad. A Olga Sánchez también la han pisoteado pero no renunciará. Ella es parte del sistema desde hace muchos años, desde le era priista.******* Ahí anda “el operativo Chatarra” como lo denominan y que tienen por objetivo limpiar las calles y toda área pública de autos viejos fuera de circulación y que estorben la vía pública. Que ya están avisando, notifican y si no se los llevan al corralón. El subdirector de Vialidad Municipal, Everardo “el tigre” Rubio es el ejecutor del programa, quien declaró que se trata de coadyuvar en el combate al dengue y otras enfermedades. Que en esos autos abandonados brota la fauna nociva en tiempos de lluvias como un famoso zancudito Aedes Aegypti. Por cierto, bien hará “el tigre boludo” si también les da un llegue a los corralones cuyos propietarios tienen terrenos como depósitos de autos recogidos por todos los rumbos de la ciudad y a la intemperie. Ahí también acumulan agua y tienen condiciones propicias para ese moquito. No todo es contaminación visual.******Vaya, vaya. Esteban “el indio” García Aréchiga abandonó a su amigo Samuel Aguilar quien se fue por la libre y también compite por la presidencia del ejido Puerto Vallarta. Ni será el primero que, de la mano del cacique del ejido, alcanza la presidencia del comisariado y acaba por rebelarse a García Aréchiga. “El Indio” es el heredero de las glorias caciquiles del legendario Pancho García aunque a diferencia del sobrino, Pancho fue un líder agrario bien querido y mejor respetado, en el ejido y en la política estatal.

 

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