¡Justicia para Lupita, castigo al asesino! exigen familiares y amigos

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El padre de la joven asesinada el pasado 2 de diciembre, señala que el presunto criminal se obsesionó con su hija porque lo terminó meses atrás y la amenazó con dañar a su hermano menor si no acudía a la cita donde le quitó la vida de 12 puñaladas, en el mirador de la calle Corona y Matamoros /

Por Luis Hernández / Junto a la cruz que fue colocada donde fue asesinada su hija, don Ramón Becerra y su esposa, no aguantan más y rompen en llanto; un llanto de dolor, de rabia e impotencia por la forma tan cruel y despiadada en que le fue arrebatada la vida a esta joven que justamente este día (martes) cumpliría apenas 19 años de edad.

Momentos antes, familiares, amigos, compañeros estudiantes de Lupita y algunos ciudadanos, acompañaron a don Ramón y su esposa en una marcha que inició frente al hotel Rosita por el Malecón, hasta llegar al lugar conocido como El Mirador, ubicado entre las calles Corona y Matamoros, en el centro de la ciudad, donde el pasado 2 de diciembre, poco después del mediodía, María Guadalupe Becerra Joya, fue asesinada de al menos 12 puñadas, presuntamente por su ex novio, identificado como Félix Hernández Casillas, con quien la joven había roto relaciones desde hacía 11 meses, lo que lo habría llevado a cometer este crimen, al parecer por despecho.

En entrevista previa a la marcha, el señor Ramón Becerra declaró a los medios que, según  versiones de algunos allegados a la joven y testigos, el presunto criminal había citado a Lupita en ese lugar, bajo la amenaza de que si no acudía, le haría daño a su hermano menor, estudiante de preparatoria, quien fue advertido por sus compañeros de la escuela que el sujeto fue visto merodeando el plantel, lo que lo orilló al muchacho a tomar precauciones y dar aviso las autoridades del plantel y luego a la policía.

Pero todo esto los padres de Lupita lo ignoraban, y quizá por temor a que su ex novio le hiciera daño a su hermanito o a alguien más de su familia, ella decidió ocultar lo que pasaba y accedió ir a la cita, sin sospechar lo que pasaría.

Visiblemente consternado por la reciente y dolorosa pérdida de su hija, don Ramón cuenta que según testigos, vieron cuando el sujeto subía a jalones a Lupita por las escaleras de la calle Corona, hasta llevarla a la parte del mirador, en el cruce con la calle Matamoros, donde el tipo discutía con ella, le gritaba, la jaloneaba y la golpeaba, sintiéndose sometida, sumisa, hasta que alguien por ahí le gritó que la dejara en paz, que se pusiera con un hombre.

Fue en ese momento que el sujeto la jaloneó de nuevo por las escaleras, hacia la parte de abajo y en el trayecto la empezó a apuñalear en varias ocasiones con una arma blanca; le asestó al menos 12 puñaladas en el pecho, el estómago y dos de estas en el cuello, y ahí la dejó, tirada en el piso, sobre una especie de terracita, desangrándose.

Herida de muerte, como pudo, la joven se arrastró hasta uno de los pilares del que intentó aferrarse, pero sus fuerzas fueron suficientes, se agotaron y a los pocos minutos murió desangrada.

Lo anterior es parte de la versión que el padre de Lupita ya dio a las autoridades de la Fiscalía Regional y Policía Investigadora, y que decidió hacer pública a reserva de no entorpecer las investigaciones, con el único afán de exigir justicia y dar con el paradero del presunto criminal, que ya está plenamente identificado, para obligarlo a pagar por este horrendo crimen que ha conmovido a la sociedad vallartense.

El presunto asesino llamó al padre de la joven el día del sepelio

El señor Ramón Becerra confesó a los medios que el día del sepelio, el presunto criminal Félix Hernández Casillas, le llamó por teléfono cuando estaban en la misa de cuerpo presente, para decirle que se entregaría a las autoridades, a cambio pedía que lo dejaran estar cinco minutos con Lupita para despedirse de ella, ya que al parecer está arrepentido de lo que hizo y su conciencia no lo deja tranquilo.

Sin embargo, dice el padre de la joven que le advirtió que si se presentaba, corría el riesgo de que lo lincharan y quizá por eso no acudió, aunque al parecer sí tenía intenciones de hacerlo, que hasta su propia madre le ha pedido que se entregue, pero otros de sus familiares lo han estado protegiendo y ocultando, incluso sus propios amigos.

“Que se entregue el maldito asesino”, claman familiares y amigos

Durante la marcha pacífica que partió al inicio del malecón, frente al hotel Rosita, a donde previamente convocó el padre de Lupita desde el pasado domingo, fueron varias las voces que se alzaron para condenar el horrendo crimen de la joven universitaria, quien cursaba la carrera de derecho en el Centro Universitario de la Costa.

Entre ellos, las de sus compañeros estudiantes quienes con pancartas alusivas pedían justicia para Lupita y la detención del presunto asesino, para que este crimen no quede impune.

Fueron cerca de 150 personas, entre familiares, amigos, compañeros de escuela y algunos ciudadanos que se sumaron a la marcha, entre ellos Lupita Famanía, quien años atrás sufrió también la pérdida de una hija terriblemente asesinada.

El dolor y la impotencia reflejada en el rostro de los padres de Lupita, sus familiares y amigos, se hicieron sentir a lo largo del recorrido, en el que su único clamor es que se haga justicia y que este crimen que puede ocurrirle a cualquier otra familia, no quede impune.

“Queremos justicia”, “no queremos hacerle daño a nadie”, “esta es una marcha pacífica, lo único que pedimos es justicia”, “que agarren al maldito asesino”, “era una joven estudiante y no tenía por qué morir así, que se entregue el perro que la asesinó”; “que sus padres no lo escondan, ellos saben dónde está”; “queremos ver un cambio en este gobierno, que trabajen las autoridades, que nos demuestre Movimiento Ciudadano que sí se puede”; “justicia, justicia, justicia…”.

Es parte de lo que se vio y escuchó de las consignas lanzadas durante la marcha a lo largo del malecón, la cual continuó hasta la plaza principal, frente a la presidencia municipal, para retomar por la calle Juárez, por donde el contingente siguió hasta llegar a la parte alta al sitio donde la joven María Guadalupe Becerra Joya fue asesinada el pasado 2 de diciembre.

Ahí, sobre la plancha del mirador, el papá de Lupita reiteró su llamado a las autoridades y agradeció a los asistentes su apoyo y solidaridad para condenar y rechazar el artero crimen de su hija amada, su niña, como él le llama.

Luego de algunos rezos en memoria de la joven, don Ramón Becerra pidió a quien deseara acompañarlo hasta la parte donde fue encontrada Lupita sin vida, unos metros abajo del mirador, en una pequeña terraza de la calle Corona, donde yacía una cruz con el nombre de la joven.

Ahí, mientras le colocaban veladoras a su alrededor, el padre de la muchacha no soportó más el dolor que contuvo a lo largo del recorrido y rompió en llanto, junto con su esposa, que aún no daban crédito de lo que había sucedido y no se explicaban por qué su hija había sido asesinada de esa manera, por un sujeto enfermo que se obsesionó con una relación que ya no existía y optó por arrebatarle la existencia.

El mensaje de los padres de Lupita con esta marcha, además de exigir justicia y que el criminal pague por este delito, es hacer un llamado a las autoridades y a la sociedad en general, para evitar que este tipo de crímenes se sigan cometiendo y que nadie más sufra el dolor de perder a un ser querido en estas circunstancias.

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