‘Palaperos’ rechazan haber talado mangle en Boca de Tomates

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Por Javier Santos / Las clausuras de inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) mantienen molestos a ‘palaperos’ de Boca de Tomates.

Elena Rodríguez, quien tiene poco más de 20 años a cargo de una palapa, rechaza que ellos hayan cortado mangle como se les ha señalado por parte de la Profepa. Y se pregunta qué daño han hecho para que les clausuren y ahora hasta los quieran desalojar.

Xóchitl Yin, delegada de la Profepa en Jalisco, ha señalado que desde hace cinco años existen denuncias por tala de mangle, pero a la fecha no se ha detenido a nadie ni tampoco se sabe quiénes son los denunciantes.

Elena Rodríguez dice estar molesta por que les achacan la tala de mangle. “De un repente llegaron las clausuras…bueno digo, ¿cuál daño hemos hecho?, sobre el mangle; para nada molestamos nosotros. Vea como el que nos clausuró qué palo de mangle tenemos”, agrega.

Elena se pregunta de qué sirve hacer el estudio de impacto ambiental  si de cualquier manera la autoridad los va a sacar.

Por su lado, Susana Gallos Cisneros, de la remada “Chabela”, relata tener trabajando 28 años en esa palapa.

Dice que al menos diez familias dependen por cada ramada, de ahí la importancia social de este conflicto en el que el desarrollo hotelero Mayan Palace busca sacarlos de esa zona.

“Dependemos diez familias por ramadas. Aparte de eso aquí hemos batallado marejadas y cuando  el río (Ameca) destruyó todo, nos dejó sin nada y nos volvimos a levantar”. En las buenas y en las malas han estado siempre al pie del mar, agrega.

Otro episodio que han vivido es cuando  el huracán “Kenna” en 2002 y ahora se suma “Patricia” a fines del año pasado. “Siempre hemos batallado con las marejadas y siempre nos hemos levantado”, dice esta restaurantera.

Susana reprocha a la delegada de la Profepa el que no haya sido honesta con ellas, pues sabía de antemano que 20 días eran insuficientes para contar con el estudio de impacto ambiental.

De igual manera critican el que Profepa no los hubiera señalado y apercibido previamente y señalado todo en lo que estaban mal, si no que de repente les clausuraron y ya.

Todo ello mantiene aún en la zozobra a los ‘palaperos’ de Boca de Tomates, aunque quizá menos que a principios de la semana pues acaban de admitírseles el amparo que interpusieron. La pregunta es hasta cuando se acabará esa incertidumbre.

 

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