Alfaro convierte Seapal en agencia de colocaciones del “Mochilas”

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Fernando Carrillo Flores.

Cuando en el Seapal descubrieron que Fernando Carrillo Flores recibía financiamiento de Ramón Guerrero se agotó la paciencia de César Abarca Gutiérrez y lo votaron. Ya ni su jefe directo, Jorge Luis “el gío” García Delgado pudo rescatarlo.

Hoy, de la mano de “el mochilas” y apadrinado también por Luis Munguía, Carrillo Flores está a un tris de retornar al Seapal.

Nos han dicho que en esta última semana de ausencia en la ciudad se ha difundido información y nombres respecto al equipo que en el Seapal acompañará al ingeniero Javier Rojas Gómez. Quienes están enterados nos dicen asombrados que viene un batallón de fuereños a despachar en las oficinas de primer nivel.

A principios de diciembre trascendió que María Magdalena Báez Jiménez se hacía cargo de la subdirección administrativa del Seapal. En los siguientes días se confirmó la ratificación de algunos funcionarios y a destacar el nombramiento de Rojas Gómez, quien va en su segunda aventura al frente de la empresa responsable de proveer agua de calidad en nuestro destino turístico.

Osvaldo Granados Ramírez.

Sin embargo, ha sido en estos últimos días cuando ha fluido, y también a cuentagotas, información sobre probables ejecutivos de la paraestatal. La mañana de este miércoles, Javier Rojas confirmó a sus amigos que el periodista Oswaldo Granados se hará cargo de manejar los asuntos del área de prensa.

Bien, al gobernador Enrique Alfaro se le atribuye el afán de construir en el Seapal una especie de bunker que asume posiciones, además de afines a él, que se apresta a ir en contra del presidente municipal, Arturo Dávalos Peña.

En el equipo político y de trabajo de Arturo Dávalos y el de César Abarca, cuando el primero buscaba la reelección y el segundo ganar la diputación federal en competencia directa contra “el mochilas”, era plática de todos los días que Oswaldo Granados recibía financiamiento. Entonces, a nadie asombra hoy que vaya de la mano del político de Ayutla a una chamba en el Seapal. Se lo ganó a pulso desde aquella crónica de los arranques de campaña, de cuando recriminó a Dávalos no asistir al arranque de Ramón Guerrero en Las Juntas.

No es oficial pero se da por hecho que otro mochilista y periodista se integre al equipo en el Seapal. Jaime Castillo Copado no es contador pero nos afirman que va a la Contraloría.

Jaime Castillo Copado.

¿Contraloría? Hemos preguntado. Y nos contestan una y otra vez que a esa oficina va el periodista que alguna vez fue hombre de confianza de Luis Reyes Brambila en su periódico Vallarta Opina. No es contador pero que es suficiente posea licenciatura en derecho.

Desde que en 2012 Jaime Castillo se presentó como director de Comunicación Social del municipio, también de la mano de Ramón Guerrero, quedó perfectamente claro que era uno de la cofradía íntima del motejado como “el mochilas”. Menos de tres años le bastaron para ganarse todas las confianzas del político de Ayutla. Eso le valió ser desconocido por el grupo político de Dávalos.

Cuando el equipo de Dávalos hizo a un lado a Jaime Castillo, trascendieron sus pecadillos. Más allá de definirlo como un funcionario flojo y no comprometido con la chamba un señalamiento a él pesó para quitárselo de encima.  De Comunicación Social lo mandaron a la oscura oficina de Proyectos Estratégicos, a Relaciones Públicas hasta ser condenado a una vulgar aviaduría. A su paso por la administración municipal varias secretarias lo acusaron de acoso. Como pruebas, confiaron mensajes telefónicos enviados por Jaime Castillo. Así Dávalos y su equipo le perdieron toda la confianza aunque pronto halló calor y cobijo con Luis Munguía y “el mochilas”.

Consultamos al motivador Ramón Chávez Lara si es cierto que va a la Coordinación de Planeación y Cultura del Agua, en donde la maestra Yolanda Cuevas ha despachado los últimos seis años. Él fue el operador más comprometido del diputado Luis Munguía y con el grupo de Ramón Guerrero. Como prefirió guardar silencio nosotros damos por cierto la información obtenida.

Enrique Alfaro Ramírez.

Nos queda claro que el Seapal es para los mochilistas un curioso botín electoral. Enrique Alfaro no ganó en Puerto Vallarta. También “el mochilas” fue derrotado en la pasada elección. Pero los dos reclaman al Seapal y su presupuesto como botín suyo y acomodan sus piezas políticas.

Cuando se supo que Javier Rojas iría al Seapal hubo aplausos pero ahora se le recrimina no oponerse al manoseo político de que es objeto dicha empresa. Fernando Carrillo Flores, priista hasta principios del año pasado tiene como mayor mérito la traición al PRI y a César Abarca. Quienes lo conocen nos dicen de él que su mayor virtud ha sido nadar de a muertito en su vida laboral. Cuando fungió como asistente de García Delgado en la gerencia de Calificación y Catastro, con la mano en la cintura aceptó recibir financiamiento de “el mochilas” y filtrarle información confidencial. Aquella frase “que las cosas pasen” le hizo ganar simpatías de los Ramón Guerrero y le aumento su mesada. Cuando lo pillaron y César Abarca ordenó despedirlo, Guerrero y Dávalos celebraron una reconciliación política y le dieron la chamba al frente del Instituto Municipal de la Juventud. Y como en el Seapal, en dicho Instituto tampoco hizo nada cobraba sin trabajar y lo volvieron a despedir. Lo mandaron a Servicios Públicos y otra vez se dedicó a cobrar sin trabajar.

Es una pésima información convertir al Seapal en una agencia de colocaciones para políticos perdedores. Nombrar a Fernando Carrillo al frente del departamento de Micromedición e Instalaciones es poner en riesgo los reconocimientos obtenidos por los servicios de calidad en casi casi tres décadas por el Seapal.

Ramón Guerrero Martínez.

A Puerto Vallarta puras desgracias ha traído Ramón Guerrero y sus hombres importados. Acordémonos que a la administración que él presidió se contaron por decenas funcionarios de todos los niveles que se perdían en las calles de la ciudad por no conocer sus colonias.

No nos queda claro si Martha Ibarra Amarillas -aquella dama que una vez protagonizó un escándalo al ser echada de la gerencia de la Canaco- será la gerente de Calificación y Catastro. Nos afirmaron que esa gerencia está apartada para una persona que viene de fuera “de parte de Ramón Guerrero”.

Nos dieron el nombre de un tal Pepe Cabrera como seguro titular de Servicios Generales en donde hoy despacha la licenciada Mónica Sagrario Cuevas Villagrana.

Nombres y datos como estos últimos solo siembran desconfianza en el manejo del Seapal para los siguientes seis años. Que Sergio Arat Sánchez Cervantes, aquel que en febrero de 1995 compitió por el PRI y perdió las elecciones por la alcaldía, se haga cargo de los asuntos jurídicos, son un primer bosquejo que permite advertir que el Seapal será una ficha del cuadro electoral naranja. Todos y cada uno de los nombres conocidos le dan forma de una pieza que jugará en contra de Dávalos Peña.

Al fin y al cabo son casi 500 millones de pesos los que se mueven el esa paraestatal, más de una tercera parte del presupuesto del gobierno municipal.

Revolcadero

Andrés Manuel López Obrador.

La última semana la dedicamos a “perdernos” en una ranchería llamada Pajaritos, allá a orillas del río de Las Cañas, frontera natural de las entidades de Nayarit y Sinaloa. La algarabía navideña la empañó las infames brigadas de censores dizque enviadas por Andrés Manuel López Obrador. Si de algo se burlan los políticos es de la ignorancia, la pobreza y la necesidad de las familias en la zona rural. A mediados de diciembre acudieron “los de la encuesta”. En Pajaritos se coordinaron con Tereso Acuña y una pseudoabogada con fama de trácala. En la calle donde iniciaron su recorrido para levantar el censo “El Teresón” ordenó al encuestador “ámonos, aquí no hay nada (de daños)”. Visitaron solo casas a orillas de la cañada, que en efecto, fueron las más dañadas. La gran inundación de octubre pasado cubrió a toda la comunidad. En todas las viviendas hubo daños. ****** ¿Quién es Tereso Acuña? Nosotros solo preguntamos en calidad de qué “El Teresón” acompañaba a un encuestador por la calle y decidía a quién sí y a quién no censar. “Es el representante de Morena”, nos dijeron los vecinos. Es cierto. Él era el guía. Porque conocen los antecedentes, los vecinos estaban indignados con “Don Amlo”. Cómo es posible que a un individuo con antecedentes delictivos le asignen tareas tan importantes como decidir quién sí y quien no tiene derechos a recibir apoyos para resarcir un poco la tragedia de una inundación se preguntaban. Años atrás, poco más de tres décadas, Tereso Acuña fue tesorero del ejido y abandonó la comunidad con un faltante de 25 mil pesos. 25 mil pesos de aquellos años y con tres ceros más. Es cierto que regresó en dos ocasiones y abonó hasta saldar la cuenta. Pero desde aquellos tiempos el pueblo desconfía del “Teresón”. Hoy, ya en Morena, se asume como un Dios.******Por cierto, no solo en el Seapal habrá despidos y nuevos nombramientos. También se prepara algo parecido en la administración municipal. No sabemos si la quema llegará hasta los niveles de arriba pero nos han dicho que habrá altas y bajas. Si Ramón Guerrero Martínez y Luis Munguía se proponen convertir al Seapal en una máquina de combate a los davalistas, nada de raro sería que Arturo Dávalos mueva sus piezas en el sentido invertido.

 

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