Luis Munguía rompe el ‘encanto’ con la comunidad LGBT

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Víctor Manuel Aréchiga “El Cachis”.

El interesado activismo de Víctor Manuel “El Cachis” Aréchiga por abrir una Oficina de Inclusión para dar atención a la comunidad LGBT en El Pitillal, nos llevó a hurgar en el sostenido crecimiento y la cada vez más fuerte influencia de dicha comunidad en Puerto Vallarta. El lobby mayor rodea al diputado local, Luis Ernesto Munguía González, quien extrañamente les incumple en su viejo compromiso de legislar por sus derechos.

Cuando a mediados del año antepasado los regidores aprobaron el Reglamento para Prevenir y Erradicar la Discriminación estaba claro que ese fue un logro de la comunidad Lésbico Gay, Bisexual y Transexual. El rostro de dicho colectivo ha sido Héctor Ramírez Betancourt y a él se le atribuyó la iniciativa bien recibida por el alcalde, Arturo Dávalos Peña y sus regidores.

Una semana después de la aprobación de dicho reglamento se realizaron elecciones y el candidato del Movimiento Ciudadano Luis Munguía ganó la diputación local con el respaldo de la comunidad LGBT. Munguía había hecho el compromiso de impulsar, proponer iniciativas y votar leyes en favor de ellos. Con insistencia, Teto Ramírez ha sido reiterativo en su queja al diputado por incumplir su palabra y como consecuencia ha puesto distancia.

Héctor “Teto” Ramírez Betancourt.

Los defensores de los derechos e intereses de dicha comunidad presumen que alrededor de una tercera parte de los turistas o visitantes tienen esa afinidad. Sin el afán de cuestionar dicha cifra, lo real es que ellos son los dueños del sur de la ciudad, toda la llamada “zona romántica”. Algunos rincones del norte de la ciudad también es territorio de ellos.

Los LGBT Han sabido negociar alianzas con otros grupos minoritarios y vulnerables para fortalecer su presencia en la sociedad vallartenses, como por ejemplo, unir fuerzas con los defensores de los animales, los animalistas. A la par, han forjado su crecimiento y su influencia en la política. Lo último es de nuestro interés.

Decíamos que Dávalos les ha dado sus “concesiones” y si bien, el Ayuntamiento no puede crearles sus leyes, ya les dedicó el Reglamento para Prevenir y Erradicar la Discriminación.

Casi nadie se acuerda pero allá por La Playa de los Muertos, en el corazón de la zona romántica, alguna vez funcionó una Oficina de Inclusión. A menos que nos corrijan pero dicha oficina se cerró por el desatino de colocar de encargados a dos personajes y uno de ellos amante de los escándalos y conflictos. Lo sabemos por voz de miembros del mismo colectivo LGBT. Uno de ellos fue Luis Alonso Osorio Peña quien se había dado a conocer en la ciudad por organizar eventos de belleza y algunos concluyeron en medio de escándalos. Hubo por lo menos una acusación en su contra allá por el año 2011 por usar indebidamente y para fines de lucir personal marcas ya registradas de eventos de belleza, asociado con Ángel Ramírez.

Luis Alonso Osorio se ha convertido en un activista de Morena, aislado y tratado con frialdad por la mayor parte de la comunidad.

Días atrás nos enteramos del interés del gobierno municipal por abrir una segunda Oficina de Inclusión, ahora en El Pitillal. Hemos podido confirmar que en efecto, el titular de dicha dependencia, Víctor Manuel Bernal Vargas tiene interés de congraciarse con la poderosa comunidad y ha dado luz verde a la iniciativa.

Supimos por el desbordado entusiasmo del ex delegado municipal de Ixtapa, Víctor Manuel “el cachis” Aréchiga. También es bateado a la zurda y corre para la tercera base. Como llegó al grado de proponer y promover a un futuro para encargado de la oficina, los activistas dedujeron que David de la Rosa Flores estaba al frente pero desde atrás titiritea al “cachis”. Hoy sabemos que David de la Rosa, de la misma cofradía, no autorizó al “cachis” ir tan lejos ni dar por hecho la apertura de la oficina.

Luis Ernesto Munguía González.

Bien, si se trata de medir los terrenos políticos ganados por los LGBT’s vallartenses obligadamente debemos voltear a la burbuja rosa intenso que rodea a Luis Munguía. Algunos amigos personales nos presumen que en la última elección, fueron ellos quienes lograron el apurado triunfo de Munguía. Algunos representantes de dicha cofradía aman desenfrenadamente a Munguía y se mantienen a su lado, sin exigirle nada a cambio. Sin embargo, Teto Ramírez Betancourt no tiene empacho en reclamarle incumplir compromisos y no honrar su palabra.

A una parte de rositas de Munguía solo están ahí por la chamba y poco o nada les importan sus derechos. Por eso no le exigen ni lo alientan a legislar por loso derechos de la comunidad.

En diciembre pasado se presentaron tres iniciativas de ley, Identidad de Género, Tipificación de Crímenes de Odio y la Ley de Terapia de Conversión. Se aprobó solo la primera y las otras dos, se mandaron a lectura para darle forma en mesas de trabajo. Éste “trámite” es odiado y cansado para los grupos minoritarios, en concreto por los colectivos LGBT jaliscienses por significar enfrentamientos verbales, discusiones y agresivos debates contra el Frente Nacional Pro Familia.

En tanto Luis Munguía prefirió mantener en el congelador una antigua iniciativa, elaborada con el sello y aportaciones de sus ya ex aliados.

A Munguía solo se le exige trabajo legislativo y se le pidió en diciembre pasado convencer a sus compañeros de bancada sacar adelante las iniciativas. Prefirió venirse a Puerto Vallarta atraído por las posadas. Solo asistió a la sesión y votó a favor de las 3 iniciativas.

La propuesta madre que merece el reclamo a Munguía quizá se centra en negarse cumplir la promesa de legislar y darle legalidad al matrimonio entre dos personas del mismo sexo. El colectivo LGBT local no admite ni entiende la negativa de Munguía, no le ven problema legislar en la materia porque en Jalisco ya van dos años que se celebran dichos matrimonios. Simplemente es acomodar u homologar el Código Civil considerado el mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

No entienden porque Munguía se negó sacar adelante la agenda LGBT si a su lado está el lobby gay político más influyente de la región. Ya varias veces hemos enlistado la gran cofradía rosita de Munguía. En el Tec de Vallarta colocó en la dirección a Oscar Daniel “Winnie” Zamora Cuevas, y en la División de Ciencias de la Sostenibilidad y Desarrollo Territorial, a Terrance Vincent O´Hollaran Lepe. Otro del bando es el ex juez municipal, Alejandro “el alex” García, a quien Munguía acomodó en la oficina de la Procuraduría Social. Otro ocupado de Munguía es el abogado José Pacheco Santos, un ex íntimo del Gustavo López Guzmán “el Pavín”, que luego se supo era rommie de “la güera” Susana Rodríguez, la jefa de la oficina estatal de Turismo.

En ese influyente grupo de Munguía se ubica Rosalío Villaseñor Álvarez, conocido como “el ChaloVa” de Atenguillo que más bien que mal administra el edificio de la Unirse. Con todos ellos juega Héctor Briseño, aquel menudito de lentes desterrado del servicio público desde los tiempos de Ramón Guerrero Martínez.

Mencionamos esos nombres porque ser el pool de profesionistas de Munguía, los que presumen se la comen ardiendo pero incapaces de elaborar iniciativas de ley por los derechos del Colectivo Vallarta, con quienes hicieron el compromiso. Ahora no hay tinta para tantos nombres.

Revolcadero

Hoy queremos dedicar una mención al médico Francisco Sánchez Peña. ¿Por qué? Pues porque nos resulta demasiado “sospechoso” verlo aparecer en fotografías difundidas en las redes sociales repartiendo roscas por el Día de Reyes. Si organizó posadas en diciembre, no lo vimos. No nos vamos a detener ni siquiera para preguntarle al ex regidor independiente si prepara otro relanzamiento para postularse a un cargo de elección para el 2021. Arriesgamos una apuesta, y doble contra sencillo, que el médico buscará una candidatura. Y sí, la candidatura que sea, la pretenderá por Morena. Eso para mayor coraje de los amigos morenos, los que se creen dueños de ese partido. ******* Por cierto, y no es el único político que se vistió de Rey Mago y regaló sus roscas porque en las mismas anda el junior, Juanito Ignacio Calderón Ibarría. Este es del Movimiento Ciudadano, ahijado político adoptado en algún momento por Ramón Guerrero Martínez, aunque nos reiteran que “el mochilas” ya anda desencantado de su pollo. Pero eso no detiene al nieto del ex alcalde Efrén Calderón Arias que allá por los Volcanes, a donde llevó su rosca, casi se cruza con un grupo de morenos liderados por la química Laurel Carrillo Ventura quienes también ofrecieron servicios sociales gratuitos el fin de semana.****** Medio Nayarit reaccionó este lunes al atentado a balazos sufrido el ex diputado Rodrigo González Barrios cuando circulaba por el viejo Libramiento de Tepic. El viejo militante de la izquierda de Nayarit, cofundador y vocero de la Comisión de la Verdad sufrió al menos un balazo en un brazo. La Comisión de la Verdad se ha dedicado a investigar, documentar y denunciar los atropellos cometidos en el gobierno de Roberto Sandoval Castañeda y de su fiscal, Edgar Veytia. Ello le redituó amenazas por lo que tenía protección para su seguridad personal.  Apenas en diciembre se denunció un primer atentado por lo que recibía protección oficial. Sus escoltas respondieron a la agresión.

 

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